Friday, July 06, 2007

Durmiendo con los enemigos -Parte II

En el artículo anterior pretendí –mediante una carta dirigida al Presidente de la República -analizar la controversial posición asumida por el gobierno frente al desgarrador tema de la inseguridad personal en Venezuela. Desgarrador, no sólo por lo que implica en cuanto a vidas perdidas, sino por la magnitud de la enfermedad social que ha contaminado al país, enquistándose nada menos que en su adolescencia. Pretendía hacer ver al Presidente que, en contraste con el drama de sus temores ante la amenaza de un enemigo externo, nosotros convivimos diariamente con un enemigo interno que en lugar de perder tiempo en amenazarnos, simplemente nos mata a los seres más queridos y nos roba todo aquello que con mucho sacrificio podamos haber obtenido.

Lamentablemente, dentro de tanta radicalización, nos cuesta demasiado aprender la lección. Nos hemos vuelto tan especialistas en la destrucción, que hoy nos cuesta responderle a un país que más que nunca necesita especialistas para la reconstrucción.
Un ejemplo de ello nos lo da en estos días una agrupación política que ha emprendido una campaña, supuestamente para llamar la atención de las autoridades sobre el terrible tema de la inseguridad. Unos afiches a color toman el alucinante lema del gobierno "patria, socialismo o muerte", para resaltar esta última palabra y mostrar un primer plano de los pies de un muerto, aclarando desde una etiqueta colgada del dedo mayor, que mueren 46 personas diariamente en el país a manos del hampa. Para hacerlo aún más tétrico, han simulado un cementerio en un jardín ubicado en una populosa zona del este de Caracas, con cruces blancas y carteles por doquier.

Y yo me pregunto y les pregunto: ¿A quien le hacemos bien y a quién le hacemos daño con este tipo de acciones? Supuestamente, declaran que tienen 56 propuestas para mejorar el tema de la inseguridad. ¿Por qué no cambian entonces el enfoque y hacen una campaña sobre ellas, dándoles una muestra a los ciudadanos de su verdadera capacidad, y haciendo ver como Si es posible desmontar este flagelo, insuflando un poco de esperanza, dentro de tanta impotencia?
La campaña esta montada para atacar al gobierno; no para solucionar el problema. La campaña esta montada para ganar cuotas de popularidad política, no para aportar ideas y tranquilizar a la población. La campaña esta montada de tal forma que lo único que logran es aportar más temor entre los ciudadanos y darle un tremendo aval de reconocimiento a la delincuencia y a los delincuentes. Es como gritarles: “Sigan así, que el gobierno no hace nada, y nos están ayudando a derrocar al Presidente..!”

Cualquiera que conozca los personajes en Venezuela, sabe que esta agrupación política ha vivido permanentemente buscando espacios a través de la descalificación y la desestabilización. O sea, están más rayados que una cebra! Y el Presidente a su vez, en sus desesperados intentos de ayer por juntar 10 millones de votos para metérnoslos por el buche, y ahora de inscribir a no se cuántos millones de adeptos a su partido único socialista para metérnoslos por donde nos quepa, ha concedido –de hecho - una especie de concesión graciosa a todo lo que sea anarquía, violencia, agresiones y maltratos. (Me incluyo entre los agraviados, no necesariamente por ser anti-chavista, sino simplemente por ser un ciudadano)

Recuerdo que hace un tiempo atrás, escuchando una de sus conferencias en Buenos Aires, Edward De Bono, el autor de la teoría del pensamiento lateral, nos hablaba sobre las diferencias entre nosotros y los japoneses: “Los japoneses - decía De Bono - no se detienen a regocijarse en lo que está mal y a criticar a quien lo hizo mal; simplemente se concentran en lo que hay que mejorar, y en como se puede mejorar”. Para ellos, ese es el concepto del mejoramiento continuo o “kaizen”, que les ha dado tan buenos resultados. Nosotros hacemos todo lo contrario; a falta de buenas ideas y propuestas, nos empecinamos en atacar, denunciar y descalificar a quienes no comparten nuestro “combo” de genialidades, o a quienes no sean “cómplices” de nuestros intereses partidarios y personales. De esta forma –unos utilizando el pensamiento del lado derecho de nuestro cerebro, y otros el de la izquierda, según la teoría de De Bono - nos hacemos cómplices de la delincuencia, y nos transformamos en nuestros propios enemigos. O sea, que si seguimos contando a nuestros enemigos internos, lo de los enemigos externos me parece una pendejada!

Argenta
Julio, 2007

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