La Tercera Opinion

Tuesday, August 28, 2007

El Viejo de las ovejas.

Un poco de humor en nuestras vidas es un condimento indispensable para agregarle sabor al diario desafío de vivir. Cuando nos enfrentamos a altos niveles de conflictividad que exigen la madurez de nuestras decisiones y el temple de nuestro carácter, nada mejor que una dosis de humor para tomar distancias y recordar que nuestro bagaje académico no siempre es más sabio que el sentido común. El siguiente cuentito –que me lo envió mi hijo –nos deja una reflexión.

Estaba un pastor cuidando de su rebaño de ovejas mientras pastaba, cuando de pronto aparece por el inhóspito camino una camioneta 4x4 reluciente. Se detiene frente a él, y se baja un tipo de no más de 30 años de edad. Se acerca al viejo y le dice:

-"Señor ; si yo le adivino cuántas ovejas tiene Ud. en su rebaño, ¿me regala una?
El viejo responde con algo de asombro: -"Sí, como no, haga no mas."

Entonces el joven vuelve a su 4x4 y saca una Toshiba Tecra 9000 Pentium IV a 2.3Ghz con 512 MB de RAM. Se conecta a la web, baja una base de datos de 50 MB. Entra a una página de la NASA, mediante un satélite identifica la zona exacta de donde está el rebaño, calcula el promedio histórico del tamaño de una oveja tipo "Merino" mediante una tabla dinámica de Excel y, con la ejecución de algunas Macros personalizadas en Visual Basic, logra completar el diagrama de flujo.

Luego de tres horas le responde al viejo: -"Usted tiene 1347 ovejas, 256 machos y 1.091 hembras y 4 pueden estar embarazadas"

El viejo asintió y le dijo que, efectivamente, así era y que se podía llevar una oveja.El joven tomó una y la cargó en su 4x4. Ya estaba por irse, cuando el viejo lo detuvo y le preguntó:

- "Disculpe; si yo llegase a adivinar cuál es su profesión, ¿Ud. me devuelve lo que acaba de ganar?- "

-¡Seguro, hombre! -dijo el joven sonriente mientras abría la puerta de su camioneta para marcharse.
El viejo entonces contestó:
-"Usted es Consultor".

El joven, completamente sorprendido, dijo:-"¡Exacto! ¿Cómo se dio cuenta?"

El viejo le respondió: -"Por 4 razones: Primero, por pendejo; Segundo, porque vino sin que yo le llamara; Tercero, porque me cobró por decirme algo que yo ya sabía y...

Cuarto, porque se nota que no tiene la más puta idea del negocio. Ahora, si es tan amable, devuélvame mi PERRO".

La mejor parte de la vida.


Adaptación de: Argenta

David Niven, Ph.D., escribió un entretenido y útil libro titulado-"La mejor parte de la vida" - para todas las mujeres y hombres que hemos sobrepasado los 40. Según este destacado científico social, la segunda mitad de la vida puede ser mejor que la primera. Pero para que ello suceda, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones que el autor formula en su exitoso libro, con base en investigaciones profundas sobre la conducta, los hábitos de vida y la felicidad, de quienes ya tienen algunas arrugas y canas. Dentro de esas sugerencias, resumimos y comentamos las que consideramos más enriquecedoras:

* Intenta siempre, hacer cosas nuevas. Las personas que viven en la rutina son 26% menos optimistas sobre su futuro, cuando se les compara con quienes están constantemente haciendo pequeñas o grandes innovaciones en su vida.

* Disfruta las muchas cosas bellas que hay a tu alrededor. Un amanecer, una flor, una obra de arte, una pieza musical, una buena jugada en el fútbol, la sonrisa de un extraño, la ternura de un bebé ó el regreso a casa, son apenas unos pocos ejemplos de las muchas cosas maravillosas que a diario suceden y que no gozamos a plenitud.

