La Tercera Opinion

Wednesday, March 01, 2017

Donde acecha el enemigo.

“Wilson Sanabria se mató de un tiro en 2015. Su hijo, Francisco, heredó un imperio. El Cambio Nelson, con sus 11 casas, que cerró la pasada semana tras una operación fraudulenta que dejó un tendal de damnificados, era solo uno de los negocios de la familia.

El joven, de 35 años, ahora exsuplente del diputado Germán Cardoso de “Vamos Uruguay”, es dueño de varias emisoras radiales, y de parte de una compañía de televisión por cable. Posee una empresa de transporte y una agencia de viajes, que tiene su sede en Punta del Este. Tiene dos lujosos edificios de apartamentos allí. Y es propietario de un tambo ubicado sobre la Ruta 9. Su último sueño, antes de huir del país el miércoles pasado, era el de tener una negocio de alquiler de autos caros. Compró vehículos de alta gama por US$ 1.000.000 y los pagó con cheques sin fondos”. (Carlos Tapia, El País,  26 de febrero de 2017)

Y esta es una más de las historias -tantas historias - de rapiñas y enriquecimiento personal que han sido la desgracia democrática, durante tantos años, de este bello “pequeño gran país” llamado Uruguay!  SI; porque es tan pequeño, que muchas veces muchos se han preguntado si en realidad, Uruguay era viable como país! Además, no olvidemos los años ´80 y la famosa “década perdida” dentro de la cual Latinoamérica toda no sólo se empobreció, sino que además contrajo la mayor DEUDA EXTERNA (muchos la catalogaríamos como “deuda eterna”) (800 MIL MILLONES DE LOS VERDES) que sin duda fue la mayor vergüenza del sistema político ¿republicano? que nos  dominó de ahí en más.

¿La mayor? Puede ser; pero no olvidemos las que sobrevendrían después, como el quiebre de la famosa tablita a fines del ´82, que arrasó con empresas de verdadero valor pero de inviable  capitalización ante las suicidas devaluaciones del  Uruguay de la época. Una época vergonzosa; sin duda vergonzosa para la historia política, económica, y social del Uruguay. Y como para que no nos olvidáramos quien manda,  hubo la otra, allá por los ´90, con la complicidad de empresarios y políticos que vendieron los bancos del  país por 1 U$S! Y la otra, enorme, del 2002, y siga el baile. Así que Sanabria, luego de diversificarse en un montón de empresas -aparentemente deficitarias todas, al igual que lo que pasó con ANCAP - no sólo que no dejó ninguna obra o mejora en nada -como por lo menos sí lo hizo Ancap invirtiendo plata de los uruguayos en mejorar instalaciones - sino que además cagó a medio pueblo amigo quedándose con sus reales!

Y bueno; se  dice que “A Sanabria Barrios le gusta ostentar el dinero. En noviembre se compró una casa de US$ 750.000 sobre la playa Brava y conducía en un Audi Q7 —que dejó abandonado en la calle—, cuyo valor supera los US$ 120.000. También se preocupa mucho por su imagen. Tiene tendencia a engordar, por eso se hizo años atrás un bypass gástrico, aunque un tiempo después volvió a subir de peso”. Todo esto lo publican los chicos de El País.

¡Así que ser empresario exitoso en Uruguay, se reduce a esto?  Además, Sanabria era el secretario político del partido colorado en el departamento, y por si fuera poco suplente de un diputado de ese partido (su ex cuñado) quien en estos mismos días ha estado interpelando con furia al Ministro Bonomi por aplicar una táctica de “error-ensayo”, que “tuvo resultados desastrosos”.! O sea, ineptos como empresarios e ineptos como políticos; uno criticando a un ministro por inseguridad, y otro de su  mismo partido descalificando al presidente de la nación  por compra de un avión para presidencia, negando su legitimidad! Y bueno, recordemos aquel dicho: “cree el ladrón que todos son de su misma condición”.

