Thursday, February 08, 2007

“Moral y Luces” para una Constitución.

"No hay Constitución perfecta; las Constituciones no pueden suplir las carencias de los gobernantes. Aún así, las Constituciones son mas sabias que ellos, porque estan hechas para permanecer más allá de ellos. Los hombres pasan , las instituciones permanecen.."

El Teniente Ehren Watada es el primer oficial en actividad del ejército de los Estados Unidos en negarse a ir al frente en esa sucia e inmoral guerra en Irak. Watada –cuyo caso ha tomado últimamente una amplia repercusión internacional - literalmente le dio una “patada” al manipulador establishment político de su país, que pretendió, una vez más, utilizar a los otrora orgullosos integrantes de su defensa nacional, para las bellaquerías de unos corruptos y mentirosos “líderes” de turno. Una patada a los manipuladores del sistema, no a la Constitución.

Watada expresó que bajo la Constitución de Estados Unidos él tiene derecho a rechazar una orden ilegal. ¡Vaya por Watada, por la patada, y por la Constitución! Tres cosas que definen la integridad, la moral, y los valores de una nación. Watada representa nada menos que un “ciudadano-militar” ante sus responsabilidades con la defensa de su país; la “patada” la reacción de ese “ciudadano” cuando su conciencia le dicta lo que no debe hacer, aún a su propio riesgo; y la Constitución, por ser la madre de todas las actuaciones de un ciudadano; sus principios, sus valores, sus derechos, y sus obligaciones con respecto a su país.

Independientemente de que este soldado tenga o no la razón -y de que sea pasible o no de la respectiva sanción –lo curioso es resaltar que si bien a esa Constitución norteamericana firmada en 1787 se le agregaron 27 enmiendas, nunca fue cambiada, ni reformada, ni manipulada, en sus 420 años de existencia. Quizá en otros países, este hecho hubiera originado un pedido de poderes habilitantes especiales por parte del gobierno -para castigar y prevenir el desacato -y la modificación de alguno de los artículos de la Constitución..

Por suerte para los Estados Unidos -dentro de sus males- a nadie se le ha ocurrido andar cambiando tan fácil y alegremente la Constitución para adaptarla a su particular forma de gobernar. Para algunos gobernantes, las Constituciones tienen mas o menos la misma utilidad de un rollo de papel higiénico: se lo usa mientras sirve para las particulares necesidades, y luego se lo recambia, y punto!

Grave error! La Constitución, además de ser la ley fundamental de la nación, encierra todo el ordenamiento de los principios y valores que los ciudadanos han aceptado y adoptado como reglas fundamentales para regir sus conductas, y representa la guía, el modelo y la orientación, para la valoración de los actos y procederes de gobernantes y gobernados por igual. Un país que no respeta su Constitución, es un país sin valores en los cuales asentar su identidad. Aquellos gobernantes que se sienten tentados una y otras vez a cambiar, modificar, o manipular, el máximo ordenamiento legal de sus naciones, demuestran no tener la suficiente amplitud y grandeza para actuar bajo los principios legales y éticos que fueron ya aprobados por los ciudadanos. Demuestran además, inseguridad en sus actos, cuando pretenden hacerse aprobar una norma legal que se adapte a su accionar, cuando debería ser al revés.

La historia de Venezuela, en particular, ha sido pródiga en parir constituciones –no menos de 27 – muchas veces para complacer a gobernantes en su afán de disponer de una “fachada” legal, que luego utilizan a su antojo. No hay Constitución perfecta; las Constituciones no pueden suplir las carencias de los gobernantes. Pero aún así, las Constituciones son mas sabias que ellos, porque están hechas para permanecer mas allá de ellos. “Los hombres pasan, las instituciones permanecen..”

Cuando se aprobó la última Constitución de Venezuela en el año 1999 –y bajo este mismo Gobierno - se hablaba de una de las Constituciones mas modernas y ejemplares del mundo entero. Resulta inconcebible, entonces, que hoy el Presidente de la República, habiendo obtenido su reelección por una histórica mayoría y bajo esa misma Constitución, solicite poderes habilitantes especiales para gobernar, y además…volver a modificar la Constitución!
Modificación que también incluye –y esto es grave -su relegitimación indefinida, y la implantación de un proyecto ideológico que nadie ha explicado a cabalidad, y que debería ser, por lo menos, motivo de una amplia consulta nacional, más allá de los congregados en la Plaza Bolívar.

Confieso que ni los 16 bombillos de luz blanca y “fría” que cambiaron la iluminación de mi hogar, de acuerdo al oportuno Plan Nacional de Ahorro de Energía, han podido darme luz en este incierto camino..!

Lo único que me queda claro –una vez más - son aquellas oportunas palabras del Libertador: "Nada es más peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía" – (Simón Bolívar. Congreso de Angostura, 1819)

Argenta
Febrero, 2007

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