La Tercera Opinion

Friday, April 22, 2011

La otra lucha Tupamara.




Pocas personas como Eleuterio Fernández Huidobro, podrían tener más razones para votar la anulación de la tan mentada ley 15.848 (de Caducidad) votada el 22 de diciembre de 1986, en Uruguay, como forma de iniciar la transición hacia la constitucionalidad democrática después de 12 años de dictadura militar. O el propio Presidente Mujica, en todo caso. Fernández Huidobro fue uno de los fundadores y principales dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros, durante los años 1960. Cayó prisionero el 8 de octubre de 1969 en la toma de Pando y se fugó de la cárcel de Punta Carretas junto con otros 110 presos en septiembre de 1971. Fue nuevamente detenido el 14 de abril de 1972, en la casa de Luis Martirena en la calle Amazonas, episodio durante el cual fue muerto por las FFAA el dueño de casa y su esposa Ivette. Posteriormente, pasó doce años preso durante toda la dictadura cívico–militar, siendo liberado en 1985.



Si uno sabe algo de la lucha Tupamara, o ha leído algún libro, como por el ejemplo el que escribió con Mauricio Rosencof, otro Tupamaro, contando los abusos y destratos a los cuales fueron sometidos durante sus duros doce años de encarcelamiento, lo entendería mejor. Pero resulta que a la hora de una nueva y obstinada arremetida parlamentaria impulsada por sus compañeros de coalición política, y destinada a su anulación -recordemos que dicha ley fue ratificada mediante dos referéndum populares en los años 1989 y 2009 –Eleuterio, aclarando que votó obligado por “disciplina partidaria” pero que no comparte la iniciativa, ha anunciado su renuncia a su bien ganada banca en el Senado por entender que "el respeto a la soberanía popular, para nosotros es sagrado y es casi un programa de principios". “A nosotros nos mandata una mayoría y aceptamos,-aclaró -pero al FA lo está mandatando la más grande mayoría que se puede concebir, que es la de la democracia directa de dos consultas al respecto, una de ellas hace bien poco tiempo”. Y esto abre una nueva ventana de reflexión desde la visión de este ex –tupamaro duro, quien sin duda desde su encierro tuvo todo el tiempo del mundo para reflexionar sobre su forma de contribuir con la causa de la justicia en su país.


Quizá ello cambió su visión para seguir cumpliendo con la misión. Y se volvió estadista; se volvió mas grande! De todos modos, él y sus compañeros ya ganaron una gran batalla desde el momento en que las mismas instituciones que ayer lo enrejaron, humillaron y torturaron, ahora le hacen la venia cuando pasa y le rinden honores de parlamentario. Y lo más importante detrás de todo eso, y el lo sabe, es que no es a su persona a quien le rinden respeto y honores de gobernante: es a un sueño compartido, a una idea, a un esfuerzo, a un sacrificio –equivocado o no -valorado por su nación. Y que le dio el mérito moral, imprescindible, para seguir luchando por lo que cree y bajo los principios en los que él cree.

Quizá es por eso que prefirió renunciar a la comodidad y los beneficios de su cargo de Senador; para no prostituir su forma de pensar, de entregarse, de vivir. Después de vivir lo que vivió encerrado, para terminar respetando la Constitución, ¿ahora debe vivir encerrado en el capricho de quienes pretenden desconocerla? Después de haber llegado al punto de inspirar a su pueblo para exigir un referéndum que restableciera sus derechos soberanos por sobre la opresión totalitaria de una minoría, ¿ahora debe convertirse él en parte de una minoría que desconoce el dictamen mayoritario de sus compatriotas?

Curiosamente, los que ayer fueron encerrados, golpeados, humillados, torturados, -como Eleuterio o Pepe, entre otros -nuevamente se sienten sometidos. Ahora, por sus propios “compañeros”. Disciplina partidaria –versus dignidad personal. 16 sobre 17 de los compañeros, y sobre un total de 30 senadores. ¿Es eso acaso una mayoría? Uno de los votos impugnado; un compañero partidario expulsado; otro que prefirió no estar presente; un voto arrepentido –el de él mismo -por no estar de acuerdo; la desaprobación manifiesta del compañero presidente de la República, e incluso de otro compañero-también ex -Tupamaro –hoy Ministro de la Defensa, mas las dos consultas al soberano quien en las dos, dijo NO. ¿Es eso un triunfo acaso? ¿Es eso una mayoría?

