Tuesday, August 28, 2007

La mejor parte de la vida.


Adaptación de: Argenta

David Niven, Ph.D., escribió un entretenido y útil libro titulado-"La mejor parte de la vida" - para todas las mujeres y hombres que hemos sobrepasado los 40. Según este destacado científico social, la segunda mitad de la vida puede ser mejor que la primera. Pero para que ello suceda, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones que el autor formula en su exitoso libro, con base en investigaciones profundas sobre la conducta, los hábitos de vida y la felicidad, de quienes ya tienen algunas arrugas y canas. Dentro de esas sugerencias, resumimos y comentamos las que consideramos más enriquecedoras:

* Intenta siempre, hacer cosas nuevas. Las personas que viven en la rutina son 26% menos optimistas sobre su futuro, cuando se les compara con quienes están constantemente haciendo pequeñas o grandes innovaciones en su vida.

* Disfruta las muchas cosas bellas que hay a tu alrededor. Un amanecer, una flor, una obra de arte, una pieza musical, una buena jugada en el fútbol, la sonrisa de un extraño, la ternura de un bebé ó el regreso a casa, son apenas unos pocos ejemplos de las muchas cosas maravillosas que a diario suceden y que no gozamos a plenitud.

* Ir más allá de los formalismos. A partir de cierta edad, para realmente aprovechar las relaciones interpersonales, hay que olvidarse de los títulos, de las cuentas bancarias y de los apellidos ilustres, para concentrarse en la esencia de los seres humanos.

* ¡Nunca te jubiles! Las personas activas sufren de depresión y otras enfermedades en menor proporción, que las que poco o nada hacen en su vida. Mantener la mente y el cuerpo en acción es la mejor manera de conservar un espíritu joven.

* Expresa tu propia personalidad. Hagas lo que hagas, después de los 40 años es necesario que lo hagas con tu propio estilo, con tu propia voz, dejando siempre tu huella personal en cada paso.

* Mantén a raya tus temores. Imaginarse problemas futuros, preocuparse más de la cuenta, vivir asustado, es la mejor manera de amargarse la vida. Hay que procurar mantener la mente despejada y fresca el alma.

* No te aísles, se abierto y receptivo. Involúcrate con mucha gente, interésate en sus vidas. Así descubrirás aficiones comunes, experiencias enriquecedoras y compañía en los momentos difíciles. Marginarse de la familia o de la sociedad, es una forma de acelerar el envejecimiento del corazón. Mantente unido a la familia y a tus buenos amigos.

* Disfruta la naturaleza. Salir al campo es muy saludable para el cuerpo, la mente, el espíritu y el corazón. Por esas cosas mágicas de la vida, la belleza de lo natural inspira, relaja y distrae. La naturaleza es un espectáculo único y gratuito a nuestro alcance.

* Reconoce que la vida, en muchos frentes, es menos complicada que antes. Es cierto que para algunas cosas ser joven trae sus ventajas, pero también es verdad que para muchas otras, tener cierta edad implica alivio. El 60 por ciento de la gente mayor de 50 años afirma que siente menos estrés, menos ansiedad y más aprecio por la vida que cuando tenían 10 ó 20 años menos.

* Haz trabajo voluntario. Ayudar a personas necesitadas no sólo es una noble causa, sino un gran remedio para tensiones propias. Quienes ayudan al prójimo que sufre, registran 72 por ciento más de satisfacción con la vida, que quienes no lo hacen. Te hará sentirte bien contigo y con los demás.

* Nunca te rindas. Sea lo que sea, pase lo que pase, simplemente nunca te rindas.

* Comparte lo que sabes. En la primera mitad de la vida se acumulan abundantes y valiosos conocimientos. Enseñarle a otra persona lo que se ha aprendido es una forma de contribuir a su mejor futuro. Y es una manera de aumentar la autoestima y la sensación de haber vivido una vida interesante.

* No te guardes tus problemas. Contarles tus dificultades a amigos y familiares, sin convertirte en una carga, es una fórmula efectiva para aliviar presiones nocivas. Los adultos jóvenes, por orgullo, se tragan sus preocupaciones, lo cual produce una gran indigestión emocional que puede llegar a somatizarse.

* Convierte tu hogar en un paraíso. Haz todo lo posible para que tu casa sea un sitio ideal. Esto te ayudará a aliviar más fácilmente las hostilidades del mundo externo.
* Aprende a perdonar. Normalmente, pensamos que perdonar es algo que hacemos a favor de quien nos ofende; pero en realidad, el principal beneficiario del perdón es quien lo da, porque puede descargar su rabia y su dolor. Perdonar no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. Ensaya el perdonar, y verás cuánto ganas.

* Ten amigos de verdad. La gente que tiene buenos amigos logra niveles de satisfacción acerca de su vida, 19% superiores al que tienen los 'llaneros solitarios'. Y son 23% más optimistas.

* Escucha la música que te guste. Y hazlo durante todo el día. La música produce espléndidos efectos positivos en todas las dimensiones del ser humano.

* Si en esta etapa vives solo (a). Cualquiera sean las razones, nunca pienses que estas solo; llegarías a deprimirte. Piensa ¡¡estoy libre!! Y -aunque parezca egoísta -verás que bien te sientes sin depender de otra persona en tu casa, o en tu vida. Si te despiertas a media noche y prendes la TV. o lees un libro, nadie te reprochará que le molesta. Eres dueño de tus actos y encontrarás que ello te hace feliz.

* Aléjate de personas conflictivas. Y de aquellas que puedan causarte stress, o afectarte anímicamente.

* Conviértete en un niño. En lo posible, y sin exagerar, trata de mantener sanas actitudes infantiles: curiosidad, vitalidad, capacidad de reír con facilidad, gusto por los juegos, sinceridad y un sentido de liviandad.

En resumen; practicar estas recomendaciones nos ayudará a obtener una mejor calidad de vida.
Argenta
agosto, 2007

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