Thursday, May 10, 2007

¡A lavarse ese “paltó”..!

Agradezco profundamente a los lectores de esta página que me han escrito a la dirección electrónica argentaster@gmail.com dándome sus impresiones sobre los temas tratados y el tratamiento de los mismos, así como para formularme algunas preguntas sobre la actual realidad venezolana. Les pido asimismo excusas porque es cierto que en los últimos artículos no he puesto la dirección electrónica, lo cual - según me explican estos lectores -los ha obligado a buscarla en páginas anteriores.

Cinco lectores –tres uruguayos y dos argentinos -me han escrito acerca de unas declaraciones del Presidente Chávez, respondiendo, molesto, a una demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la ONU, sobre ciertos hechos, de los cuales se desprende que Venezuela no habría cumplido con sus obligaciones en la defensa de las garantías al periodismo.

La interrogante de mis amigos surge de la expresión del Presidente Venezolano cuando responde a los planteamientos de la CIDH, expresando: “..que se vayan a lavar ese paltó..” Según ellos, y tienen razón, el diccionario asimila este término a Paletó como única definición, lo cual los deja en una interrogante aún mayor. Pero si van a la definición de Paletó, a su vez, se encuentran con que su significado es: Gabán largo, lo cual no parece tener sentido con la expresión del presidente. ¿Qué se vayan a lavar ese gabán largo..?

No; les explico. En realidad esa es una expresión grosera del vulgo venezolano, usada para referirse en forma despectiva como “a lavarse ese culo..” Paltó, en Venezuela, define también a la prenda de vestir que en el sur llamamos “traje”: o sea, chaqueta y pantalón de la misma tela y confección, y desde ahí –según anécdotas regionales -se desprende esa expresión. Pero me permito recordarles a todos los lectores de esta página, que esa expresión es usada por los venezolanos únicamente en conversaciones y reuniones muy informales y cerradas, entre amigos o gente de su confianza, y nunca en declaraciones públicas que puedan afectar la moral y las buenas costumbres, y menos aún en actos o situaciones que puedan impactar la percepción de los niños y adolescentes.

En este sentido no es absurdo afirmar que el Presidente Venezolano es el primer transgresor de la Ley que regula el contenido de la programación televisiva en defensa de los derechos de los niños y adolescentes, y que asigna un horario de protección especial para ellos. Los discursos encendidos del Presidente no respetan horarios, ni edades, ni susceptibilidades, y ni siquiera la moral y las luces que al decir del Libertador Simón Bolívar, son nuestras primeras necesidades. Así pues, los niños venezolanos pueden ver a cualquier hora del día o la noche al Presidente enardecido en sus exhortaciones de Patria, Socialismo o Muerte, insultando a los Presidentes de otros países, tratando de “pendejos” a representantes de organismos internacionales que no comulguen con sus únicas ideas, o desprestigiando a sus hasta ayer compañeros de movimiento político que no quieran plegarse a su único partido socialista.

A aquellos que no respondan a sus únicas directivas, los catalogará de hipócritas, embusteros, traidores y cosas por el estilo; amenazará a los empresarios con nacionalizar sus empresas y también les recomendará que “..se las metan por donde les quepa". (Creo que esto no necesita explicación..) Y como hay unos pocos allegados y otros muchos recién llegados, que festejan y aplauden esta comunicación agresiva del Presidente, él considera que estas expresiones constituyen una forma de establecer “empatía” con su pueblo, asumiendo que éste disfruta de sus chabacanerías por formar parte de su idiosincrasia.. Permítanme aclararles que no es así. El pueblo venezolano, ni utiliza públicamente, ni goza de estas groserías.

Y es que el Presidente Venezolano es una especie de Quijote moderno: en cuanto oye unos ladridos lanza aquello de “Ladran Sancho, señal de que cabalgamos..” y allá va con su lanza en ristre a desafiar molinos, gobernantes, petroleras, frigoríficos, empresas eléctricas, telefónicas, bancos, acerías, o lo que sea, con tal de reivindicar su Socialismo del Siglo XXI!
Reconozco que el Presidente Venezolano no es el mejor ejemplo –o por lo menos el más coherente -como para construir un nuevo mundo, un hombre nuevo, o un nuevo orden de cosas, al decir de Maquiavelo. Porque no soporto que nadie –a falta de ideas y raciocinio –pretenda desmerecer a sus críticos conminándolos a lavarse el paltó! ¡Vaya Socialismo el del Siglo XXI!

Argenta
argentaster@gmail.com

Mayo, 2007

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