O sea, Eleuterio les da su voto pero al mismo tiempo se encarga de anularlo; porque un voto sin convicción y en manifiesto y público desacuerdo, es un voto que no vale nada. Como conclusión, a quienes puedan sentirse victoriosos por este resultado, debería darles vergüenza frente al colectivo.

Pregunta: ¿A qué mayoría se refiere el ex -presidente Vázquez cuando afirma ahora que las mayorías no siempre tienen razón? ¿Será a la mayoría que lo eligió como presidente de la nación, o a la mayoría partidaria –minoría ciudadana –que pretende ahora desconocer la voluntad popular en los dos referéndum que ratificaron la ley, en 1989 y 2009?. ¿Y para que entonces, su gobierno impulsó el referéndum de 2009?


Conclusión. Quizá Eleuterio se dio cuenta, porque su experiencia es una verdad constatada, que a los hombres se los convence con razones; no se los obliga a ir detrás de la manada. A él y a Pepe los eligió el pueblo por elección nacional y por votación popular. Irrespetarlo sería un triste final para el ejemplo de un Movimiento de Liberación Nacional, que logró el objetivo histórico de triunfar por mayorías y no por minorías. Por ello mismo entiendo que, precisamente quienes hoy están en el gobierno e integran el parlamento por voluntad mayoritaria de la población, no deberían ni ahora ni nunca, irrespetar una decisión mayoritaria de la nación.


Mi opinión: Personalmente, considero que la ley 15.848 (de Caducidad) fue la más acertada de las medidas políticas que se pudo haber tomado, incluyendo también a la Ley de Amnistía, aprobada un año atrás, en 1985. Eran momentos en que –más allá de las siempre discutibles interpretaciones jurídicas y legales –se imponía un liderazgo y una solución política que pudiera encaminar al país sin demoras hacia una transición democrática y fundamentalmente pacífica, rescatando a la sociedad de la violencia, la radicalización y el odio existentes. Como siempre debería ser, el instrumento legal sirvió para lo único que puede servir: dar soporte y consistencia institucional a una decisión política imprescindible y oportuna en su momento. Y creo que los dirigentes de entonces –compartamos o no su afiliación política –dieron un verdadero ejemplo de liderazgo y madurez cívica, al servicio de la nación. Algo hoy día muy difícil de encontrar!


Reflexión: “Un jefe no es más que el reflejo del pueblo que dirige. Ahora bien, el pueblo necesita primero ser guiado para hacer la paz consigo mismo. El deseo del pueblo de vivir en fraternal armonía, acabará ineludiblemente reflejándose en la acción de sus jefes”. Mahatma Gandhi

Argenta
Abril,2011

Friday, April 15, 2011

Uruguay: el prestigio no tiene precio.

“Puedes comprar mis necesidades, pero no puedes comprar mi dignidad”. (Argenta)

En la edición del diario El País, de Uruguay, con fecha 10 de abril del 2011, el excelente periodista y escritor uruguayo Carlos Maggi desarrolló un resumen de los sucesos que dieron lugar a la brutal crisis financiera ocurrida en Uruguay durante el año 2002. El trabajo en cuestión, titulado “El prestigio vale más que el dinero”, analiza sus orígenes y la influencia nefasta de la desestabilización financiera argentina, que produjo un proceso de insolvencia afectando a más de la mitad de la banca comercial uruguaya, y el virtual colapso del sistema económico del país. Y pone en evidencia, además, la cuestionable idoneidad del FMI, a la hora de enfrentar crisis de relevancia. Coincide Maggi, precisamente, con los conceptos expresados en este mismo blog hace un mes atrás (09 de marzo, 2011) bajo el título: ”¿Para qué nos sirve el FMI?”, y en el cual cito una serie de errores en la gestión del organismo multilateral, reconocidos, incluso, por su unidad evaluadora. En mi artículo, refiero entre otros al caso argentino, bajo el subtítulo: “No hay dos, sin tres..”

