Thursday, April 19, 2007

Y saldrán a matar gente.

¿Desestructuración familiar? ¿Paternidad irresponsable? ¿Ausencia de principios y valores? La mesa está servida; el maltrato, la orfandad y la hostilidad del medio, harán el resto. ¡Y nuestros policías culminarán la tarea!

Un reciente estudio coordinado por el salesiano, psicólogo, doctor en Ciencias Sociales y profesor universitario Alejandro Moreno, intenta responder a una desgarrante realidad venezolana: ¿Cómo es el delincuente violento, asesino, popular, venezolano? ¿Cuáles son las fuerzas internas que motivan y dirigen a este tipo de personas hacia ese tipo de conductas? El trabajo, basado en el testimonio de 15 homicidas – dentro de los cuales resaltan las experiencias de chicos de 15 años - se publicó este año (por la Universidad del Zulia) en dos tomos reunidos bajo un título escalofriante: "Y salimos a matar gente".

En el relato de uno de esos chicos de quince años de edad –y a quienes los relatores llaman Héctor –se aclara que en su primera entrada al INAM ya lo culpaban de haber cometido seis homicidios. "Aquí se caen muchos mitos –aclaran los autores. - Y uno es que la pobreza no tiene nada que ver con la delincuencia. Es decir, tiene que ver en cuanto a que son pobres, pero no es por pobres por lo que delinquen. ¿Por qué lo hacen? Delinquen porque quieren sobresalir, quieren adquirir lo que ellos llaman respeto. Y respeto es imposición, miedo”.

Personalmente, pienso que el tema va más allá. Y creo firmemente que si, es un problema de pobreza. Sólo que no es exclusivamente de pobreza económica, sino de pobreza de formación; pobreza de valores, pobreza de medio ambiente, pobreza de familia, pobreza de un país que se creyó rico potenciando la riqueza del petróleo por encima de la riqueza de su gente. Esos chicos delinquen porque no tienen formación para otra cosa! En realidad, no tienen formación para nada. Y un ser humano sin formación, termina siendo una deformación. Matan, porque al igual que los suicidas terroristas han encontrado una razón para morir, pero no una razón para vivir.

Le pierden el respeto a la muerte propia, en la misma medida que irrespetan la vida ajena. ¡No tienen una razón para vivir! Ni conciben que otros las tengan, si ellos no las tienen. Nunca sintieron el amor de una familia ni el calor de un hogar. No saben lo que es amar, porque nunca fueron amados. No saben lo que es respetar porque nunca fueron respetados. No tienen valores, porque nunca fueron valorados. Muchos son hijos de una madre ultrajada, luego castigada, y mas tarde abandonada. Como también lo serán ellos. No le importan a nadie, y ellos lo saben. Nadie los quiere, y ellos lo saben. ¿Por qué habrían de importarles entonces los demás? Por eso terminan siendo los hijos de nadie, y los verdugos de todos. Vengadores anónimos de tantos nombres sin apellido y de tantos apellidos sin papeles. De todos aquellos que mueren de hambre, de frío, de privaciones, o en los planes de defensa, sin que nadie los defienda. ¿A cuántos de ellos violan y les violan sus derechos diariamente? ¿Cuántos padres irresponsables violan a sus propios hijos y los abandonan, o los castigan duramente y los envían a la calle a buscar dinero para comprar su borrachera?

Fin de semana en Caracas. Una madre
llora a su hijo muerto por el hampa.
La descomposición social venezolana es el más ignominioso saldo político de un abandono, por años, de los principios y valores sobre los cuales debe erigirse una sociedad. La paternidad irresponsable y la desestructuración familiar son apenas las causas visibles de una metástasis que ha ido carcomiendo la familia –y por tanto –las bases de una sociedad. ¡El Estado Venezolano tiene una deuda impagable en el corto plazo con su sociedad! Pero no debemos olvidar que el primer ejemplo y la mejor escuela para un niño es su familia. Después viene el resto; el colegio, los amigos, la comunidad donde se vive, la sociedad a la cual se pertenece. ¿Qué se puede esperar de un niño sin familia? ¿Y que familia se puede esperar de quien no tiene la responsabilidad de querer a un hijo que engendró? ¿Y qué sociedad se puede esperar de los hombres violentos que se odian y se agreden porque no tienen la inteligencia para entenderse?
Un niño no entiende las necedades de la política. A un niño no se le debe inculcar el Patria o Muerte, se le debe enseñar que Patria es Vida. Así hubiera que morir por ella, ¡la Patria siempre es Vida! Hasta los terroristas que se inmolan, lo hacen por la vida, no por la muerte! ¿¡Y les pedimos a ellos que nos entiendan!? ¿Que mensaje les estamos dando cuando desde su hogar ya desestructurado, reciben agresiones, maltratos y violencia, y luego sus gobernantes y los representantes de esa sociedad que debería darle ejemplos, utilizan los medios de comunicación –y aún los espacios destinados a su recreación –para dar discursos y consignas que fomentan la exclusión, la intolerancia, el odio y la agresión, como forma de resolver sus diferencias?
Mientras no recompongamos los principios y valores dentro de la familia; mientras no les demos a nuestros jóvenes una razón para vivir, mientras no se cultive el amor, la tolerancia, la educación, el compartir sueños e ideales de superación dentro de la sociedad, no habrá policías ni ejércitos que puedan reprimir lo irreprimible. ¡No es un tema policial! Está mucho más allá. La policía, en estos casos, solo puede seguir el juego de la destrucción; destruir para no ser destruido. Matar para no ser muerto. ¡Nuestros Policías no pueden lavar una vergüenza nacional! ¡Nuestros Policías no pueden jugar al Patria o Muerte! ¡Ellos son los defensores de la Vida!

Pieza de Campaña Publicitaria creada por Argenta y enviada
como colaboración al Ministerio de Interior y Justicia.
¿Alguien habló algo sobre una gran campaña de concientización ciudadana para el rescate de los valores? ¿Alguien dijo algo sobre la necesidad de darle a la sociedad mensajes de altura para levantar su autoestima y asegurarles que si, van a tener en su patria vida, y oportunidades de capacitarse, de superarse, de progresar, de ser útiles para ellos mismos y para la sociedad? Para formar una familia como la que no tuvieron, y disfrutar del amor, el respeto, y la dignidad, que nunca les dieron...
A lo mejor, cuando termine este artículo, Héctor ya estará muerto! "Están dentro de la cultura de la acción –dice el padre Moreno - saben que van a morir jóvenes y viven cada día sin límites". Nosotros, mientras tanto, seguiremos reformando el Código Procesal Penal y discutiendo quien va a legislar sobre la Reforma Policial! O sobre los beneficios a lograr con un Socialismo Siglo XXI; otro cambio de Constitución, y la formación de un partido socialista único. ¡Cinco horas diarias hablando de revolución, y ni un solo minuto llamando a la pacificación! Mañana, los Héctor se seguirán multiplicando y saldrán otra vez, a matar gente! ¡Bravo, Venezuela!
Argenta
Abril, 2007



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