La Tercera Opinion

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Location: Cordón, Montevideo, Uruguay

Wednesday, September 23, 2026

 


Friday, September 18, 2026

 Te amo, mi hermano...

Cuando los dos son campeones.

El gran clásico del fútbol uruguayo es el enfrentamiento entre Nacional y Peñarol, un duelo con más de un siglo de historia que paraliza al país, y acapara una enorme simpatía nacional. Lamentablemente, muchas veces la clase futbolística de los jugadores, dentro de la cancha, no se ve acompañada con la de los fanáticos de uno y otro cuadro, fuera del estadio.  Pero el posteo reciente de estos dos amigos que se enfrentaron en un Peñarol-Nacional, nos dice que la calidad humana es más importante que la futbolística.

Facundo Martínez, juvenil carbonero que ya debutó en primera, dedicó un emotivo mensaje a su coterráneo Felipe de León, de Nacional. En épocas de rivalidades exacerbadas, horas después de perder el partido que todos los chicos quieren ganar, el delantero aurinegro Facundo Martínez dedicó un emotivo posteo a su coterráneo canario Felipe de León, lateral izquierdo o mediocampista de Nacional. “Hoy, una publicación diferente a lo que soy de subir. Hoy, una publicación con un amigo que me enseñó y compartí mucho”, escribió el atacante de Peñarol, 


“Nos tocó compartir selección, que me ayudaste muchísimo y hasta el día de hoy me seguís ayudando, nos tocó defender a cada uno nuestra camiseta siendo clásico rival, a veces ganando y a veces perdiendo, nos tocó compartir cosas fuera de la cancha también, juntadas con amigos, salidas juntos, risas, etc.”, agregó. “Hoy, amigo querido, puedo decir que sos una de las personas más maravillosas que me dio la vida, agradecido de ser tu amigo y compartir esta rivalidad tan hermosa. Te amo, Feliponnnn”, concluyó Martínez, a lo que De León respondió compartiendo el posteo y comentando: “Te amo, mi hermano, siempre juntos”.

Por suerte, también en el fútbol, según las estrofas de nuestro poeta uruguayo Yamandú Rodríguez, en su bello poema El remate; “sigue dando criollos el tiempo”. Ojalá nuestros  directivos de los clubes deportivo, y en especial, de la propia AUF (Asociación Uruguay de Fútbol) en su búsqueda insaciable de protagonismo y dinero , aprendieran algo de la lección de estos chiquilines que nos honran a todos!

Tuesday, September 01, 2026

 ¿Es que no puede haber fútbol sin imbéciles?


Por favor, vamos a estar claros.  Ese hermoso espectáculo deportivo del fútbol, se mantiene -y nos mantiene -gracias a las habilidades personales de seres humanos que actúan para brindarnos un entretenimiento. El fútbol es un momento para disfrutar en familia. Y aquí, en Uruguay, no podemos seguir tolerando unos grupos de imbéciles inadaptados, que aprovechan el fútbol, entre otras actividades, para ir a hacer su catarsis de frustrados, y resentidos, y mal educados, mostrando su bajo nivel de convivencia.

Ahora, nuevamente, tras incidentes al término de otro clásico Peñarol-Nacional ¿otro más.. y van..?) los Sindicatos Policiales exigen "medidas ejemplarizantes". Pero es que no sólo lo exigen los Sindicatos Policiales; lo exigimos todas los ciudadanos de un país que   tenemos motivos de sobra para convivir en paz, respetándonos los unos a los otros, y disfrutando, cada quien, y en su momento, los resultados de lo que depare la contienda futbolística, siempre cambiante, aunque siempre sean los mismos. Los mismos clubes, los mismos personajes, los mismos perdedores y los mismos ganadores. 

¿Cuá es el problema existencial de estos resentidos sociales? ¿Cuántos clásicos más vamos a inventar durante el año, para que, mientras los gladiadores de la pelota nos deleitan con sus habilidades, un grupo de inadaptados nos den su bochornoso espectáculo de anormalidades? ¿Cuánto más campeonatos? El Campeonato Uruguayo, el Torneo Apertura, el Torneo Clausura, el Torneo Intermedio, la Supercopa Uruguaya, la Copa AUF Uruguay, y pare de contar. ¿Inventaremos alguna más? Y los clásicos se prostituyen, en el afán de llenar las arcas de los clubes, y los incidentes se multiplican perjudicando al deporte, hiriendo e incluso matando, a fanáticos y policías.

Esto es como seguir echándole leña al fuego, o víctimas humanas para el espectáculo en el coliseo . Ya está bueno tener que organizar un ejército policial para controlar a unos desajustados sociales. Ya está bueno seguir utilizando a nuestros policías -tan necesarios para otras incidencias mayores – al servicio de unos malvivientes menores. ¡Ya está bueno el acostumbrarnos al “siempre ha sido así”, para exculparnos y exculpar a los infractores, que hacen del fútbol, una vergüenza personal y nacional!

¡Dirigente deportivo, Jamás!  Tenemos compatriotas que luchan y hasta pagan, por conseguir la presidencia de los clubes más reconocidos. Les juro que me sentiría avergonzado de subirme a ese altar para nuestra vanidad personal, donde se sigue bautizando a los más intransigentes. Sería bueno recordarles aquellos conceptos de la “Responsabilidad Social Empresarial” (RSE),   el compromiso voluntario de una empresa para operar de forma ética, equilibrando su éxito económico con el bienestar social y el cuidado del medio ambiente.  