Y  es que en Uruguay han habido grandes ejemplos de complicidades  con el sistema político hoy en la oposición, por parte de empresas privadas quebradas, que han dejado a miles de empleados en la calle, y que hoy acusan, descalifican, niegan y satanizan a empresas públicas a las cuales el país, los uruguayos en mayoría, decidieron que siguieran SIENDO URUGUAYAS! Y les duele que  después de tanto y tanto, hoy, tras década y media de un nuevo paradigma (como les dicen hoy a los cambios) el paisito está más fuerte que nunca! ¿Qué tal?

Así que Francisquito, con todas estas posesiones que -me imagino que gracias a su gran esfuerzo le concedió este pequeño país, tan reconocido hoy en sus avances por los analistas, los organismos internacionales, y otros -pero tan denostado por sus amigos los opositores políticos uruguayos que pretenden hacerlo  ver como un exponente del tercer mundo  -  infringía abiertamente la ley,  tomando depósitos a interés, algo prohibido para los cambios, por el Banco Central! Y por eso cagó a medio mundo; porque en definitiva la responsabilidad era de quienes aceptaban, por codicia o lo que sea, arriesgar sus monedas en algo fuera del sistema legal, con tal de lograr mayores rentabilidades. Así que ahora, ¿a quién le van a reclamar?

Hace unos días, buscando una información en la Internet, me sorprendí con la biografía en Wikipedia del escritor ruso Sergéi Vasílievich Lukiánenk,  posiblemente el más popular de los escritores rusos contemporáneos de ciencia-ficción, ante el curioso hecho de que  su primera publicación fue denominada “Mala Gestión” (1988), la cual posteriormente fue publicada en inglés como “Donde acecha el enemigo”. ¡Vaya! Quizá porque mi mente ha estado contaminada últimamente, procesando la catarata de  interpelaciones de nuestros dirigentes políticos de la oposición, me vino a la mente una tonta reflexión: si; normalmente por una “mala gestión” es “donde acecha el enemigo”,  y queda demostrado que nadie está libre de sus consecuencias!

Pero recordé, además, que durante mi estadía en Venezuela,  y habiéndose desatado ferozmente el golpe de la revolución chavista contra el sistema político tradicional (las primeras bombas revolucionarias contra la casa presidencial en La Carlota, cayeron muy cerca de mi almohada en Chacao)  en algunas reuniones con amigos de ambos bandos, urgidos por una opinión imparcial respecto al futuro, me atrevía a anticiparles que el éxito estaría en quien cometiera menos errores. “Estén atentos, les decía, a quien comete el próximo error”. Y así fue, ni más ni menos, de ahí en más; una sucesión de errores. Hasta llegar al día de hoy, en que nuevamente por una “mala gestión”, es “donde acecha el enemigo”. ¡Lástima por Venezuela, no va a ser nada fácil; porque un enemigo, trajo a otro enemigo!

Y lástima por la oposición en Uruguay, porque demasiadas  malas gestiones,  durante demasiado tiempo, fue  donde acechó el enemigo para proponer un nuevo proyecto país, más equitativo y más inclusivo. Espero que ahora, ante los errores de unos y otros, pero también ante los aportes de unos y otros…la mala gestión -de unos y de otros - los uruguayos sepamos comprender que el enemigo ha estado y está entre quienes  no son amigos del desarrollo con  inclusión social; entre quienes sacrificaron con su miopía y sus desbocadas inflaciones el poder adquisitivo de los jubilados, y los sueldos de los policías y los maestros y los funcionarios públicos, y los peones rurales, y las empleadas domésticas, y los más carenciados! Y los que hoy cacerolean por sentirse afectados, aunque nunca fueron excluídos ni irrespetados.

Y entre aquellos “patrones” de los  ocho emprendimientos industriales fallidos, que en los dos últimos años decretaran que al menos 2.530 personas perdieron sus empleos y su principal fuente de ingreso. Y muchos enemigos más, como Francisquito Sanabria y sus amistades!

Amen.