* Ir más allá de los formalismos. A partir de cierta edad, para realmente aprovechar las relaciones interpersonales, hay que olvidarse de los títulos, de las cuentas bancarias y de los apellidos ilustres, para concentrarse en la esencia de los seres humanos.

* ¡Nunca te jubiles! Las personas activas sufren de depresión y otras enfermedades en menor proporción, que las que poco o nada hacen en su vida. Mantener la mente y el cuerpo en acción es la mejor manera de conservar un espíritu joven.

* Expresa tu propia personalidad. Hagas lo que hagas, después de los 40 años es necesario que lo hagas con tu propio estilo, con tu propia voz, dejando siempre tu huella personal en cada paso.

* Mantén a raya tus temores. Imaginarse problemas futuros, preocuparse más de la cuenta, vivir asustado, es la mejor manera de amargarse la vida. Hay que procurar mantener la mente despejada y fresca el alma.

* No te aísles, se abierto y receptivo. Involúcrate con mucha gente, interésate en sus vidas. Así descubrirás aficiones comunes, experiencias enriquecedoras y compañía en los momentos difíciles. Marginarse de la familia o de la sociedad, es una forma de acelerar el envejecimiento del corazón. Mantente unido a la familia y a tus buenos amigos.

* Disfruta la naturaleza. Salir al campo es muy saludable para el cuerpo, la mente, el espíritu y el corazón. Por esas cosas mágicas de la vida, la belleza de lo natural inspira, relaja y distrae. La naturaleza es un espectáculo único y gratuito a nuestro alcance.

* Reconoce que la vida, en muchos frentes, es menos complicada que antes. Es cierto que para algunas cosas ser joven trae sus ventajas, pero también es verdad que para muchas otras, tener cierta edad implica alivio. El 60 por ciento de la gente mayor de 50 años afirma que siente menos estrés, menos ansiedad y más aprecio por la vida que cuando tenían 10 ó 20 años menos.

* Haz trabajo voluntario. Ayudar a personas necesitadas no sólo es una noble causa, sino un gran remedio para tensiones propias. Quienes ayudan al prójimo que sufre, registran 72 por ciento más de satisfacción con la vida, que quienes no lo hacen. Te hará sentirte bien contigo y con los demás.

* Nunca te rindas. Sea lo que sea, pase lo que pase, simplemente nunca te rindas.

* Comparte lo que sabes. En la primera mitad de la vida se acumulan abundantes y valiosos conocimientos. Enseñarle a otra persona lo que se ha aprendido es una forma de contribuir a su mejor futuro. Y es una manera de aumentar la autoestima y la sensación de haber vivido una vida interesante.

* No te guardes tus problemas. Contarles tus dificultades a amigos y familiares, sin convertirte en una carga, es una fórmula efectiva para aliviar presiones nocivas. Los adultos jóvenes, por orgullo, se tragan sus preocupaciones, lo cual produce una gran indigestión emocional que puede llegar a somatizarse.

* Convierte tu hogar en un paraíso. Haz todo lo posible para que tu casa sea un sitio ideal. Esto te ayudará a aliviar más fácilmente las hostilidades del mundo externo.
* Aprende a perdonar. Normalmente, pensamos que perdonar es algo que hacemos a favor de quien nos ofende; pero en realidad, el principal beneficiario del perdón es quien lo da, porque puede descargar su rabia y su dolor. Perdonar no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Ensaya el perdonar, y verás cuánto ganas.

* Ten amigos de verdad. La gente que tiene buenos amigos logra niveles de satisfacción acerca de su vida, 19% superiores al que tienen los 'llaneros solitarios'. Y son 23% más optimistas.

* Escucha la música que te guste. Y hazlo durante todo el día. La música produce espléndidos efectos positivos en todas las dimensiones del ser humano.

