El papel aluminio te protege el billete. Si te dura lo que promete.
Leí en estos días, en el medio argentino El Cronista, un artículo en el cual, expertos investigadores, aseguran que guardar billetes impresos envueltos en papel aluminio, sirve como una barrera protectora económica, para conservar el efectivo en casa. Dicen que ayuda a bloquear la luz solar directa, reduce el impacto de la humedad ambiental, pequeños olores, y aísla parcialmente los cambios, previniendo el deterioro del papel moneda a largo plazo. Su implementación, dicen, puede alargar su vida útil, sin la necesidad de cofres u opciones más complicadas.
¿Su
vida útil? ¡De qué vida útil me hablan, si los míos ya están muertos antes de
nacer! Yo saludo y felicito a aquellos afortunados seres humanos que puedan
tener algún billete que se les decolore por no usarlos. ¡Los míos, se me mueren
sin saber siquiera como es el sol, a conocer la humedad, el polvo, o el calor!
El único que sufre las inclemencias del tiempo soy yo. Apenas puedo bloquear la
tarjeta de crédito contra el impacto financiero de la inflación y la suba de
precios. Por lo cual no me importa un carajo alargar su vida útil, sino la mía.
Y esto no se arregla con papel aluminio, ni con papel higiénico.
Sin
embargo -aclara el artículo - esto no significa que el dinero quede
completamente protegido ni que el aluminio sea un material diseñado
específicamente para conservar papel moneda. Por eso, el lugar donde se
almacena el efectivo continúa siendo mucho más importante que el
envoltorio. ¡Mi Dios! ¡Hay gente que hasta se puede dar el lujo, además, de
tener un lugar donde guardarlos con aluminio y todo! Yo lugar tengo de sobra
hasta como para guardar billetes que no sean míos, siempre y cuando claro, no
sean billetes lavados del narcotráfico.
A
mí no me importa que se me les cambie la temperatura, el color, o pequeños
olores; lo que me desespera, es que mis
pocos billetes cada día tienen una vida útil menor, me duran menos, y ni
siquiera tienen tiempo a deteriorarse. Y cada vez que cobro mi jubilación, me
doy cuenta de que, con esos billetes, ni siquiera me sirven para comprar el
papel aluminio para guardarlos mejor. ¡No puedo! Y les juro que me hubiera
gustado tenerlos. Me imagino que Elon Musk y Donald Trump, Jeff Bezos, Zuckerberg,
u otros afortunados, deberían tener millones de toneladas de papel aluminio
para resguardar sus enormes fortunas. Pero
ellos tienen otros recursos.
Por
lo tanto, y como bien agradecido, agradezco infinitamente todas aquellos
experimentos e investigaciones que nos ayuden a preservar la salud física de
nuestros billetes. Pero me gustaría que, con la colaboración de nuestros
políticos -representantes del bien y el mal – descubrieran una fórmula para que
– aún sin la inmensidad de la necesidad del papel aluminio en su cantidad – se conservara
el valor adquisitivo de nuestros billetes, tanto los nuevos como los viejos,
los decolorados, los arrugados, y fundamentalmente, los devaluados. ¡Larga vida
útil a los billetes!
¿Es
mucho pedir?



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