“La primera vez –cito allí - fue a través de un documento revelado durante el año 2004, y titulado "Las lecciones de la crisis argentina" (1998-2003), el cual revela la discusión interna que generó el fracaso argentino, admitiendo que se debió salir de la convertibilidad mucho antes y que como Argentina era "la estrella" del organismo, su caída fue un hecho "perturbador". "La severidad de la crisis, el hecho de que ocurriera en un país que fue mostrado como el modelo para el mundo y que mantuvo casi ininterrumpidamente programas con el FMI desde principios de los 90 ha sido especialmente perturbador para el Fondo", confiesa el informe.

Maggi, a su vez, luego de recorrer los hechos políticos y sus protagonistas, nos recuerda en su nota: “Los argentinos desesperados ante el cierre de sus bancos, (por necesidad o por miedo justificado) empezaron a retirar sus fondos de los bancos uruguayos, en especial del BROU, donde la suma de depósitos en moneda extranjera, era muy abultada. El República (BROU) aguantó durante meses, pero llegó un punto en el cual necesitó liquidez de manera urgente. En ese momento, el Fondo Monetario Internacional (FMI), le dio un golpe de gracia: condicionó su ayuda a que el banco República publicara diariamente, el monto de sus reservas. Viéndose en los diarios, caer esas reservas a razón de 50 millones de dólares por día, la alarma se agudizó y la corrida se hizo arrolladora. El banco perdió la mitad de sus reservas. Después de ocho meses de sangría, se aprobó la ley del 5 de agosto del 2002, que postergó los vencimientos de los depósitos a plazo en el BROU.


A la caída del República –prosigue Maggi -se agregó la quiebra escandalosa del Banco Comercial -el banco local más grande del país-, provocada por una defraudación cometida por uno de sus directores. Arrastrados por la desconfianza de la plaza, cayeron otros bancos privados; y aparecieron otros delitos financieros. Por si fuera poco, un hecho natural gravísimo había desbaratado las exportaciones uruguayas: un foco de aftosa trabó la venta de carne. Las finanzas se resintieron a tal grado que se hizo imposible el pago de la deuda externa. El país había hecho uso para superar la crisis bancaria, de cuanto crédito pudo obtener y el desprestigio que lo rodeaba (el riesgo-país sobrepasaba los 3.000 puntos), hizo imposible colocar deuda nueva para cubrir la amortización y los intereses que se vencían. El FMI -responsable en parte del colapso del BROU- presionaba ahora, para que Uruguay siguiera la receta argentina y decretase el default. Era lo más fácil,… para "ellos".


Solo que el gobierno uruguayo –aclara Maggi -hacia cuestión de honrar su firma. Podía estar impedido de pagar, pero no estaba impedido de hacer todo lo posible para refinanciar. Disminuido ante el mundo por los hechos y por las opiniones provenientes del FMI, el gobierno uruguayo se propuso lo más difícil: canjear su deuda con la aprobación de los acreedores. Para lograrlo había que contar con la aceptación previa del FMI, principal acreedor; y luego, convencer a un gran porcentaje de los tenedores de títulos de deuda (80%) diseminados por todo el planeta. Hubo penosas entrevistas con los directores del FMI y por fin la institución estuvo de acuerdo: permitió salir a convencer a los acreedores.


De grupo en grupo y a veces de persona en persona, de Alemania a Japón, peregrinaron los representantes del Uruguay y lograron, no ya el 80% de aprobación sino el 92%. Trabajo brillante dirigido por Julio de Brun. El pesimismo y la modorra burocrática del FMI se expresa bien en los comentarios de Anne Krueger, la subdirectora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional. Dijo en una conferencia en Munich, hablando del Uruguay:

- “Si una proporción numéricamente significativa de acreedores elige no participar en la reestructura, si un cierto grupo desea oponerse, la reestructura inevitablemente va a fallar”.