* Si en esta etapa vives solo (a). Cualquiera sean las razones, nunca pienses que estas solo; llegarías a deprimirte. Piensa ¡¡estoy libre!! Y -aunque parezca egoísta -verás que bien te sientes sin depender de otra persona en tu casa, o en tu vida. Si te despiertas a media noche y prendes la TV. o lees un libro, nadie te reprochará que le molesta. Eres dueño de tus actos y encontrarás que ello te hace feliz.

* Aléjate de personas conflictivas. Y de aquellas que puedan causarte stress, o afectarte anímicamente.

* Conviértete en un niño. En lo posible, y sin exagerar, trata de mantener sanas actitudes infantiles: curiosidad, vitalidad, capacidad de reír con facilidad, gusto por los juegos, sinceridad y un sentido de liviandad.

En resumen; practicar estas recomendaciones nos ayudará a obtener una mejor calidad de vida.
Argenta
agosto, 2007

Wednesday, August 15, 2007

“Winning”: el estilo Jack Welch.



Por: Alberto Rodríguez Genta

Después de haber leído el primer libro de Jack Welch, “Hablando claro”, no fue difícil sumergirme en el segundo y mas promocionado: “Winning”. Si en el primero Jack nos desentraña las complejidades, los éxitos, y también los errores, compartidos durante la transformación de General Electric – que la convirtieron durante sus veinte años como presidente, desde un gigante burocrático hasta una de las empresas más pujantes de la actualidad - en el segundo nos da las “recetas” gerenciales, que lo catapultaron como el ejecutivo mas exitoso de las últimas décadas.

Y algún merito deben tener, sin duda, las experiencias de este empresario, para que uno de los inversionistas mas acaudalados del mundo, como lo es Warren Buffett, haya estampado en la contraportada del libro de Jack, la lapidaria frase: “Ya no será necesario ningún otro libro de management”. Confieso que he leído muchas opiniones conceptuosas acerca de libros y autores que tratan sobre el tema gerencial; pero afirmar algo como esto, no es común. Lo cierto es que, con su tradicional estilo directo, desprejuiciado, y muy basado en la sinceridad, a la cual califica como el mayor secreto del mundo empresarial, Jack nos da otra serie de ejemplos, conceptos y valores, que –me atrevería a afirmar –son tan válidos dentro de un sistema capitalista como también hasta dentro de uno socialista.

Pocas personas como él tuvieron que aceptar el cambio, no como una opción, sino como una imposición, en una empresa con más de 14 negocios distintos y una nómina de más de 400.000 empleados. Su primer desafío, fue precisamente tratar de salvar la “niña bonita” de General Electric, el Grupo de Bienes de consumo, un negocio donde Electrodomésticos e Iluminación eran los pilares de la compañía, y cuya cuota de mercado llevaba años reduciéndose y los márgenes menguaban aún más rápido. “La situación, para alguien ajeno a ella como yo –nos aclara –presentaba una similitud escalofriante con los negocios de automoción y de televisores, donde los japoneses ganaban cada vez más terreno con productos de alta calidad y bajo coste, mientras las grandes empresas estadounidenses lo contemplaban sin apenas reaccionar”. ¡Había llegado la necesidad del cambio!

Pero al igual que las excusas que oíamos muchos de nosotros -los que hemos dedicado una vida al tema de la publicidad, el mercadeo y las ventas –de nuestros clientes, en la década de los 80, los viejos carcamanes de la burocracia de GE, se defendían pronosticando “Los de la competencia están locos; regalan el producto. No podrán mantenerse así durante mucho tiempo”. Jack sabía sin embargo, que el mundo de los “locos regaladores” se había terminado. Y a pesar de que curiosamente no lo menciona en ninguno de sus libros, seguramente había oído hablar lo suficiente sobre Edwards Deming y su revolucionario método de la Calidad Total, que llevaba en ese entonces a los japoneses destruidos por la guerra, a convertirse en la segunda potencia económica mundial, en menos de cuarenta años.