Según el jefe de Policía de Montevideo “El operativo se saldó con cinco hinchas de Peñarol detenidos y cuatro policías con heridas leves. Y se encontró -tras la rotura de "unos ocho bloques" -una "pieza ciega" en la tribuna Cataldi. Una pieza ciega que contenía todo aquello que no debería contener un club de fútbol: material para fanatizar a sus seguidores.  En ese estadio “Campeón del Siglo”, inaugurado hace apenas 10 años, con tantos bombos y platillos.  Y financiado por nuestra máxima institución crediticia (el BROU). O sea, que, los máximos responsables de este club, consensuaron y disimularon este aberrante ocultamiento. ¡Son una vergüenza y unos sinvergüenzas!

Por ello, los Sindicatos policiales exigen "medidas ejemplarizantes" luego de que se registraran estos vergonzosos incidentes.  Y los entiendo. Y los comprendo. Porque el ser policía al servicio de la nación, no desmedra los sentimientos y la dignidad humana de los integrantes de la Institución. Son seres humanos, padres, madres, hijos, vecinos, amigos, compañeros, con los mismos sentimientos, y nuestros representantes para controlar las imbecilidades y abusos, de los descerebrados que nos perjudican como sociedad.

No es posible que debamos aceptar que no puede haber fútbol sin imbéciles para arruinar el espectáculo, ni ciudadanos civiles ni policías heridos, para alegrarles el momento de satisfacción a los extraviados mentales, que no aceptan convivir en un estado de derechos comunes, y obligaciones sociales, para enriquecernos, y no para degradarnos.

En el futbol también deberían utilizarse - obligatoriamente por parte de los propios clubes -campañas con mensajes que -al igual que los del Ministerio de Salud Pública que nos advierten de los abusos del tabaco, el juego, o el alcohol, en este caso sobre los excesos de fanatismo que ponen en riesgo nuestra salud social: “Contrólate. El uso excesivo de tu fanatismo por nuestra camiseta, puede resultar dañina para el resto de la sociedad”.  “El fútbol es de todos y para todos; de él vivimos, y por él existimos”.

Amen.

 

 El papel aluminio te protege el billete. Si te dura lo que promete.


Leí en estos días, en el medio argentino El Cronista, un artículo en el cual, expertos investigadores, aseguran que guardar billetes impresos envueltos en papel aluminio, sirve como una barrera protectora económica, para conservar el efectivo en casa. Dicen que ayuda a bloquear la luz solar directa, reduce el impacto de la humedad ambiental, pequeños olores, y aísla parcialmente los cambios, previniendo el deterioro del papel moneda a largo plazo.  Su implementación, dicen, puede alargar su vida útil, sin la necesidad de cofres u opciones más complicadas.

¿Su vida útil? ¡De qué vida útil me hablan, si los míos ya están muertos antes de nacer! Yo saludo y felicito a aquellos afortunados seres humanos que puedan tener algún billete que se les decolore por no usarlos. ¡Los míos, se me mueren sin saber siquiera como es el sol, a conocer la humedad, el polvo, o el calor! El único que sufre las inclemencias del tiempo soy yo. Apenas puedo bloquear la tarjeta de crédito contra el impacto financiero de la inflación y la suba de precios. Por lo cual no me importa un carajo alargar su vida útil, sino la mía. Y esto no se arregla con papel aluminio, ni con papel higiénico.

Sin embargo -aclara el artículo - esto no significa que el dinero quede completamente protegido ni que el aluminio sea un material diseñado específicamente para conservar papel moneda. Por eso, el lugar donde se almacena el efectivo continúa siendo mucho más importante que el envoltorio. ¡Mi Dios! ¡Hay gente que hasta se puede dar el lujo, además, de tener un lugar donde guardarlos con aluminio y todo! Yo lugar tengo de sobra hasta como para guardar billetes que no sean míos, siempre y cuando claro, no sean billetes lavados del narcotráfico.

A mí no me importa que se me les cambie la temperatura, el color, o pequeños olores; lo que  me desespera, es que mis pocos billetes cada día tienen una vida útil menor, me duran menos, y ni siquiera tienen tiempo a deteriorarse. Y cada vez que cobro mi jubilación, me doy cuenta de que, con esos billetes, ni siquiera me sirven para comprar el papel aluminio para guardarlos mejor. ¡No puedo! Y les juro que me hubiera gustado tenerlos. Me imagino que Elon Musk y Donald Trump, Jeff Bezos, Zuckerberg, u otros afortunados, deberían tener millones de toneladas de papel aluminio para resguardar sus enormes fortunas.  Pero ellos tienen otros recursos.

Por lo tanto, y como bien agradecido, agradezco infinitamente todas aquellos experimentos e investigaciones que nos ayuden a preservar la salud física de nuestros billetes. Pero me gustaría que, con la colaboración de nuestros políticos -representantes del bien y el mal – descubrieran una fórmula para que – aún sin la inmensidad de la necesidad del papel aluminio en su cantidad – se conservara el valor adquisitivo de nuestros billetes, tanto los nuevos como los viejos, los decolorados, los arrugados, y fundamentalmente, los devaluados. ¡Larga vida útil a los billetes!

¿Es mucho pedir?