Era la segunda autoridad del FMI la que continuó haciendo notar públicamente, que era mejor no pagar la deuda que aplazar el pago -continúa Maggi - En el momento en que se publicó el discurso de Anne Kruegger, el FMI ya había firmado el plan del Uruguay. Era el momento crítico; y mientas Uruguay hablaba con sus acreedores, para conciliar. Krueger se distanciaba de las acciones del Uruguay, para poder decir: "¡Yo se los dije!", si las cosas salían mal. No tuvo suerte. Aunque su cautela era comprensible, solo que dejaba de lado un factor que vale más que el oro: el prestigio de los países. Como dijo Carlos Sténeri*:

- "Nosotros estábamos tratando de implementar algo que nadie había hecho antes" (y el motivo era de orden moral).

Las discusiones más absurdas fueron las previas, con los directores del FMI. Ganada esa partida en un tablero de burócratas, el resto del mundo fue más inteligente. Muchos acreedores conocían la situación y solo reclamaron una confirmación sobre el monto y la tasa de interés. Y eso era fácil, puesto que Uruguay había decidido de antemano no hacer quitas. El plan procuraba obtener una espera; y punto. Félix Salmon, cuya nota usé para sintetizar esta historia-aclara Maggi - cierra su artículo con estas palabras:


- "Algo quedó bien sabido: el Uruguay pasó por una crisis que quemaba, y salió ileso. Transformó esa crisis paralizante en una de las más suaves y elegantes operaciones jamás vistas en las finanzas internacionales. Esto fue, sin duda alguna, "la" transacción en América Latina del año 2003”. Hasta aquí, el artículo de Maggi que, en buena medida, arroja más luces a mi artículo “¿Para que nos sirve el FMI?”


Es bueno recordar también, porque Maggi lo cita como referencia para su trabajo, el artículo publicado en la revista especializada Euromoney (Nueva York, febrero del 2004) titulado "La elegante transformación del Uruguay", cuya autoría es de Félix Salmón, el periodista llamado el rey de los bloggers financieros, quien ha escrito para Reuters y Euromoney, y ganó el premio de la Asociación Americana de Estadística, Excelencia 2010.

Prestigio salvado.
Lo rescatable para el país, de esta durísima experiencia que puso a prueba la solidez de sus principios y valores institucionales, no se hizo esperar demasiado. Apenas cuatro años más tarde, la prestigiosa revista "Euromoney" otorgó a Uruguay el premio al mejor tomador de deuda soberana de América Latina” en 2007, destacando que Uruguay, administrando una pesada deuda exterior contraída con el FMI y el Banco Mundial tras la crisis de 2002 y 2003, aprovechó las buenas oportunidades para tomar créditos sin condicionamientos y deshacerse de la deuda con condiciones y más cara. También destaca el canje de bonos, al que considera realizado de una manera muy amigable, y las posteriores y exitosas colocaciones en los mercados del mundo.


Y como si esto fuera poco, Euromoney eligió también en el mismo año al Nuevo “Banco Comercial” (propiedad entonces del fondo de inversión privado Advent International, con 56% de las acciones, Morgan Stanley con 23,78%, y dos minoritarios) como “Mejor Banco de Uruguay” en 2007. Esta distinción sería repetida luego, en 2008 y 2009, tras una minuciosa selección entre las instituciones financieras de plaza. El Euromoney Awards for Excellence define la excelencia de la banca en 110 países a lo largo de todo el mundo.

Conclusiones.

Si bien hubo decisiones políticas internas muy cuestionables en el manejo de la crisis 2002-2003, las cuales ocasionaron enormes perjuicios para la nación, lo destacable es que más allá de las profecías erróneas del FMI, Uruguay decidió –aún a costa de mayores sacrificios para los uruguayos – asegurar el futuro de la nación rescatando el mayor de sus valores: su prestigio. Lo cual da la razón a mi afirmación: “Puedes comprar mis necesidades, pero no puedes comprar mi dignidad”.

