Ser rico, no es tan malo…
Y ésto viene al
caso porque recientemente se
anunció que EE.UU. pagará US$ 2.100 millones (1.772 millones de euros)
a las empresas farmacéuticas Sanofi y GSK, para desarrollar vacuna contra
COVID-19. Recordemos,
además que Estados Unidos, gracias a la
iluminada mente del Presidente Trump, desafiando todas las recomendaciones
médicas, es el país más afectado en el
mundo por el coronavirus, con más de 160.000 de los 667.000 muertos, y más de 5
millones de contaminados.
Al mismo
tiempo, en una demostración vergonzosa de indiferencia ante los desesperados esfuerzos
por combatir una pandemia que ha arrasado ya millones de vidas humanas, el señor
Trump, ha despreciado una vez más la convivencia humana, anunciando el retiro de su apoyo económico a
la OMS (Organización Mundial de la Salud) justificando su decisión en el
entendido que la Organización Mundial de la Salud está controlada por
China, pese a que ese país aporta el 10% del dinero de EEUU.! ¡Una
estupidez humana!
Pero lo más inhumano e inexplicable de todo
ésto, ante su propio país, nos lo aclara en un reciente artículo titulado “Los
subsidios, el desempleo y la política en Estados Unidos”, el economista Premio
Nobel de Economía, (2008,) Paul Krugman: “Aproximadamente
mil estadounidenses mueren de COVID-19 cada día, diez veces la tasa registrada
en la Unión Europea. Debido al fracaso
en nuestro control de la pandemia, sufrimos niveles de desempleo equiparables a
los de la Gran Depresión”. Sin embargo, la extensión del seguro por
desempleo, una ayuda crucial para la supervivencia de decenas de millones de
estadounidenses, ya expiró.
Peor
aún, las negociaciones para determinar cómo volver a otorgar subsidios parecen
estar estancadas, e incluso está en duda si se dará algún tipo de apoyo. ( ) Encima,
ahora incluso se niegan a ofrecerles a los trabajadores una ayuda significativa
en sus dificultades.
Y no es nuevo
en los gobiernos republicanos delos Estados Unidos. En febrero del año 2008, el
columnista especializado en finanzas de Bloomberg News, Mark Gilbert –incisivo e irónico
crítico de todo y todos quienes interactúan en ese volátil mundo de las
acciones y las inversiones que tan felices hacen a quienes tocan la campanita y
aporrean con el mazo el púlpito del balcón de Wall Street –escribió un artículo
por demás sugestivo con el título: "Masacre
en los mercados deja al descubierto grietas del Capitalismo”.
En él, Gilbert
se refería al vergonzoso episodio de la crisis financiera desatada por el bochornoso capítulo de los préstamos
hipotecarios basura, denominados subprime en los
Estados Unidos, que estalló el 15 de
septiembre del 2008, y que produjo el
colapso del sector inmobiliario, dejando un cementerio de caídos que no
pudieron protegerse de las genialidades inventadas por quienes juegan
irresponsablemente con los ahorros de viudas, pensionados, jubilados, soldados
y trabajadores retirados, y varios batallones de damnificados por el solo hecho
de creer en la justicia y en las instituciones de su país. Y cuyos efectos se
viven hasta el día de hoy.
Y recordemos
que en medio de esta crisis el presidente George W.
Bush, argumentando que Estados
Unidos se encontraba al borde del pánico financiero y de una
recesión larga y dolorosa, solicitó ante el Congreso un plan de rescate
financiero consistente en inyectar hasta
700.000 millones de dólares a cargo de los contribuyentes, para
la compra a los bancos de los activos financieros inmobiliarios contaminados
por las hipotecas basura. ¡Más basura! Era la mayor intervención del Estado en
la historia económica del país. ¡Algo tan sucio como vergonzoso!
¿Vergüenza del sistema capitalista? Bueno, recordemos también que desde el inicio de la “brillante” administración de George W. Bush –y coincidente también con el inicio del nuevo Siglo –le estalló en la cara el tan vergonzoso como voluminoso escándalo de la energética Enron Corp., (2001) de la mano de su creador y amigo personal de la familia, Kenneth Lay, quien falleció luego de haber sido declarado culpable de conspiración y fraude. Y en su día fue la mayor bancarrota de la historia. Un hito de la época, después superada por WorldCom (en 2003) y Lehman Brothers y Washington Mutual (ambas en 2008 tras el último crash). 20.000 empleados perdieron su trabajo, la consecuencia lógica del desastre.
Luego, a su
vez, en 2009, el gobierno de Obama ayudó a las grandes constructoras de
Detroit, el conglomerado General Motors (GM) y Chrysler, atribuladas por deudas
y por los costos de las jubilaciones, inyectándoles un total de $ 81.000
millones en fondos públicos en forma de préstamos o subvenciones para
reestructurarlas y rescatarlas. Mientras
los “supercerebros” de estas empresas viajaban a pedir una limosna financiera
de 34.000 millones de dólares ante el
Congreso, montados en sus lujosos jets
particulares..! Sin duda, es un país de Ripley!
Conclusión; Puede que para algunos ser rico
sea malo, pero en el país de los más ricos, evidentemente que es muy sabroso! Estados
Unidos es el país que siempre salva a las empresas y los empresarios, y
financia sus fracasadas guerras, a costa de
los dineros públicos que deberían estar destinados a asegurar los
elementales servicios de protección social, y cubrir las necesidades más
urgentes de su población.
Nota: Algunos dicen que bromeaba; otros que
iba en serio. Lo cierto es que el importante senador de Estados Unidos, Charles
Grassley, principal miembro republicano del Comité de Finanzas del Senado,
comentaba, el lunes 16 de marzo, 2009, en una entrevista de una estación radial
de su estado originario de Iowa, que los ejecutivos de la aseguradora American
International Group Inc (AIG) podrían considerar suicidarse, adoptando lo que
dijo que es una manera japonesa de hacerse responsables de sus actos.
(Harakiri: ritual japonés de suicidio voluntario consagrado al restablecimiento
del honor perdido por actos deshonrosos).
“Lo primero
que me haría sentir un poco mejor con ellos es que siguieran el modelo japonés,
hicieran una profunda reverencia ante el pueblo estadounidense, se disculparan
y luego optaran por una de estas dos alternativas: renunciar o suicidarse.” dijo
Grassley. "Y, en el caso de los japoneses", recordó, "por lo
general cometen suicidio antes de pedir cualquier disculpa".
Amen.
argentaster@gmail.com