La Tercera Opinion

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Tuesday, August 31, 2021

Einstein, la OEA, y Cantinflas...


Dicen que en un momento de reflexión mi tocayo Albert Einstein, exclamó azorado: “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro”. Y pese al tiempo transcurrido en la historia de la humanidad, parecería que hay gente que sigue empeñada en darle la razón. Porque algo como esto se me ocurre leyendo las declaraciones del canciller mexicano Marcelo Ebrard, al señalar que México propondrá a EE.UU. crear otra organización para los países de América Latina, en sustitución de la OEA. Aprovechando la ocasión, para criticar la gestión del diplomático uruguayo Luis Almagro al frente del organismo.

Y durante la reunión plenaria con senadores de Morena (el partido del actual gobierno mexicano) el canciller señaló que el gobierno federal tiene la intención de salirse de la OEA por ser un “instrumento intervencionista”. ¡Así nomás; agarro la pelota y no juego más!

Carajo; parece que la OEA, y en especial Almagro, cuando se expresan atendiendo los mandatos de los 34 miembros activos, y denunciando porquerías y chanchullos de baja calidad democrática, no le conviene a nadie. Y se produce lo mismo que en los equipos de fútbol cuando comienzan a perder y perder, y la hinchada comienza a calentarse: ¡hay que cambiar el director técnico! ¿Y vieron como hay países que por más que cambien sus directores técnicos (o en este caso gobernantes) parecería que cada vez están peor?

Por ello ahora Ebrard va más allá; y consciente de que Almagro fue reelegido como secretario de la OEA en marzo, 2020, recibiendo el apoyo de 23 de los 34 países miembros activos (Cuba es parte del ente, pero no participa desde 1962) y seguirá al frente del organismo durante cinco años más, propone cambiar ¡todo el equipo! Y yo le preguntaría al Sr. Ebrard: ¿su calentura es solo con Almagro, o con toda la OEA? ¡Porque entonces está negando y descalificando a la gran mayoría de los 34 países que integran la OEA, y eligieron a Almagro!

Y es que, precisamente quienes acusan a EE.UU. de estar detrás de los movimientos golpistas y desestabilizadores en la región, y de apoyar a Almagro en las decisiones tomadas por la OEA (ojo; por la OEA, y no por Almagro) ahora van a pedirle a EE.UU. integrar un nuevo organismo que sea más servicial, genuflexo, y alcahuete, callándose las injusticias, abusos y tropelías de los más radicales (y criminales) países miembros.  Ayer, Chávez, en lo mejor de sus discursos descalificadores y agraviantes hacia quienes no fueran sus alcahuetes, insultaba al anterior secretario de la OEA, Miguel Angel Insulza, tratándolo de “insulso” por no tomar injerencia. Hoy, sus herederos desaprueban a Almagro por estar demasiado salado. ¡Vaya!  ¿Quién los entiende!

Bueno; en realidad creo que no hubo ningún mandatario o autoridad en Iberoamérica a quien Chávez no hubiera insultado groseramente. Era su estilo; provocador, insultante, descalificante, grosero y petulante, pero a los alcahuetes de turno los embelesaba. Y ahora que no hay otro “insulso” que se calle la boca y tolere y meta debajo de la alfombra las recomendaciones de los técnicos de la Institución (no de Almagro) cuando participan en los actos electorales y denuncian las sucias maniobras e irregularidades (caso Bolivia) o los sistemáticos ataques a los DD.HH. (Venezuela, Nicaragua, e incluso Cuba) hay que salirse del equipo. (Por algo Cuba, siendo integrante de la OEA, no participa desde 1962). ¿Será que no le conviene participar?

Y será hora entonces que, ya de paso, cambiemos el organismo de las Naciones Unidas (ONU) por uno un poco menos unido y más permisivo, y en el cual se acepten únicamente las ideologías que satisfagan a Ebrard, a Maduro, a Ortega, y a Raúl Castro. Recordemos que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, la socialista Michelle Bachelet, luego de su visita de tres días a Venezuela, en junio, 2019, afirmó en una comparecencia ante la prensa que "la situación humanitaria se ha deteriorado de forma extraordinaria".

Y más tarde, en julio del 2021, Bachelet afirmó que “La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) continuó recibiendo denuncias creíbles de tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, así como informes de golpizas, descargas eléctricas, violencia sexual y amenazas de violación, en Venezuela. Y sin embargo, países como México o Argentina siguen aupando a estos gobiernos, sin querer ver la realidad de más de 5 millones de venezolanos desparramados por las carreteras y caminos del mundo, rogando un poco de caridad, y buscando un destino más digno para sus familias.