*Nota de Argenta: Sténeri, licenciado en economía de la Universidad de la República y Master en Economía de la Universidad de Chicago, era el representante financiero de Uruguay en Estados Unidos, y ocupaba el cargo de Director de la Unidad de Gestión de la Deuda Pública. Argenta Abril, 2011

Saturday, April 09, 2011

Cien años de “solidaridad”.

Un centenario para emocionarse.
El sábado 26 de marzo se llevó a cabo la celebración de los 100 años de la Escuela Granja No.34, Agustín Ferreiro, de Paso Roldán, Departamento de Lavalleja, en Uruguay. Y esa escuela tiene para mí un componente histórico familiar, imposible de olvidar. Y tiene además, un ejemplo de solidaridad humana digno de destacar, hoy, cuando el exceso de consumismo individual, nos lleva a olvidamos de tantas cosas que deberíamos valorar. Porque es la escuela construida gracias a la visión y los aportes de un pionero que -paradójicamente, siendo analfabeto –quería para sus hijos y los de sus vecinos un futuro iluminado con la riqueza del saber que a él le había sido negado. Fue Antonio Genta, mi bisabuelo, quien en un predio de su propiedad y junto con sus vecinos, cimentaron aquel faro que guiaría los primeros pasos de tantos niños –algunos de ellos convertidos hoy en profesionales exitosos.


Durante el acto dela celebración centenaria, el Doctor Edison Beltrame Genta, médico y primo mío, cuya hacienda de campo familiar se encuentra a pocos segundos del predio escolar, hizo un enriquecedor repaso de aquella historia familiar que devino en la construcción de la Escuela 34 en los predios de Antonio Genta –también su bisabuelo - y el perfil de este hijo de italianos que se afincaría en Paso Roldán. Alfredo Duque, en un discurso emotivo y cargado de recuerdos, fue la voz que representó a los ex –alumnos de aquellos primeros años, haciendo estrujar el corazón de más de uno de los presentes. Que por cierto, fueron muchos..















En su alocución, la Directora de la Escuela 34, Ana Dorrego, rescató una frase del benemérito Maestro Agustín Ferreiro, con cuyo nombre fue designada la Escuela 34: "La escuela debe ser una muestra viva de todos los recursos que la civilización pueda poner al servicio del hombre de campo". y creo que con una propuesta de trabajo con objetivos claros y visionarios, coherentes con los paradigmas, valores y creencias que impregnan un clima institucional encaminado hacia una cultura de calidad, llegaremos. "Nos comprometemos con la Escuela Pública uruguaya –afirmó la Directora -para promover aprendizajes relevantes y de calidad, similares a todos los niños, y el de reafirmar la escuela como espacio de participación comunitaria".


Sin duda, con el correr de los años, la Directora Ana Dorrego, y su esposo, Pedro Genta, nuestro primo, supieron cuidar muy bien y aun enriquecer el legado del bisabuelo Antonio, transformando aquella primera idea levantada con durmientes del ferrocarril y cartones asfaltados, en un modelo nacional para la educación y la siembra de valores, llevando la riqueza de la educación al campo, y la riqueza del campo a la educación. Como bien lo destacó en su alocución el Director del Consejo de Educación, Oscar Gómez, el desafío era y es, conjugar y potenciar los aportes que brindan el conocimiento y la tecnología, con la experiencia práctica del hombre que cultiva la tierra. Hoy, en la Escuela 34 se dan cita los adelantos tecnológicos del extraordinario Plan Ceibal y la Internet, con los procesos de lombricultura, los invernáculos de frutas y hortalizas, la cría de porcinos y gallinas, la preparación de dulces y mermeladas con frutas propias, y las tareas propias de la granja que inculcan en el niño el sentido de pertenencia con su tierra.







