Danza con lobos en Uruguay.
Bueno, los Sioux, directamente cortaban las
cabelleras de sus enemigos, como una práctica guerrera y ceremonial,
relacionada con la guerra, la venganza y la demostración de destreza
militar. Los descendientes de los charrúas, en cambio, como somos mucho
más pelados y no hay mucho pelo pa’cortar, nos cortamos las venas con
descalificaciones y acusaciones, para demostrar a nuestros seguidores políticos
nuestra destreza e inteligencia emocional.
Y cuando mucho nos tomamos un whisky Dunbar. ¡Pero nada de confiar en
John! Ni menos en la oposición.
Y bueno, ahora estamos nuevamente
en una verdadera danza con lobos, en la cual a Alvaro Danza, el presidente de
ASSE (un organismo del Estado) lo acusan de querer abarcar mucho y apretar
poco, con sus múltiples actividades médicas y profesionales. Hay quienes
afirman que Danza está danzando fuera de la Constitución Nacional, y otros que
aseguran que su danza es perfectamente constitucional. Y entonces, mientras
unos consultores profesionales (Estudio Delpiazo, e Integrantes del
Departamento jurídico del mismo MSP) concluyen en que puede seguir danzando,
otros le quieren cortar las patas para que no dance más.
Y es que si de algo no existen
dudas, es que Danza está danzando con lobos de la política uruguaya, con
dientes muy afilados y mucha sed de venganza. Y entre otras conclusiones, esto
ha dado lugar a que un fallo solicitado a la Jutep (Junta de Transparencia y
Etica Pública) es considerado para unos como un hijo de sus soberanas
decisiones (hijoejutep), y para otros,
hijos de mala madre (hijoeputez).
La hijoejutep ¿o hijoeputez? “Ya
nadie la toma en serio”, es el titular de uno de esos editoriales desde las
entrañas, del diario El País, de Uruguay (18/11/2025, 03:00) refiriéndose al
caso del escándalo armado en torno al
médico Álvaro Danza y su cargo al frente de ASSE. Y que le da para alimentar -además de sus
apetencias periodísticas - sus apetencias, político/partidarias, rechazando la
decisión de la Jutep, un organismo que -con su debilidades y fortalezas -fue
creado con la mayoría de nuestros representantes políticos, pero que, una vez
más, es y será rechazado cuando no nos convenga. Ni de uno, ni de otro lado. Y ya es ridículo.
¡Y es que, en política, somos
todos insaciables! Pero, en definitiva, ¡los que no nos tomamos en serio,
somos nosotros mismos! ¡Los uruguayos en su totalidad! Si esta
decisión hubiera salido favorable a los intereses políticos de la actual oposición,
dando elementos para pedir la renuncia de un soldado del gobierno, se hubiera
celebrado con bombos y platillos y grandes titulares en algunos medios de
comunicación. Pero no; resulta que para quienes no les favorece, las decisiones
de la Jutep se transforman en una hijoeputez!
¡Nos ha decepcionado! ¿Será que la verdad siempre esta del lado de la oposición,
como dice mi hermana Estela; una docente que ha dado su vida por la educación?
Pero bueno; recordemos, además, que
paralelamente a esta danza, se está llevando a cabo otra, de carácter no menos
ritual, combativa, y existencial. Me refiero al candente caso del astillero
español Cardama, y todas sus jodas - que aparentemente -nadie vio, ni se
interesó, ni previó, que podía venir. Y creo, por las evidencias,
que aquí alguien puso la cama, para que algunos de nuestros respetados
dirigente políticos, cayeran tan fácilmente en su trama.
Es un trago difícil de asimilar
para quienes pretenden acusar al gobierno de turno, cuando todo esto comenzó
antes de su turno. Muy feo; muy mal explicado, muy desprolijo, y
-fundamentalmente – muy mal aplicado, en esa danza diaria existencial en la
cual nos jugamos el futuro los “indios” uruguayos. ¿Será que realmente
seguiremos permitiendo que nos identifiquen como tales?
Conclusión: Reconozco que soy uno de esos idealistas
que cada tanto se suben a la casita montada sobre un árbol (como en los mejores
cuentos infantiles) y nos vamos a soñar con un mundo que aún no conocemos -pero
en cual todos quisiéramos convivir. ¡Es inútil; no insistamos! ¡Es un utópico
sueño, que nunca lograremos materializar!
¡Y aclaro, además, que no estoy a favor de la actitud del “indio”
Alvaro Danza, por más profesional que sea, tratando de acumular 48 horas de
trabajo, en 24! ¿Qué más le faltaba? ¿Poner una sanitaria?
Pero por lo menos no sigamos danzando y pidiendo las cabelleras
de nuestros compatriotas cuando, cuando con nuestras propias decisiones, ¡seguimos
jodiéndonos unos a otros!