¿Cuál es entonces la propuesta de México? “Adiós OEA, en su sentido intervencionista, injerencista, hegemonista; y que venga otra organización que construyamos políticamente en acuerdo con Estados Unidos para el Siglo XXI, ya no el Siglo XIX o el Siglo XX, la Guerra Fría”. “Alguien le tiene que mandar un oficio, o algo, a Almagro, pero la OEA no puede seguir siendo un instrumento de intervención”, agregó el canciller mexicano entre los aplausos de los legisladores del partido de gobierno. ¿Será que Ebrard recibió alguna instrucción divina que le asegure, ante un nuevo organismo, y con los mismos integrantes, que no se repetirán las mismas experiencias?

Bueno, por algo y al mismo tiempo, en su repaso de la política exterior mexicana aseguró que México reactivará “la cooperación con Palestina” y que la postura del país en ese conflicto es el “respeto a los derechos humanos”, aunque ello genere “molestia” en Estados Unidos. ¡Así nomás; de puro macho!

Y con perdón de los presentes me permito recordar a su vez al magnífico humorista mexicano, Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, “Cantinflas”, cuando en la película “Su excelencia”, debe interpretar al embajador de la República de Los Cocos ante la Asamblea Internacional, con un revolucionario discurso destinado a enfrentar el conflicto entre los dos grandes bloques del poder: los "verdes" y "colorados"; obviamente, EEUU. y la URSS.  ¡Hay que leerlo!

Alberto Rodríguez Genta

argentaster@gmail.com

 

P:D: Jesús ante sus discípulos; “Dejadlos. Son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mateo, XV, 12-14).

  

Saturday, August 21, 2021

Argentina, ¿el país que se olvidó de los niños?


“Sabias que hoy en Argentina, la mayoría de las chicas y chicos son pobres ( ) la pobreza alcanza a más de ocho millones de chicos y chicas…”, dice el actual spot de UNICEF, que, utilizando la voz e imagen de un conocido personaje de la televisión, invita a colaborar con su obra en favor de los más desprotegidos, con veinte pesos por día.

¡Mi Dios! Que en Argentina, el país granelero del mundo, uno de los mayores productores de carne, soja, y no sé cuántos alimentos más, y otras cuantas cosas más, tenga que pedirle a la comunidad mundial que done 20 pesos por día para alimentar, y educar y proteger a sus niños, me parece absolutamente denigrante. No se si esto lo acordaron o no, con UNICEF, pero la verdad es que no creo que esto reconozca los esfuerzos de la total sociedad argentina. ¡Ni que le haga un favor a sus gobernantes y representantes políticos!

¡Mi Dios! Escuchar 50 veces tan sólo en unas pocas horas de las programaciones diarias, este incesante machaque que desnuda y denuncia una realidad tan triste y lamentable contra la dignidad de un país, no le hace ningún bien a los argentinos, independientemente de sus preferencias políticas. ¡Y lo peor, es que a nadie parecería importarle la incidencia de este problema social para el futuro de la nación!

Creo que nadie, en Argentina, puede arrogarse el hecho de haber enfrentado decididamente este flagelo de su sociedad. No ha sido un tema prioritario, ni para el peronismo/kirchnerismo y sus cacareados -y eternos- planes de canastas y ayudas sociales, ni tampoco para el corto período del Macrismo, enfocado en las muy necesarias obras de infraestructura para devolver al menos la dignidad, en la calidad de vida de los argentinos. ¡Claro, la diferencia está en que el macrismo sólo duró cuatro años, mientras el peronismo más de 70, y el kirchnerismo más de doce!

Creo que a los gobernantes argentinos debería darles vergüenza la multiplicidad de veces en las cuales, los operadores de la televisión por cable, repiten y machacan esa lamentable realidad de su sociedad, llevado y repetido a millones de televidentes de todo el mundo, en el abuso indiscriminado de las tandas comerciales y programaciones que interrumpen cada serie o película.

Y es que esto me vino a la mente tras haber visto en estos días por CNN en español, la lamentable realidad social de uno de los países más ricos del mundo, Venezuela, convertido hoy, en uno de los más pobres. En una entrevista del argentino Marcelo Longobardi a la reconocida venezolana nutricionista y especialista en asistencia humanitaria, Susana Raffalli, con una experiencia de casi 20 años en países con emergencias estructurales, esta afirmaba: “En estos momentos tu para comprar una canasta mínima para que sobreviva un grupo de cinco personas necesitas 169 salarios”.

