Tuesday, December 26, 2006

El día en que nos decodificamos.


Poniendo al ratón en su lugar..

Si usted se siente superior a su vecino, o su vecino superior a usted, sepan que ambos tienen la misma cantidad de genes: 30.000. Y que la misma cantidad, la tiene también un simple y vulgar ratón.

A través de la decodificación del genoma humano, el Homo sapiens ha deslumbrado a sus semejantes con descubrimientos que implican, por un lado, la posibilidad de corregir o prevenir mutaciones genéticas, malformaciones, o enfermedades hasta ayer incurables, y por otro, reavivar conflictos en la misma razón de la existencia y la supervivencia de la especie.
El solo hecho de haber completado a mediados de abril del 2003 casi en su totalidad el mapa genético que explica la composición de la vida humana –a lo cual algunos llaman el “libro de la vida” –nos plantea enormes interrogantes.

Si ahora sabemos que todos los seres humanos tenemos la misma cantidad de genes (alrededor de 30.000) y que la diferencia entre unos y otros es de apenas el 0,001 por ciento, debido a que de los 3.000 millones de letras que tienen dentro de cada célula solamente codifica el tres por ciento, no es menos sorprendente comprobar que la diferencia a su vez, con un ratón común, es de apenas 300 genes. Si; un simple ratón común tiene tantos genes como cualquiera de nosotros, y la diferencia real entre el ser humano más encumbrado y el ratón más encumbrado, es el 0.001 por ciento multiplicado por el 3 por ciento. Absolutamente mínima, ¿verdad?

Lo más asombroso de esto es comprobar, por ejemplo, que pese a sus enconadas diferencias George Bush tenga la misma cantidad de genes que Saddam Husseín, y los dos, a su vez, la misma cantidad que un ratón común. ¿Explicará esto las barbaridades de uno y otro?
Por otra parte, ¿se imaginan ustedes el peligro que significa para la humanidad entera que alguno de estos señores –después de los ejemplos que nos han dado -pudiera tener la posibilidad de manipular el mapa genético de los demás, sintiéndose dioses salvadores de la especie humana?

Recordemos lo que pasó y cual era el sueño de Adolf Hitler, en su insana ambición por depurar la raza germana.. Definitivamente, este descubrimiento podría haber colmado la locura del insigne Führer del III Reich, atentando contra la diversidad biológica y reinstalando la cultura de una raza superior. O podría también ser la fórmula ideal para acabar con la pesadilla norteamericana de los habitantes del “eje del mal”..!

La información contenida en los genes ha sido decodificada y permite a la ciencia conocer mediante tests genéticos, qué enfermedades podrá sufrir una persona en su vida; pero lo que no permite conocer, es cuales son las barbaridades a las que puede llegar por su insana ambición de poder. Sin dudas que las posibilidades para hacer el bien son infinitas; pero infinitos son también los riesgos a que estamos expuestos ante “seudo –líderes” que han demostrado ser –como diría mi mejor amigo –mas peligrosos que un mono con una hojilla de afeitar. El conocimiento pues, está servido; el conflicto ético-moral también.

En todo caso sería bueno recordar que son nuestros actos, y no la cantidad de genes, los que pueden diferenciarnos de un simple y común ratón! (Una interrogante final: ¿habrán ratones “terroristas”..?)


Datos de interés:
• Los seres humanos compartimos el 99,8 por ciento de nuestro material genético y es apenas un 0,2
por ciento lo que convierte en único a cada uno de nosotros.
• Hay tres billones de letras en el código del ADN.
• Si colocasen las secuencias del ADN de un ser humano una tras otra, se podría ir y volver al sol más
de 600 veces.
• Las cuatro letras del alfabeto del ADN (A, C, G y T) contienen las instrucciones del funcionamiento del
organismo. Cada código de la doble hélice de ADN, formado por cuatro bases adenina (A), citosina(C),
guanina (G), timina (T), y toda la vida, sea humana, de un ratoncito o de un árbol de plátanos, se
codifica de la misma manera.
• La gran mayoría (el 97 por ciento) del ADN humano no tiene una función conocida.
• La diferencia de ADN entre los humanos es sólo del 0, 2 por ciento y es igual al de los chimpancés en
un 98 por ciento.
Nota: Quizá ahora entiendo porqué, dentro de las instalaciones del Instituto Pasteur recientemente inaugurado en Uruguay, fueron acondicionadas tres habitaciones especiales para albergar a 4.500 ratones transgénicos: ¿será por si siguen fallando los políticos..?

Argenta
argentaster@gmail.com
Diciembre, 2006

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