¡Menos revolución, y más alimentación!
“Abajo la dictadura de los Castro”, dicen en estos momentos los carteles pintados mano, y sobre cartones, en varias localidades de la hermana república de Cuba. Tras mas de 60 años de una prometedora revolución (de la cual yo también me enamoré en su momento) hoy, como dice el dicho, es lamentable “haber remado tanto, para morir en la orilla”. Y son una vergüenza los Castro y los Díaz Canel, que tanto han diezmado y empobrecido a la hermosa Cuba. Como también lo es, la famosa Revolución Bolivariana en Venezuela, iniciada por el Mesías Hugo Chávez, y seguido por su discípulo directo, el inepto y payasesco Nicolás Maduro, y su entorno familiar. Yo viví en carne propia los engaños de esta enorme estafa social.
En
un reciente reportaje en el diario El País, Yanitze, una venezolana, casada con
un uruguayo, que en 2018 transformó su casa en UruVene, una
asociación civil que entre muchas otras cosas les consigue a los migrantes,
donaciones de artículos para el hogar, nos aclara sobre los cubanos, que cada
día llegan más al Uruguay. “Llegan flacos”, afirma, y agrega que “lo
mismo afecta a los abuelos y a los niños pequeños que también están llegando; “uno
los ve y se da cuenta de que están con desnutrición”.
Lo
mismo ocurrió con mi gran amigo Jorge Haralambides, viviendo en Venezuela por
más de 50 años, quien decidió, hace unos pocos años atrás, junto con su esposa,
regresar al Uruguay, dado las miserables condiciones de vida que les ofrecía el
gobierno de Nicolás Maduro. Los dos volvieron tremendamente desnutridos, al
punto tal, ¡que ambos fallecieran apenas un año después de su llegada!
“En
la Cuba que hoy dejan por miles los cubanos, de distintas edades, que llegan a
Uruguay, hay poca disponibilidad de alimentos - sigue el relato- Los que se
encuentran, además de estar limitados son muy caros, y después está la
dificultad para poderlos cocinar. En los 90, Fidel Castro decidió que
las cocinas se conectaran a la corriente eléctrica. Pero hoy, con los
permanente apagones, resulta que no funcionan. Tampoco la refrigeración, y los
alimentos se pudren. Y además de todo, la falta de combustible restringió los
traslados. La comida, como el resto de
las cosas, no circula”.
El
hambre está por todos lados, pero cuanto más lejos de La Habana peor
es. A Frank León su madre le contó en una videollamada que en
un asilo los ancianos están comiendo plátano hervido y un pedazo de pan. Eso en
todo el día. Mucho más que expresar sus pensamientos, para Frank la libertad
“es comer lo que quieras comer, cuando lo quieras comer”.
La relación “amor-odio” entre Cuba/Estados unidos. En esto quedó la famosa y prometedora revolución Castrista, luego de más de 60 años, abusando y destratando, a sus conciudadanos. Podrán sentirse felices, entonces, aquellos cubanos que ya, desde el éxodo de Camarioca (octubre-noviembre 1965) aprovecharon la primera salida marítima masiva autorizada por el gobierno cubano de Fidel Castro (buscando aliviar tensiones internas y forzar a EE.UU. a organizar la emigración) y resultando en un puente marítimo que dio paso a los "Vuelos de la Libertad" (1965-1973), puente aéreo que llevó a más de 260,000 cubanos al exilio.
Y
también aquellos que luego protagonizaron el éxodo del Mariel, un movimiento en masa de cubanos, que
partieron del puerto Mariel, en Cuba, hacia los Estados
Unidos, entre el 15 de abril de 1980 y el 31 de octubre de 1980, y a
quienes se les conoce como los “marielitos”. Más de 125 mil cubanos
salieron por el puerto Mariel (aproximadamente el 1,3 % de la población
según censo de la Oficina Nacional de Estadísticas cubana, 1981), cifra que
superó el éxodo de Camarioca del año 1965.
Hoy,
más de 1.7 millones de cubanos se encuentran en el exterior, representando
cerca del 15% de la población. ¿Cuántos más serán, y cuántos cubanos quedarán
en Cuba, luego de esta vergonzosa inmigración? La inmigración cubana a
Uruguay alcanzó un récord histórico en 2025, convirtiéndose en la
principal nacionalidad que solicita cédulas uruguayas. Más de 22.000 cubanos
ingresaron en 2025, impulsados por la crisis económica en la isla y buscando
estabilidad en Uruguay, superando ampliamente a los inmigrantes de otras
nacionalidades.
Entre
Fidel y Donald Trump.
Debido a las olas migratoria, en su momento, la estrategia del gobierno cubano
fue advertir a los Estados Unidos, que la mayoría de
los disidentes eran” indeseables que habían sido considerados
como un peligro para la sociedad”. ¡Vaya! ¡Qué bien se hubieran entendido
Fidel Castro y Donald Trump, ya que este último usa los mismos términos, en su
brutal y despiadada política antimigratoria, acusándolos como «millones de
criminales, de terroristas, delincuentes» y «narcotraficantes»! ¿Qué tal?
Lamentablemente,
algunos hermanos latinoamericanos, con su ineptitud, su estúpido y cadavérico
dogmatismo, y sus negaciones hacia la apertura de un mundo distinto (sin duda
que imposiblemente peor) le estamos entregando el país, el hambre, las
necesidades, y hasta nuestra otrora hermosa dignidad nacional, a los caprichos
de un descerebrado, maniático, ególatra, y el peor presidente, de esos Estados Unidos,
a quienes hemos ayudado tanto para ser lo que es, pese a su estupidez.