Y estas afirmaciones se suman a otras en las cuales Raffalli advierte que los daños ocasionados a los niños son irreversibles, y significan el retraso cognitivo, afectivo y social de, por lo menos, tres generaciones. Ese es el capital humano de su niñez, que ha perdido Venezuela.

Todos los niños a todas las edades tienen derecho a los programas (de alimentación escolar) para un niño que no coma suficiente, que no coma en la escuela, que no coma en su casa que es donde tiene que comer, la desnutrición es un condicionante del aprendizaje importante, y va a tener un rendimiento escolar deteriorado”. Y prosigue –“Cuando el niño ya llega a primer grado, con seis o siete años, habiendo tenido desnutrición durante los primeros años de su vida, ni que lo atiborres de comida, ni que le pongas tres Programas de Alimentación Escolar a cada uno, ese niño va a tener un diseño cognitivo y afectivo sólido para tener un buen desempeño”.

Entonces, ¿cuál es el mensaje?, que esa desnutrición, durante los primeros 1.000 días de vida, determinó que cuando adulto ganes 40% menos; eso es una persona con 40% de productividad, seas hombre o seas mujer. Y es que en Venezuela, hoy, las cifras de cuántos niños están pasando por esas situaciones, no existen; ni se contabilizan, ni interesa contabilizarlos. Pero en Argentina, según el spot de UNICEF, son al menos 8 millones. Y según datos oficiales, al 1 de junio, alrededor del 60 % de los niños argentinos comenzaron la segunda ola de la covid-19 hundidos en la pobreza. Una situación difícil de revertir tras el agravamiento en 2020, por la pandemia, de una recesión que ya dura tres años.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), ya al segundo semestre del año pasado, un 57,7 % de los niños menores de 14 años estaba sumido en la pobreza, lo que supone más de 5 puntos porcentuales por encima del segundo semestre de 2019, antes de la pandemia. Es un hecho que la pobreza aumentó en el primer semestre de este año, en la medida que no se puede contener la inflación y se quitan ingresos”, dijo a Efe el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y consultor de Unicef, Jorge Paz. “En la pobreza infantil en Argentina tiene “un peso muy importante la característica de la vivienda, el hacinamiento, la calidad de los materiales, la tenencia de baño, de agua corriente, de cloacas, de saneamiento ambiental”, afirmó Paz.

¿Pero y es que acaso ha faltado plata en Argentina, para hacerse cargo de sus niños? Por el contrario, en un artículo de Infobae de marzo, 2020, se aclara que “Desde 2002, el campo y la agroindustria aportaron USD 100.000 millones por el concepto de “retenciones”. ¡Un impuesto prácticamente único en el mundo! Pero además, los productores del agro pagan muchos más, y hacen que el Estado se quede, en promedio, con el 77% del ingreso generado por el sector, y con el 23% restante el productor debe pagar todos los costos de producción, además de volver a invertir y vivir”. Y esto, hablando sólo de los aportes del agro. Sin contar a los demás sectores.

Contradictoriamente, sin embargo, esos USD 100.000 que la Argentina recauda sólo por retenciones, ¡es el endeudamiento que hoy tiene el país con sus creedores internacionales! ¿Y dónde están las obras y los servicios que en todo ese tiempo hayan mejorado la calidad de vida de sus habitantes, y, fundamentalmente de sus niños?

Bueno, quizá parte de la explicación está en estas cifras y verdades que desnuda el economista Roberto Cachanosk: “¿Es viable un país cuyo Estado emite 18 millones de cheques al mes? se pregunta. Y aclara que “más del 60% del presupuesto argentino se destina a jubilaciones y planes sociales, y lo recibe el 40% de la población. Y a esto le agregamos el pago de pensiones y los fondos para el pago de salarios de funcionarios del gobierno nacional, que sumados a los de provincia y municipios son más de 3.500.000, es decir que más de 21.000.000 de hombres y mujeres dependen del Estado. Mientras que en el sector privado, donde realmente se produce la riqueza económica del país, se desempeñan alrededor de 8.000.000 de argentinos”.

Yo pienso que desde hace muchas décadas Argentina ha estado envuelta en una gran mentira social. Y en este sentido, una de las frases más lamentables y perversas que he escuchado durante las campañas por las presidenciales, es que “hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente”. Porque creo que ese es el concepto mediante el cual se ha montado el engaño de un estado paternalista y voraz, exprimiendo la riqueza de los pocos que la producen, en lugar de  fomentar la que todos pueden y deben producir.