Quizá por ese sentido de nacionalismo mal entendido que dominó en aquellas circunstancias a muchos ejecutivos norteamericanos, llevándolos a rechazar a Deming, en lugar de referirse al método de la Calidad Total, Jack refiere a las maravillas de su gemelo, el Seis Sigma.

Al finalizar “Hablando claro”, libro al cual dedico un artículo en esta pagina, con fecha marzo, 2007, Jack advertía: “Tenemos que llegar a todas las mentes de esta compañía con una actitud, con una atmósfera que permita a los trabajadores, en realidad que los anime, a ver las cosas exactamente como son, a tratarlas como es debido, no como les gustaría”. (También Maquiavelo advertía algo como esto..) Algo nada fácil, amigos; tanto para políticos que pretendan implementar nuevas formas de gerencia, como para gerentes que pretendan implementar nuevas políticas..

En Winning, Jack explica los cientos y miles de preguntas que le formularon durante la gira promocional de su autobiografía (Hablando claro) y a lo largo de sus innumerables presentaciones y conferencias por EE.UU., Europa, Asia y Sudamérica. Preguntas que reclamaban la explicación de su “sistema de diferenciación” utilizado en General Electric y que divide a los empleados en tres categorías de rendimiento y los asciende o prescinde de ellos en función de su actuación, o que si hablaba en serio cuando afirmaba que el jefe de recursos humanos de toda empresa debería ser tan importante como el director financiero, o cuales son los ingredientes para llevar a cabo una excelente evaluación de rendimiento.

No faltaron las preguntas sobre como enfrentar la competencia China, la forma de dirigir personas difíciles pero con talento, como encontrar el trabajo perfecto, como mejorar la productividad aplicando Seis Sigma, como gestionar en tiempos de crisis e incertidumbres, como sobrevivir a las fusiones y adquisiciones, o planificar una excelente estrategia. Tampoco faltaron las referidas al manejo de los presupuestos, las dificultades y las trabas burocráticas, como conseguir el ascenso soñado, como lograr el equilibrio entre vida personal y laboral, los conceptos sobre liderazgo, y como mover las montañas que dificultan los cambios. Todo esto y mucho más hacen de la lectura de Winning, una experiencia única.

Pero complementando la afirmación realizada durante la promoción de “Winning”, realizada en Wharton, acerca de que: “Al final, las empresas que triunfan son lo único que sostiene nuestras sociedades. Los gobiernos no crean nada”, Jack va más allá y vuelve a reivindicar el papel de las empresas privadas y su bien entendido aporte a la sociedad al afirmar: “En los negocios, ganar es fabuloso porque si las empresas ganan, la población prospera y crece. Hay más oportunidades para todos y en todas partes. Las personas se sienten optimistas sobre su futuro; tienen recursos para enviar a sus hijos a la universidad, pagar una buena mutua médica, comprar una segunda residencia y tener una jubilación cómoda y segura”. Y mas adelante, aclara: “Por otra parte, cuando las empresas fracasan, todos reciben el golpe. La población siente miedo; su seguridad financiera mengua, y disponen de menos tiempo y dinero para ayudar a los demás. No hacen sino preocupar a sus familias y, entretanto, si no tienen trabajo, pagan pocos impuestos, si es que lo hacen”.

Refiriéndose al destino de los impuestos y los servicios que con ellos prestan los gobiernos, nos aclara: “El gobierno no gana dinero por si mismo; por tanto, sirve de apoyo al motor de la economía, pero no es el motor en si. Las empresas que triunfan y las personas que trabajan en ellas son el motor de una economía sana y, al proporcionar ingresos al gobierno, también constituyen el pilar de una sociedad democrática y libre”.

