My Photo
Name:
Location: Cordón, Montevideo, Uruguay

Saturday, February 28, 2026

 Mercosur y la UE: ¡una vez más, Uruguay primero!


Recientemente, nos informan que Uruguay fue el primer país, dentro de los cuatro socios del Mercosur, y dentro de ese espacio tan diverso que integramos el Tratado de Libre Comercio con los países de la Comunidad Europea, en aceptar y ratificar el desafío de ser más libres, más competitivos, más dispuestos a aceptar y compartir los desafíos del conocimiento y la innovación, y aun lo que pueda venir -asumiendo los riegos inclusive -de una agresiva competencia. Uruguay; ¡el más pequeño de todos, y supuestamente el más vulnerable!

¡Uruguay tiene mucho para arriesgar! Por no tener economías de escala, ni un abundante mercado interno, que justifique mayores inversiones para un amplio desarrollo industrial. Este pequeño Uruguay, que con su pequeña extensión geográfica, su complicada situación demográfica, su larga historia de enfrentamientos civiles, y su hoy reconocida posición como mayor representante de la democracia plena, es ejemplo en tantas innovaciones como el cambio de la matriz energética, el uso de las energías naturales, la implementación de pioneros planes educativos a través de la tecnología del Plan Ceibal, y otros más.

Este Uruguay que, hasta 1981, mantuvo una política proteccionista destinada a proteger a nuestra pequeña y aguerrida industria nacional, contra el choque de las importaciones, con sus previsibles resultados de mejores opciones, en calidad, precio, e innovaciones, comparándonos con los impresionantes mercados mundiales.  Muy loable para defender un sector de la actividad económica, con sus beneficios en generar miles de fuentes de trabajo y empleo, en un país esencialmente agrícola ganadero, que pretendía diversificar su producción y su economía, frente a sí mismo, y a los demás.

Pero Uruguay entendía ya, que, más tarde o temprano tendría que abrirse al mundo. Porque abrirse al mundo significaba acercar para sus compatriotas mejores opciones en diversidad de productos, calidades, y precios, sin mantenerlos rehenes de la protección a unos pocos en desmedro del beneficio a los muchos. Para ello, hizo por varios años, lo que era lógico hacer: invitó a los más representativos empresarios a viajar por el mundo, allí donde poder obtener mejores conocimientos para mejorar y volver más competitivas a sus empresas nacionales.

Muchos lo aprovecharon: otros, pagados de si mismo, en su creencia y experiencia de que eran lo mejor e insuperable, de la industria nacional, lo aprovecharon simplemente para encontrarse con sus esposas, visitando el Louvre, en Francia, las mejores tiendas europeas, y otros íconos mundiales. ¡Que me perdonen los que aún quedan! Pero fue así. Y es que, en realidad, sus productos eran los mejores dentro de las opciones nacionales, en cuanto a calidad, servicio de posventa, y durabilidad. Pero, reitero, eran los mejores “dentro de las opciones nacionales”; ¡sin importar la competencia contra posibles mejores opciones internacionales!

Y esto me consta porque yo tuve la oportunidad de asesorar con mi empresa de publicidad, las inquietudes de un amigo, principal directivo de una empresa de refrigeración comercial, que fabricaba la más reconocida línea de productos para el comercio minorista. Era cierto; su calidad era inmejorable dentro de su competencia nacional. Incluso sus equipos, comprados de segunda mano, tenían un reconocimiento y valor muy superior, si mostraban su logotipo, metálico o impreso, adheridos a sus estructuras. Por ello mismo reinaron por 30 años, en una cómoda zona de confort.

Pero al abrirse la libre importación, crecieron como hongos las empresas importadoras representando fábricas brasileras, europeas, y otras, con experiencias y desarrollos en mercados muy superiores, y con niveles de mayor variedad, mejor tecnología, entrega inmediata, y precios ¡sumamente competitivos! Era lógico, entonces, que la fábrica de mi amigo experimentara el rigor de la competencia, esta vez, extranjera. Y sin tener experiencia en importaciones.


A Uruguay lo salvó, la amenaza de la competencia.
¿Qué hacer? Competir con la producción nacional, se convertía en una quimera, ¿Reingeniería industrial? era otra opción. Pero a un costo enorme en inversiones, tiempo, pérdida de clientes, y para un mercado tan reducido, que la hacían inviable.  Mi amigo, encargado y enamorado, de la gestión de su empre, se lamentaba; “30 años ofreciendo la mejor calidad y servicio, y ahora, la infidelidad de los clientes, prefieren otras opciones”. Era una descarga emocional, frente a un fenómeno racional. ¡En el mundo del comercio, la fidelidad no es de por vida! Los clientes siempre buscan mejores opciones. Y la fidelidad no suele ser amiga de la necesidad, y la oportunidad, cuando el negocio lo exige.

La solución fue, pues, hacer lo que nunca se había hecho, ni pensado, ni imaginado; ¡importar rápidamente, soluciones para competir a nivel nacional, con productos extranjeros! La decisión fue unánime. Y no faltó la recomendación para ponerse en contacto con la representación del Departamento comercial de una embajada europea.  ¡Y fue un amor a primera vista! Lo contactaron con una de las mayores fábricas proveedores de la Comunidad Europea. A los pocos días recibió la invitación: viajar a conocer los productos, la tecnología, y las instalaciones.

Y a los pocos meses más, comenzaban ya a llegar las primeras unidades, con todo su potencial innovador, y sus innegables adelantos tecnológicos, más una accesibilidad en precios, representando una mejor inversión. De ahí en más, con una simple y estratégica campaña de publicidad, dirigida comercial y emocionalmente, a los grupos comerciales de mayor incidencia (muchos de ellos descendientes europeos) logramos atraer, avalados por la gran imagen de confianza en la empresa nacional, la curiosidad, y más tarde la preferencia de los usuarios y compradores.  La empresa aún existe, exitosamente. Y aunque sus directivos referentes, fallecidos ya, no están al frente, sus hijos conducen los nuevos desafíos. 

Conclusiones:

-La empresa despertó del letargo de una zona de confort que, ni les permitía innovar y adaptarse a la competencia internacional, sino que -inconscientemente -mantenía prisioneros a sus clientes nacionales, frente a mejores opciones internacionales.

-Al contactar con los conocimientos y la experiencia de otros refrentes, más adelantados por competir en mercados internacionales mucho más exigentes, la empresa se reconvirtió, mejorando la eficiencia de su fabricación nacional, y adaptándola a una eficiencia mucho mayor.

- La empresa, conservando su especial atención al cliente, volvió a ser la indiscutible referencia, a nivel nacional, por calidad, innovación, y mejores prestaciones; ofreciendo, además, lo mejor de la tecnología internacional, en su referencia.

¡La competencia, siempre la competencia, es la que nos obliga a revisarnos constantemente, para mantenernos vivos, existencialmente! Y esto es algo que deberían sopesar los empresarios productores de nuestros supuestamente socios europeos, que se niegan caprichosamente a abrirse al mundo de la competencia internacional, y ni siquiera al mundo, sino a la comunidad de países hispanohablantes del sur de América. No los juzgo; ¡pero creo que están anquilosados en una zona de confort, hoy seriamente amenazada, no por quienes integramos este tratado, sino por el desprecio de un descerebrado gobernante estadounidense que ya ni los respeta ni los considera!

Piénsenlo así, por favor.


0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

<< Home