Creo que primero la dijo el Señor Roberto Lavagna, queriendo demostrar su cuota de candidato populista elegible.  Y si; no caben dudas de que a los políticos argentinos se les ha puesto mucha plata en el bolsillo; pero lamentablemente a los chicos y chicas argentinos, nada. ¿Tendrán idea de lo que esto puede costarle al futuro de la nación?

 

Alberto Rodríguez Genta

argentaster@gmail.com

  

Thursday, August 05, 2021

 ¿Qué nos pasa a América Latina? (II)

Entre comunistas e imperialistas, Uruguay; “la promesa prometida y escondida”, de Sudamérica.


Reconozco que hoy por hoy, me es difícil etiquetarme a mí mismo. ¿Tengo algo de capitalista? Creo que sí. ¿Tengo algo de imperialista? Decididamente no. ¿Tengo algo de comunista? Decididamente no. ¿Tengo algo de socialista/humanista? Decididamente, sí. Y es que nunca podré entender las razones por las cuales miles de seres humanos acepten servilmente seguir a un gobernante que, con  su séquito de cómplices se enriquecen, transformándose en los dueños absolutos de sus mentes y el destino de sus familias, lucrando con sus necesidades y privaciones. ¿Esto es ideología? ¿Capitalista? ¿Socialista? ¿Comunista? ¿Anarquista?

Porque simplemente me pregunto; ¿Qué derechos tengo yo, o cualquier ser humano, a someter a mis compatriotas a vivir entre miserias como hambre, desnutrición, falta de medicamentos y de servicios básicos como agua, luz, saneamiento, una vivienda digna, y soluciones tecnológicas que les permitan ampliar sus conocimientos y conectarse con el resto del mundo, por servir a una ideología foránea fracasada que se basa únicamente en luchar contra quienes -de una forma u otra -les ofrecen a sus ciudadanos una vida más digna? ¿Vale más una ideología que el hambre de los pueblos?

¿Qué derechos tengo yo de privarles a mis hijos un mundo distinto al que yo viví? ¿Qué derechos a hacerlos prisioneros de mis vivencias y fallidas experiencias, cuando ni siquiera les doy la oportunidad de conocer otras realidades?

¿Qué nos pasa a América Latina? A lo largo de nuestra historia hemos pasado por las más brutales crisis y abusivos modelos capitalistas e imperialistas que, a falta de referencias propias, importamos y experimentamos, complaciendo a quienes, por enseñarnos, nos robaron las enormes riquezas naturales y a falta de una identidad propia, nos impusieron las de ellos. Son hermosos los conceptos expresados en esos versos de “La maldición de Malinche”:

Del mar los vieron llegar/Mis hermanos emplumados/Eran los hombres barbados/De la profecía esperada/Se oyó la voz del monarca/De que el Dios había llegado/Y les abrimos la puerta/Por temor a lo ignorado ( ) Y en ese error entregamos/La grandeza del pasado/Y en ese error nos quedamos/300 años esclavos/Se nos quedó el maleficio/De brindar al extranjero/Nuestra fe, nuestra cultura/Nuestro pan, nuestro dinero”.

Y está muy bueno como denuncia universal, lo expresado en su momento por mi compatriota Eduardo Galeano en el famoso libro “Las venas abiertas de Latinoamérica”. Pero me pregunto ¿Y ahora qué? Una vez hecho el diagnóstico, identificado el enemigo, y de acuerdo a las lecciones supuestamente aprendidas, ¿qué ofrecemos como alternativa a ese abuso imperialista depredador de nuestras riquezas y -fundamentalmente -de nuestra dignidad nacional? Porque, reconozcamos que, apenas iniciado este nuevo siglo, y con el triunfo en buena parte de nuestra región de gobiernos socialistas, la mayoría de ellos han fracasado.

De comunistas a imperialistas. Porque ahora resulta que algunos gobiernos de países hermanos, bajo una vergonzante complicidad de “izquierdistas”, les entregan en bandeja de plata sus enormes riquezas naturales a intereses extranjeros que, bajo el rótulo de comunistas, se convierten en verdaderos saqueadores imperialistas. Utilizando el hambre de los pueblos para asegurarse un bastión antiimperialista. Y es que entonces me pregunto: ¿habrá a quienes les importe verdaderamente su país? Y digo, el país plural, el país de todos, el país para compartir, para disfrutar, para enriquecer y enriquecerse, para enorgullecer y enorgullecerse.