Desde una óptica capitalista, Jack Welch nos muestra a través de Winning, el sentido socialista que debe imperar en la gestión de las empresas, para no caer en los extremos abusivos que han llevado al sistema de producción más productivo, innovador y progresista inventado por el hombre, a la execración y el descrédito. Y por supuesto, también se refiere a la famosa Ley Sarbanes-Oxley, implantada por el Gobierno estadounidense después de las vergonzosas quiebras y fraudes de empresas como Enron, Arthur Andersen, y una larga lista, al comenzar el nuevo Siglo.

Para quienes pretenden hoy alzar estas banderas para hacernos creer que detrás de estos abusos está la maldición del capitalismo, podría recordarles las tantas corruptelas, conchupancias y malversaciones, producidas en el seno de las más renombradas experiencias socialistas. No son los sistemas, sino los hombres, los que cometen los pecados.

Nota:
Durante los años que me desempeñé como Analista en la Oficina de Programación y Política Agropecuaria del Ministerio de Ganadería y Agricultura de mi país, Uruguay, tuve la oportunidad de apreciar la frustración y decepción de diversos Directores Generales cuando, al salir anualmente las nuevas contrataciones, estas se ajustaban a un tabulador pre-establecido, pero nunca de acuerdo a sus expectativas, méritos, o necesidades. ¿Capitalismo? ¿Socialismo? Yo no creo que existan personas que se conformen con ganar solo lo que el Estado decida darles, cualquiera sea el sistema económico imperante; creo que el ser humano se alimenta de sus sanas ambiciones por lograr aquellos beneficios derivados de lo que, por su mayor dedicación, esfuerzo y creatividad, sea capaz de aportar a la sociedad. Los hombres y mujeres mencionados en Winning, constituyen un buen ejemplo de ello.

Argenta
Agosto, 2007

Wednesday, August 01, 2007

El General fuera de su laberinto.


(Análisis de un discurso mayor)

Es cierto que en algunos países, como Venezuela, los cambios emprendidos en nombre de un Socialismo del Siglo XXI -que no tiene referencias propias ni ajenas -están produciendo una conmoción social sin precedentes. Y más allá de las previsibles campañas mediáticas emprendidas por sectores que sienten amenazados sus “mal defendidos” intereses, es oportuno revisar los enriquecedores conceptos sobre este tema, emitidos por el ex -Ministro de la Defensa, General Raúl Baduel, con motivo del traspaso de su cargo.

El discurso cargado de reflexiones, llega en un momento crucial para la República Bolivariana de Venezuela. Y para quienes no conozcan la trayectoria de este militar, baste afirmar que es uno de los hombres que más ha estado comprometido con los momentos difíciles de la Revolución del Presidente Chávez, y aún con su permanencia en el poder. Su respetada trayectoria profesional y su estricto apego a la Institucionalidad, le confieren la suficiente credibilidad como para ser analizado por todos los sectores del país, incluido, por supuesto, el propio mandatario nacional. Algunos catalogan los conceptos emitidos como una “crítica velada” a ciertas actitudes y conductas del primer mandatario, y otros como un “consejo de camarada”. Creo que lo más destacable y rescatable, de una forma u otra, es que dejó la mesa servida para que cada quien escoja su propio plato. Este análisis pretende facilitarlo.

Punto 1. Inventar con lógica, método, orden, ciencia.

Sobre el Socialismo del Siglo XXI, el General Baduel advierte: “Hay que admitir que este modelo teórico hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea así, persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales. Como he dicho en otro lado, debemos “inventar” el Socialismo del Siglo XXI sí, pero no de manera desordenada y caótica, sino valiéndonos de las herramientas y el marco de referencia que nos da la ciencia. Debemos inventar nuestro modelo propio con lógica, con método, con orden, en fin con ciencia”.

