Sunday, March 04, 2007

Responsabilidad Social sobre ruedas.

General Motors Venezolana acaba de encender también sus cinco motores constituyentes, anunciando durante el mes de febrero del 2007 una importante inversión en iniciativas de Responsabilidad Social Empresarial, con dos programas a nivel interno y tres externos, destinados a mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores, y a atender diversas necesidades sociales de las comunidades.

Una de las acciones de mayor contenido social, en el ámbito interno, lo representa la apertura de las nuevas áreas del Centro de Acondicionamiento y Rehabilitación Física de los trabajadores de GMV (CARFI), obra que en su conjunto ha requerido una inversión mayor a los mil millones de bolívares. Estas nuevas áreas de Fisiatría del CARFI ofrecerán, a los trabajadores de GMV que lo requieran, seguimiento médico profesional y rehabilitación para cualquier dolencia músculo -esquelética que presente, sin salir de la empresa, en un ambiente grato y completamente gratis, ya que el costo de todo tratamiento es asumido completamente por la empresa automotriz.

Otra de las acciones destacables lo constituye el Voluntariado Plus GMV programa que el año pasado entrenó a 206 trabajadores voluntarios, quienes han participado en 95 proyectos, consolidando donativos a través de la Fundación GM. Gracias a la labor de los trabajadores que se han capacitado como facilitadores del Junior Achievement, 430 jóvenes y adolescentes de Carabobo han sido beneficiados a través de talleres de liderazgo, superación, nutrición, nociones empresariales y gerenciales, en diversas instituciones educativas de la región.
Personalmente, y de acuerdo a mis criterios sobre los alcances de la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa, el programa que mas me gusta es “Academia Chevrolet- Formando Futuro”, el cual será desarrollado por GMV de manera conjunta con Hogares CREA de Venezuela, con la premisa de dar nuevas oportunidades de formación y progreso a jóvenes desertores del sistema de educación formal o en proceso de reinserción social. Este programa esta orientado a que estos jóvenes puedan alcanzar el nivel de auxiliares técnicos automotrices, para luego pasar a formar parte del recurso humano en los concesionarios y talleres especializados de la red Chevrolet en todo el país, como el primer escalón en su paulatino ascenso al progreso personal y familiar de cada uno de ellos.

Y me gusta porque implica dos factores muy importantes, tanto para la empresa, como para la sociedad. El primero es un desafío a través del cual la empresa puede mostrar su liderazgo, sus fortalezas y también sus debilidades, dando lugar a una verdadera participación, con intercambio de ideas en forma abierta y constructiva, que hasta pueden arrojar resultados sorprendentes para la misma. No estoy seguro si GM ha llevado la esencia de este programa tan allá; pero sin duda ello podría llevar a aspectos mucho mas ambiciosos que el simple dictado de cursos y talleres, convirtiéndose –en una segunda fase -en un verdadero Centro de Desarrollo de Ideas para capitalizar aportes, discusiones, e iniciativas, destinadas a mejorar tanto el producto como el servicio. Algo similar a los Work-Outs organizados por Jack Welch en General Electric.
En el aspecto social, me gusta porque va dirigido a rescatar “jóvenes desertores del sistema de educación formal o en proceso de reinserción social”. Excelente idea, que complementa otras ambiciosas iniciativas en el país, como la del mismo Proyecto Alcatraz. Estos jóvenes –al decir de Ronaldo Znidarsis, Presidente Director-Gerente de GM Venezolana -podrán insertarse en cualquier área del sector automotriz en general, e incluso podrán asociarse y abrir sus propios talleres, convirtiéndose así en verdaderos emprendedores en todas las regiones del país.
Otra interesante iniciativa – y que desnuda la cruda realidad venezolana y la poca capacidad ejecutiva por parte de sus autoridades - tiene que ver con la “Campaña de Educación Vial Chevrolet”, a través de la cual la empresa profundizará en la creación de una verdadera conciencia de los conductores para evitar el consumo de bebidas alcohólicas, lo cual es motivo de un muy elevado porcentaje de los accidentes de tránsito a nivel nacional.
Además de estas iniciativas, General Motors Venezolana ha implementado también un programa denominado “Un pupitre para tu escuela” y una contribución para la rehabilitación y construcción del “Instituto de Educación Especial Estadal Valencia”, superior a los Bs. 380 millones, y que permitirá atender una matrícula de más de 200 niños y jóvenes con necesidades especiales, no escolarizados, de la entidad carabobeña. Mediante el programa “Un Pupitre para Tu Escuela”, la automotriz cooperará con el Ministerio del Poder Popular para la Educación en la dotación de las escuelas básicas y pre -escolares con mayores necesidades en el país, a fin de minimizar la deserción escolar. El rasgo distintivo de este programa, es que todos los venezolanos podrán contribuir, ya que por la venta de algunos de sus productos, GM Venezolana donará un pupitre a las escuelas en todo el país.

Comparto las iniciativas de GMV; pero pienso que en esta nación, con una riqueza petrolera pocas veces antes vista, estas dos últimas iniciativas de Responsabilidad Social Empresarial –si bien muy loables por parte de la empresa –no responden a lo que podríamos catalogar como “una extensión, más que una desviación de sus actividades” según el concepto y definición de Peter Drucker. Que en un país que se vanagloria de ser el más solidario con las necesidades de sus hermanos, la empresa privada tenga que comprarles los pupitres a los niños para sus escuelas, me parece una vergüenza injustificable que no debería ser parte de la Responsabilidad Social compatible con las actividades de una automotora.
De todas formas, es encomiable la voluntad de GMV en comprometerse con políticas de Responsabilidad Social que coadyuven a paliar necesidades sociales, frente a un gobierno que sataniza al capital y a la empresa privada, reivindicando un modelo socialista que se sustenta –no en la riqueza que crean los emprendedores –sino en la ruleta de los altos precios petroleros que la naturaleza le regaló. Y que ningún gobierno creó. Es otra forma de hacer socialismo, sin estridencias, sin amenazas, sin necesidad de cambiar la Constitución, sino simplemente compartiendo una idea-país que nos favorece a todos.
Con seguridad estas iniciativas de GMV no la sacarán de la vitrina de los símbolos de la maldición del capitalismo; pero lo cierto es que –una vez más –la empresa privada cumple con su Responsabilidad Social, compartiendo los beneficios derivados de su actividad con sus trabajadores, sus familias, y los niños y sectores más necesitados de una sociedad a la cual –por ahora –no le llegan las bondades del Socialismo de ningún Siglo.
Argenta
Marzo, 2007

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