Entre autitos voladores y taxis sin conductores.
¡Vaya! Es que si algo nos faltaba a los uruguayos, quienes nos distinguimos por alcanzar año a año nuevos récords de venta de vehículos automotores, es un invento como éste que nos relata la agencia EFE, sobre un reciente anuncio de Tesla, presentando su nuevo vehículo deportivo Roadster, bajo el título “Tesla presenta un coche que acelera de 0 a 100 en menos de un segundo, y que también vuela”. Roadster -se aclara – es un vehículo equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX que le permiten elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas, además de acelerar de 0 a cerca de ¡100 kilómetros por hora en menos de un segundo!
En una de las pruebas (¡el video
es impresionante!) el Roadster ascendió por una rampa curva hasta quedar
invertido, salió impulsado al aire, realizó una voltereta y aterrizó de forma
controlada delante de otros varios vehículos que seguían la misma cola, gracias
a sus propulsores. El
sistema, desarrollado en colaboración entre ingenieros de Tesla y SpaceX,
utiliza aire comprimido almacenado a muy alta presión en lugar de combustible
convencional para cohetes. Confieso que, años atrás, yo le regalé a uno de mis
hijos, un juego de pista de autos eléctricos, desarmable, con autitos que se
elevaban por un carril ascendente, y luego caían para seguir una ruta sobre
rieles. Hasta aquí, pues, no es tan
novedoso. Al fin y al cabo, también los tenemos en los juegos del Parque Rodó.
Y bueno, aire comprimido también utilizan,
los rifles de los juegos de nuestro Parqué Rodó para que, usted, si baja algún
patito de la línea de tiro, se lleve un conejo peluche, como corolario de su
éxito. Y es que mientras
mantengamos estos inventos dentro de nuestras casas o en los parques públicos
de entretenimiento, estarán más controlados, pero ¿ustedes se imaginan
el aporte que puede significar este nuevo concepto de autos tierra -aire, para
los uruguayos, que seguimos batiendo año tras año, récords de muertes y accidentes
vehiculares, ya sea por arriesgados adelantamientos, no respetar las luces rojas,
la señal de pare, exceso de velocidad, o
maniobras imprudentes?
Es bueno saberlo; aquí, en Uruguay,
vivimos chocando todos contra todos. Y no se trata de los autitos eléctricos
del Parque Rodó; sino de las calles y carreteras de este - ya de por sí -demográficamente
pequeño país, en donde hacen falta más que nunca y más que nada, mayor cantidad
de residentes. (Y también mejores choferes.) Aquí se producen hasta los choques más
inverosímiles imaginables. ¡Autos que se
revientan de frente, de costado, y de atrás; motos enfrentadas entre sí (¡yo no
podría lograrlo nunca!); motos contra chasis de camiones estacionados y hasta
con columnas del alumbrado; taxis contra ómnibus; camiones contra ciclistas; y
hasta bicicletas con bicicletas! Parecería que las academias de choferes, en lugar
de enseñar a manejar, enseñaran las mil formas de chocar.
Nuestra
solución, quizá, está en la llegada de los autónomos. O sea, aquellos vehículos
que usted los llama con un silbido (como al caballo “Plata” del Llanero
Solitario) o en este caso, un toque en la aplicación tecnológica especial, y en
menos de cinco segundos, el tipo se cuadra a sus órdenes, sin la costosa y
arriesgada intermediación de un ser humano. Imaginen ustedes que yo ya estaba
bastante conforme llamando al Radio Taxi 141, que luego de chequear mis datos
básicos, (nombre, dirección, etc.) me asegura el envío de uno de sus bólidos
tripulados, en ¡5 minutos! Pero en el caso de los autónomos, no hay piloto.
Y
entonces no tenés a nadie con quien conversar, con quien enterarte de como está
la ciudad, con quien echar alguna puteada por los políticos o el estado del
tiempo, en fín…es la más absoluta soledad y desprendimiento social. Los coches
autónomos ya no son un concepto propio de la ciencia ficción. En estos momentos
circulan por las vías públicas, y transportan pasajeros en ciudades de varios
países. Algunos son excelentes, otros se han visto implicados en accidentes
graves, y lo peor es que la mayoría de la gente no tiene ni idea de cuáles son
sus derechos legales si uno de estos vehículos provoca un accidente.
Ya
en 2026, y por citar solo un caso, Waymo (Alphabet) opera una flota de
alrededor de 2,500 robotaxis de Nivel 4 (conducción totalmente autónoma en
entornos mapeados) en múltiples ciudades de Estados Unidos como San Francisco,
Phoenix, Los Ángeles, Austin, Atlanta y Nueva York, además de presencia en
Tokio y Londres.
Ahora
tratemos de imaginarnos, por un momento, la interrupción del volador Roadster
de Tesla en las calles y carreteras uruguayas. Aunque está diseñado para la
conducción manual, yo ya me lo imagino volando a 370 kilómetros por hora para
colocarse varios lugares por delante de otros conductores, arrancando puteadas,
trompadas, y enfrentamientos verbales y físicos. ¡Hay más de un caso en que un
conductor se baja, increpa, y hasta mata a otro, simplemente porque al pasar lo
miró mal!
Bueno,
aún tenemos tiempo. Musk reconoció que el Roadstar no está todavía necesariamente
“optimizado para la seguridad”, lo que plantea interrogantes sobre su
homologación para circular por carreteras públicas, y mientras, concentra
sus esfuerzos en los vehículos autónomos y la robótica.
¿Nos salvarán los autónomos sin
conductores, de los autitos voladores?