¿Dónde quedó el odio al capitalista privado, si hoy su comunismo se transformó en capitalismo de estado? Porque ¡qué casualidad que hoy, luego de echar pestes sobre el dólar y el sistema capitalista, los dos ejemplos del comunismo en nuestra región, Cuba y Venezuela, han resuelto dolarizar sus economías! ¡Y prácticamente muchos ciudadanos viven de los dólares que les envían sus familiares desde el exterior!

¿Y es que no es esto acaso una forma de imperialismo interno, que se basa en ideas de superioridad​ aplicando prácticas de dominación que implican la extensión de la autoridad y el control de un gobierno atentando, incluso, contra la constitución del Estado? Porque además tenemos otros hermanos, como los argentinos, que sumergidos en crisis históricas que han hecho metástasis en su sociedad, condenan a sus pueblos a vivir en una mediocre y egoísta grieta que los separa, los empobrece, y les impide construir la riqueza de oportunidades que su país les ofrece. ¿Es que no hace falta un poco más de dignidad argentina?

El 46° presidente de Estados Unidos, Joseph Robinette Biden Jr., más conocido como Joe Biden, expresó a través de su principal asesor para Latinoamérica, durante su visita a nuestro país, en abril, 2021, que "si el mundo tuviera más países como Uruguay, sería un lugar mejor". Y conste que en Uruguay hemos tenido, últimamente, 15 años de gobiernos con orientación socialista.

Bueno; por algo en su momento los ingleses, los mayores divorciadores geográficos del mundo, decidieron, por recomendación de Lord Ponsonby, crear a Uruguay como país tapón y también eslabón mediador entre los relajos y apetencias de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio de Brasil, proponiendo como solución definitiva la independencia de la Provincia Oriental, y creándose a través de la Convención Preliminar de Paz el Estado Oriental del Uruguay

Como también lo hicieron en su momento con la India y Pakistan. Y es que, a tantos años de aquella famosa decisión, parecería que Lord Ponsonby (1826) político diplomático británico​ y caballero gran cruz de la “Orden del Baño”, a quien rajaron de Inglaterra para el Río de la Plata, por andar coqueteando con la amante del Rey VI) no se equivocó en su recomendación sobre Uruguay. Y ojo; que lo de la Orden del Baño no es porque se estuvieran imaginando ya las playas de Punta del Este o las de Rocha, sino que  era una Orden de Caballería británica fundada por Jorge I, en mayo de 1725, y el nombre deriva de la ceremonia medieval para el nombramiento de “caballero, que incluía el baño (como símbolo de purificación) como uno de sus elementos. Los caballeros así honrados se conocían como caballeros del baño. (¿Y es que serían tan sucios?)

Lo cierto es que, desde entonces, argentinos, brasileros, europeos, y buena parte del mundo, se bañan hoy en las playas uruguayas. Aunque no les concedemos ninguna orden nobiliaria, más allá de cobrarles la contribución inmobiliaria. Y lo cierto también es que, más allá de la cuota de humor correspondiente, ¡cuánta falta hacen hoy día estos ejemplos de países que, al igual que el pequeño Uruguay, siendo el hermano más pequeño de la región, y habiendo tenido que soportar todo tipo de adversidades, y obstáculos, y envidias familiares, ha demostrado en base a la seriedad, credibilidad, y confianza en sus gobiernos democráticos, un ejemplo de resiliencia a imitar!

Por algo hoy nuestros muy queridos hermanos argentinos se plantean, dentro de las cruentas luchas políticas, económicas, productivas, y sociales, que Uruguay es “la promesa prometida y escondida”, de Sudamérica. ¡Y se nos vienen, y bienvenidos sean, a convivir con nosotros! Este Uruguay que, tras la brutal crisis socioeconómica del año 2002, y con la cual nuestros hermanos argentinos colaboraron, resurgió dentro de las cenizas de algún asado criollo compartido, y a partir del 2005, registró un récord de 15 años de crecimiento económico y social ininterrumpido.

Al igual que Japón, quien, quedando destruido tras la Segunda Guerra mundial, se transformó en menos de 30 años en la segunda potencia económica mundial. ¿Te acordás hermano qué tiempos aquellos?, dirían más tarde si fueran uruguayos, los fundadores de Sony, Akio Morita y Masaru Ibuka, trabajando bajo los perforados techos de una fábrica destruida por los bombardeos norteamericanos, sin imaginarse que estaban construyendo una de las mayores compañías en electrónica de consumo a nivel mundial.

Y bueno; la historia enseña.