Podríamos citar en este punto la famosa frase de Maquiavelo: “No hay nada más difícil de manejar, más arriesgado de llevar a cabo ni más incierto, que ser líder en la introducción de un nuevo orden de cosas”. Y para quienes nos hemos familiarizado con la complejidad de estos cambios de Paradigmas que tan bien explicita Joel Barker –cuyo video es utilizado con frecuencia en las presentaciones empresariales -es bueno recordar esta afirmación: “Aquellas personas que ingresan a los nuevos paradigmas viniendo de los ya establecidos, deben ser muy valientes para mantener el desafío, pues los nuevos paradigmas no ofrecen suficientes evidencias comprobadas para que ellos deban cambiar”.

Si aceptamos, pues, que no tenemos referencias sobre un modelo que “ni existe ni ha sido formulado”, y que “persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales” –al decir del General Baduel - el deber de todo líder que pretenda introducir cambios estructurales -ya sea a nivel empresarial, social, político, o de cualquier tipo –es tratar de suavizar los efectos traumáticos que ellos inevitablemente producirán en el colectivo. Estos efectos traumáticos se han hecho sentir a dos niveles en Venezuela: en primer lugar –y como lo reconoce el propio Heinz Dieterich (inventor del concepto Socialismo Siglo XXI y en algún momento mentor del Presidente Venezolano) -en una entrevista realizada por Ultimas Noticias en abril del 2004: Creo que hay tanta virulencia y que se ha perdido mucho del capital que existía antes, porque no se le ha hecho comprender a la clase media y a la pequeña burguesía que el proceso no es su enemigo”. Y en otro momento aclara:

“Si ves el discurso del Estado, éste ha sido basado en la idea de que el pueblo es el sujeto de la transformación. Pero en una sociedad moderna el poder está en las ciudades, en las clases medias, y desde el inicio había que entrar en una con ambos sectores para impedir que la gran burguesía y la oligarquía los ganaran demagógicamente para su propio proyecto”. ¡Pues los ganaron; de ello no caben dudas! “Últimamente –aclara Dieterich - se ha introducido el concepto de los trabajadores como sujeto de la transformación, lo que a mi juicio significa volver a repetir el error del lenguaje excluyente. Eso podría llevar a que el proyecto no se logre resolver positivamente”.

Y el efecto más visible de esta afirmación de Dieterich, es que se dio lugar a una contraproducente anarquía (ausencia de autoridad, desorden, confusión por falta de dirección) a través de la cual se confiscó groseramente la calidad de vida de la clase media venezolana, invadiendo los espacios públicos destinados a su desplazamiento, entretenimiento, y distracción, favoreciendo el aumento de la inseguridad personal, y finalmente, repitiendo el error de la exclusión. Por supuesto, esta manera desordenada y caótica –sobre la cual alerta el General Baduel, produjo una mayor radicalización.

Pero esto conlleva, además, a otra de las advertencias del General Baduel: En el pasado, durante la IV República, los gobiernos emplearon la riqueza excesiva generada por el “boom” petrolero para financiar todo tipo de ayudas económicas y subsidios. Numerosos venezolanos llegaron a depender enteramente de la ayuda oficial. En vez de enseñarle a los venezolanos cómo generar riqueza a través del trabajo y el esfuerzo, se les enseñó a pedirle ayuda al gobierno de turno”…” Nuestro modelo Socialista –afirma el General Baduel -debe romper con la mala costumbre del pasado de enseñarle derechos al pueblo, pero no deberes”. A esto lo denomino yo como “Facilismo de Estado”.

Punto 2. Capitalismo de Estado, abolición de la propiedad privada, socialización de los medios de producción.

Si bien históricamente se han reconocido abusos en las prebendas otorgadas a determinados personeros de los medios de producción –y la ineficacia de muchos de ellos en respuesta a las necesidades crecientes de la nación - el General Baduel advierte: “El comunismo de guerra dejó la enseñanza de que no se pueden implantar cambios bruscos en el sistema económico, es decir abolición a rajatabla de la propiedad privada y la socialización brutal de los medios de producción sin que esto repercuta negativamente en la producción de bienes y servicios y sin que concomitantemente se genere un descontento generalizado en la población”.

