La Tercera Opinion

Thursday, June 05, 2014

Pero..¿¡es que se han vuelto todos "Socialistas"..!?

En una conferencia dictada en Colombia, en marzo de 2003, el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, refiriéndose a las prédicas del Fondo Monetario Internacional y las del llamado Consenso de Wáshington, de que una vez se logre la estabilización, la privatización y la liberalización, el crecimiento llegaría por sí solo, afirmaba: “Uno de los aspectos atractivos de las políticas de consenso de Wáshington es que uno no tiene que saber nada de un país para venir y servir de asesor. Lo único que se tenía que decir eran tres palabras: estabilización, liberación, y privatización. Y uno podía viajar por todos estos países, quedarse una semana en ellos, viajar a otro y decir estas tres palabras”.

Hoy, el Fondo Monetario Internacional (FMI) incursiona de lleno en el debate mundial sobre la creciente desigualdad de ingresos, ofreciendo una serie de polémicas conclusiones que contradicen la ortodoxia económica que ha enarbolado durante décadas, e insistiendo en que “Hay que redistribuir para achicar la desigualdad”. (17.03.2014 –Wáshington- (IPS/Carey L. Biron) – Ahora, el FMI sostiene que la desigualdad de ingresos "tiende a reducir el ritmo y la perdurabilidad" del crecimiento económico. En una investigación divulgada el jueves 13, el Fondo también sugiere que una gama de políticas de redistribución "progresista" -tributarias y de gastos nacionales que se inclinen a favor de los pobres- reducirían la desigualdad y serían por tanto "favorables al crecimiento".

Recordemos que en el último medio siglo, el FMI, con sede en Washington, operó como el "prestamista de último recurso" para las economías en crisis. A cambio de préstamos rápidos, la entidad multilateral suele imponer una serie de estrictas medidas de austeridad, que apuntan a sanear las finanzas del país en cuestión. Y luego de muchos años de protestas por estas condiciones, el FMI se abocó a una exhaustiva evaluación de sus enfoques”.

Pero es que no sólo el FMI (el más duro en exigencias y el menos participativo en las soluciones) mostraba un “¿peligroso vuelco hacia el socialismo?”, sino que también el Banco Mundial, a fines del 2012 y a través de una teleconferencia con su especialista líder en protección social, Rafael Rofman, recomendaba en su estrategia de créditos contingentes para Uruguay, que las transferencias monetarias (como asignaciones familiares y las del Plan de Equidad) no se eliminen en situaciones de crisis, afirmando además, que Uruguay tomó "medidas en la dirección correcta" en los últimos años.

Consultado por El País sobre la incidencia de las transferencias en los niveles de indigencia y pobreza, respondió: "Lo primero que hay que hacer es asegurar que el Estado pueda ayudar, seguir apoyando a esas poblaciones vulnerables. Si el Estado se retira es un problema muy serio. Lo que apoyamos, y está muy claro en la estrategia de política del gobierno de Uruguay, es garantizar que esa política se sostenga aun ante la eventualidad de una crisis". El representante del BM en Uruguay, Peter Siegenthaler, a su vez, estimó que la situación fiscal uruguaya es "sólida" y que, si bien ve vulnerabilidades, dijo que el país está "mejor" que antes. Y antes de abandonar el país, Siegenthaler aseguraba que Uruguay puede convertirse en ejemplo de construcción de políticas públicas”.

Su sucesora, Verónica Silva, a su vez, apenas asumido el cargo felicitó al gobierno uruguayo por las políticas sociales aplicadas. Aseguró que la nuestra es de las naciones más avanzadas de la región en protección social, y reiteró el apoyo del Banco. “Nos sentimos socios en esta aventura”, expresó. ¿Pero por qué, y a qué se debe, esta mayor sensibilización de estos organismos internacionales hacia las políticas sociales? 

La desigualdad es mala para el crecimiento, reconoció el FMI. 

"La evidencia del FMI es clara: las soluciones para combatir la desigualdad son invertir en salud y educación y adoptar impuestos progresistas”. dijo Nicolas Mombrial, portavoz de Oxfam*, en una declaración formulada a IPS, luego de las conclusiones del FMI. "Este es un fallo definitivo de que la desigualdad es mala para el crecimiento. Las políticas de austeridad hacen lo opuesto, empeoran la desigualdad", indicó. "Esperamos que esto señale un cambio de largo aliento en las recomendaciones políticas que el FMI hace a los países", añadió. 

Fuimos demasiado optimistas sobre los beneficios de la liberación: Banco Mundial.

Es bueno recordar que ya en un informe publicado tras una revisión de sus políticas por parte del Grupo Independiente de Evaluación (una institución del propio BM), en abril del 2006, el Banco reconocía sus errores, afirmando haber sido demasiado optimista sobre los beneficios que aportaría la liberalización comercial preconizada durante casi dos décadas, y subestimando las limitaciones en los países pobres susceptibles de beneficiarse de ella. (22.04.2006 –AFP –Washington)

El Grupo Independiente de Evaluación, pasó revista a los diferentes programas de ayuda al desarrollo del comercio financiados con 38.000 millones de dólares entre 1987 y 2004. "El Banco Mundial fue demasiado optimista acerca de los beneficios inmediatos y universales de un comercio más abierto; subestimó las limitaciones y complejidades locales" que impiden sacar el máximo de beneficios, destacó la redactora del informe, Yvonne Tsikata, interrogada por la AFP. El texto formula básicamente tres grandes reproches al Banco Mundial: “Haber puesto demasiado énfasis en la reducción de los derechos aduaneros en las recomendaciones en materia de liberalización de los intercambios comerciales, en detrimento de las necesarias reformas de las infraestructuras”.

“Haber ignorado el entorno exterior, como los choques provocados por las crisis petroleras o financieras, o las fluctuaciones de los precios de algunos productos en el mercado mundial”, Y finalmente, reseña AFP: “No haber puesto suficientemente el acento en los elevados costos de ajuste de la liberalización en los países en desarrollo, desprovistos, en contraste con los países ricos, de mecanismos que permiten atenuar esos costos, como el seguro de desempleo, por ejemplo”. Los autores del informe también recomendaban que el Banco Mundial tuviera más en cuenta el elemento desarrollo, o reducción de la pobreza, en sus futuras recomendaciones en materia de liberalización comercial, sobre todo en el contexto de una creciente globalización. “Se trata de prever programas de ajustes a los choques exteriores y de interesarse más en la “situación local antes de emitir recomendaciones generales”, concluye el informe. 

¡Casi nada, este bombón gratuito para Stiglitz..! Y también para los actuales gobernantes uruguayos quienes, en lugar de esperar a que el crecimiento llegara por sí sólo, implementaron los mejores programas sociales, mediante “una gama de políticas de redistribución "progresista" - tributarias y de gastos nacionales inclinadas a favor de los pobres - reduciendo la desigualdad y siendo por tanto "favorables al crecimiento", según aconseja ahora el FMI.

¿Será que nos adelantamos a las conclusiones sobre los efectos negativos y perniciosos de la desigualdad y la pobreza que le tomaron medio siglo reconocer al FMI, y casi dos décadas al Banco Mundial? ¿O será que estos locos del FMI y del Banco Mundial se volvieron socialistas..?


*Oxfam es una confederación internacional de 17 organizaciones, fundado originalmente en Oxford, que trabaja en aproximadamente 90 países para encontrar soluciones a la pobreza y lo que se considera injusticia en todo el mundo.