Más de trescientas personas respondieron al llamado de la Escuela 34 para celebrar su cumpleaños. Sus pequeños alumnos nos deleitaron con bailes, recitados y actos artísticos, y fueron ellos los guías instructores para los visitantes. Durante la recorrida por las instalaciones una de las alumnas le dictó una clase magistral al maestro y Director Oscar Gómez, sobre las tareas que se realizan en el tubo para ganado; desde vacunarlo, suministrarle medicamentos, y señalarlo, hasta la forma de manejarlo. Otro –más pequeño aún -explicaba a una de las ex -alumnas como se manejaban las vacas en la sala de ordeñe y como se les colocaban las máquinas ordeñadoras..¡Toda una cátedra gratuita, con frescura y espontaneidad!

Los vecinos, padres, ex –alumnos y amigos, colaboraron para agasajarnos con una chorizada de antología, un asado con cuero que pedía una poesía, pasteles y tortas con sabor a fantasía.. Como afirmara uno de los presentes, “Pocas veces en la vida tenemos la oportunidad de que un grupo de hombres y mujeres, desde la sencillez de su convivir, nos sorprendan con una lección de pertenencia y de amor a su tierra, a sus familias, a su comunidad, y a su país”. Es cierto. Como también lo es el hecho de que a través de esa HERMOSA celebración de los primeros 100 años de la Escuela No.34, Granja Experimental “Agustín Ferreiro”, la pequeña comunidad de hombres y mujeres de Paso Roldán nos mostraron la verdadera riqueza de un país que está, más allá de sus riquezas naturales, en la riqueza humana del saber convivir con la humildad y la dignidad de saberse útiles para si mismos, para sus hijos, y para los demás.









En un aparte, en medio de la celebración, la Directora Ana Dorrego nos expresó su satisfacción por la colaboración recibida de sus ex –alumnos, madres, padres, vecinos y amigos: “Destaco el cariño y el compromiso de cada uno de los participantes; el tiempo que le dedicaron. Hubo días, en que trabajamos afuera, a oscuras, y a la luz de una lamparilla –nos comentó. “Cada uno aportó sus fortalezas: el alambrador, el electricista, el pintor, las reposteras, el técnico en informática, el carpintero, las maestras (la maestra de ceremonia fue la mamá de un alumno) etc., a los efectos de que la escuela luciera sus mejores galas. Verlos hacer, a los que una vez fueron alumnos, hoy volcando en ella todo lo adquirido te llena de gran orgullo y satisfacción. Si no fuera por su colaboración, esto no hubiera sido posible. Así como estoy muy orgullosa de ser maestra rural, siempre he tratado de trasmitir el orgullo de haber concurrido a una escuela rural. Hoy, tengo la respuesta”.








Nota: Según el relato de Edison Beltrame, Antonio Genta era hijo de italianos llegados a Uruguay por el año 1860. El nació en Uruguay; era analfabeto, y luego de haberse criado en las zonas aledañas a Montevideo, se afincó en el Paraje Santa Lucía, Paso Roldán, del Departamento de Lavalleja. Instaló un comercio de rubros varios, muy exitoso para su época, a tres cuadras de donde se ubica la Escuela. Contrajo una enfermedad pulmonar crónica antes del 900 – se afirma que pudo haber sido una tuberculosis –la cual lo obligó a permanecer muchos meses en Montevideo, la capital del Uruguay. Y durante ese lapso, su mayor preocupación fue aprender a leer y escribir..! En la convalecencia de su enfermedad, durante su reposo, aprendió a hacerlo contratando los servicios de una maestra privada. Posteriormente, contrató a esta misma maestra y a su hermana para que se trasladaran a su zona, en la campaña. Construyó en su predio un primer local para que les enseñaran a sus hijos y a los de los vecinos de la zona. Ese fue el primer germen de la Escuela, que además era residencia de la maestra. Luego construyó el otro edificio, el cual se inauguró en 1911, y en donde se celebran hoy los 100 años de la Escuela Granja 34, denominada posteriormente con el nombre de Agustín Ferreiro, en homenaje a un gran formador docente uruguayo.

Se me ocurre afirmar que “una comunidad que sigue unida a su escuela, nunca perderá los valores que la hagan perdurable en el tiempo”. La Escuela Granja 34, desde Uruguay, nos da un ejemplo.


Argenta

Abril, 2011