No podríamos afirmar en realidad que se hayan producido confiscaciones violatorias a la ley en materia de propiedad privada; pero no es menos cierto que existe una declarada intención de institucionalizar cambios bruscos en el sistema económico y una socialización brutal de los medios de producción, lo cual está repercutiendo negativamente en la producción de bienes y servicios y generando un descontento generalizado en la población.

Y creo que esto hay que analizarlo desde tres aspectos: 1º.: No ha existido históricamente la necesaria voluntad política, ni el elemental entendimiento Estado –Empresarios, para optimizar los medios de producción (el caso de la actividad agropecuaria y su poca eficiencia productiva, es quizá el ejemplo más destacable); 2º.: Ello impide atender la mayor demanda producida por un muy fuerte crecimiento de la población. (Venezuela está hoy llegando a los 30 millones de habitantes..) 3º.:También deberíamos analizarlo teniendo en cuenta la experiencia del brutal paro empresarial del año 2002, y su tremenda repercusión en los sectores más necesitados de la población. Frente a ello –y temiendo nuevos intentos de desestabilización aunados a la ya de por si insuficiente producción –no es incomprensible que el Presidente Venezolano haya decidido tomar medidas contra el latifundio y los monopolios, intentando abrir fuentes de ocupación a través de cooperativas y movimientos ¿organizados? con el fin de aumentar la producción de bienes y servicios.

El problema radica en que no es fácil formar nuevos emprendedores cambiando el paradigma existente –al decir del General Baduel -de enseñarles derechos pero no deberes. Por otra parte, el diálogo con los productores tradicionalmente agremiados, se ha transformado en un diálogo entre sordos; ninguna de las dos partes es capaz de oír a la otra.

Por ello es más que acertada la reflexión del General Baduel, cuando afirma: En el orden político, nuestro modelo de socialismo debe ser profundamente democrático. Debe dilucidar de una vez por todas que un régimen de producción socialista no es incompatible con un sistema político profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes. En este aspecto considero que sí deberíamos apartarnos de la ortodoxia marxista que considera que la democracia con división de poderes es solamente un instrumento de dominación burguesa”... “No podemos permitir que nuestro sistema se transforme en un Capitalismo de Estado, donde sea el Estado el único dueño de los grandes medios de producción. Un país puede cometer el error de nominalmente llamarse socialista y en realidad practicar un capitalismo de Estado”.

Punto 3. Generación y reparto de la riqueza.

“Uno de los atractivos que siempre ha ejercido el socialismo clásicoreflexiona el General Baduel - es la idea subyacente de que un sistema socialista debe poder realizar un reparto más equitativo y justo de la riqueza que uno capitalista, en donde las inmensas desigualdades son la orden del día. Pero no debemos olvidar algo que quizás por evidente muchas veces obviamos. Antes de repartir la riqueza hay que generarla. No se puede repartir algo que no existe. Esa fórmula no se ha inventado. El modelo de socialismo que desarrollemos debe ser tal, que nos muestre el camino socialista hacia la producción y generación de riqueza primero y luego permita un reparto equitativo de la misma entre quienes la generaron… Para que el modelo socialista que nos planteemos tenga éxito, este debe encontrar las maneras de hacernos a los venezolanos más productivos”.


Vuelve a recordarnos aquí el alto militar, que no debemos sentirnos ricos antes de tiempo, ni tampoco soñar con disfrutar riquezas que no hayamos creado! En todo caso –y esto es fundamental –coincidimos en que el reparto debe ser equitativo entre quienes la generaron..! Hasta ahora, esta mayor generación de riqueza –producto de hacer a los venezolanos más productivos -no se ha dado. Más bien se ha satanizado indiscriminadamente a quienes la han creado, privilegiándose un Capitalismo de Estado financiado por el tradicional recurso petrolero.


El General Baduel nos recuerda, a su vez, que “Lenin acuñó el término “Capitalismo de Estado” para referirse a lo que él consideraba era la fase de transición ideal entre el capitalismo y el socialismo. Esto significó una coexistencia por un período de 7 años del capitalismo con el socialismo”. Lo que no queda claro hasta hora, en el caso venezolano, es cuánto durará la fase de transición hacia el Socialismo Siglo XXI, y –fundamentalmente –hasta dónde llegarán y qué sectores de la economía afectarán esos cambios bruscos en el sistema de producción. Incertidumbres que –según alerta el General Baduel - repercuten negativamente en la producción de bienes y servicios y -concomitantemente -generan un descontento generalizado en la población”. Por último, las constantes amenazas del Presidente hacia el sector productivo, hacen que el descontento sea aún mayor.

Punto 4. La Educación Social y la Autoridad Pública.

Y quién podría no estar de acuerdo con las sabias palabras del Maestro Simón Rodríguez, citadas por el General Baduel: “Las costumbres que forma una Educación Social producen una autoridad pública, no una autoridad personal; una autoridad sostenida por la voluntad de todos, no la voluntad de uno solo, convertida en Autoridad o de otro modo, la autoridad se forma en la educación, porque educar es crear voluntades”.

Quizá uno de los más grandes errores que se siguen entronizando a través de la Revolución Bolivariana, es el culto a la persona, en desmedro del culto a las Instituciones. Asistimos a la trágica situación de contar con un Presidente que lo decide todo, con sólo levantar un dedo, y una Justicia y una Autoridad Pública que no deciden nada, por miedo a ser señaladas.

Venezuela tiene el estigma del “caudillismo” metido en sus entrañas; en realidad, este problema de los gobiernos fuertes y las instituciones débiles, no es nuevo. Ni tampoco se está haciendo demasiado por esa Educación Social que produzca una autoridad pública. Si admitimos que educar es crear voluntades, creo que estamos corriendo el riesgo a través de la creación de un partido único socialista, de manipular para crear adeptos. Lo concreto es que no se ve en la calle de todos los días, esa “autoridad pública” tan necesaria.

Punto5. Las tres misiones de la FAN.

No podía faltar en el discurso del General Baduel, la cita al papel de la FAN en este proceso revolucionario. “El pueblo venezolano-aclara -les dio a los militares venezolanos un mandato claro en el artículo 328 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Y luego de citar “una finalidad” y “un para qué” -agrega: “El pueblo venezolano también nos dio “un cómo” a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional, a través del ejercicio de tres misiones fundamentales: la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional”. Si en algo nos sentimos tentados a extenderle un reclamo al General Baduel, tras su enriquecedor discurso, sería recordarle -desde nuestro punto de vista -que la FAN no puede permitirse el actuar como un grupo guerrillero.

No creo que el andar gritando a cuatro vientos “Socialismo, Patria o Muerte. Venceremos” sea la consigna más idónea para la participación activa en el desarrollo nacional. No lo concibo como un ejercicio dentro de las tres misiones fundamentales.

Por todo lo demás, el discurso del General Baduel me merece un altísimo concepto, definido desde sus palabras iniciales: “Me ha correspondido el honor de ejercer el cargo de Ministro del Poder Popular para la Defensa, posición que obliga a quien la ocupe, por principio y por ley, a mostrar su pensamiento frente al ejercicio direccional de los hombres y la estrategia política del Estado, de cara al futuro para que el ciudadano de nuestra Nación, hoy en tránsito político social inédito, conozca del profesionalismo de su accionar y, en consecuencia, sienta el descanso y reposo que le merezca al comprobar la decisión de apego del jefe militar a la institucionalidad del Estado venezolano, conservando la disciplina, la obediencia y la subordinación, pilares fundamentales de nuestra institución, con el ejemplo y la preservación de los valores de nuestros integrantes”.
Amén.

Argenta
Julio, 2007