La mayoría de los argentinos ¿son pobres?
Está bien, el esfuerzo se ha hecho: se ha mejorado el terreno, las condiciones de siembra, y se han plantado nuevas y buenas semillas; pero ¿cuándo vendrán los porotos? Nadie podrá dudar de que, dentro de este nuevo gobierno mileidiano (a base de apretar y joder a los de siempre, la clases media y de ahí para abajo) se han logrado hitos indispensables en la economía macro, de la nación Argentina, para poder luego comenzar a recoger los merecidos frutos de ese enorme esfuerzo. Pero como que, en realidad, a las nuevas autoridades más que la felicidad del pueblo argentino, le interesa únicamente la complacencia del FMI, la banca internacional, y los analistas financieros. Para ellos, ¡está todo excelente! ”Maravilloso”, “Genial”, y “Extraordinario”, según las calificaciones más avezadas de Donald Trump, dentro de su maravilloso modelo 100% liberal.
¡Conste
que yo nunca estigmaticé al FMI, ni a la banca internacional! Ellos son lo que
son: “Bancos”, cuya función es elementalmente prestar dinero a sus clientes o
allegados, bajo determinadas condiciones, como para no fundirse en el intento. Y
si te sirve bien, y si no, también. De lo contrario, búscate un mejor padrino
para subsanar tus necesidades, tus mediocridades, y tus burradas incompetentes,
cuando jodiste a la nación. Y cuando no
has sabido aprovechar los beneficios que ellos te pueden ofrecer. Al fín y al
cabo, el 90 % de las empresas comerciales mundiales se apoyan en sus bancos
para financiar sus actividades.
Además,
recordemos para no ser necios, que en el caso de FMI (Fondo Monetario Internacional)
los capitalistas aportantes e integrantes, somos los 190 países que aceptamos su
posible solución, frente a un mundo devastado por guerras y abusos a montón. Pero
entonces, como que en la hermana república Argentina (una más del montón) se ha instalado una nueva “casta”, como califica
el fenómeno Milei, a sus adversarios: esta vez compuesta por los amigos
financieros, petroleros, mineros, y tecnológicos, protagonistas del mayor
espectáculo capitalista mundial. Ayer, eran los kirchneristas y su macabro
entorno populista; hoy son otros los favorecidos.
El
gobierno del presidente Milei, iniciado el 10 de diciembre de 2023, se centró
en un plan de ajuste fiscal extremo ("déficit cero"), la
desregulación de la economía y la reducción drástica del tamaño del Estado para
combatir la crisis crónica e inflación del país. ¡Y sin dudad, era muy necesario
reducir a cero todas las anomalías de un modelo perverso que sólo supo sustentarse
mientras las arcas del Estado tuvo fondos, y luego quiso perpetuarse hipotecando
(vía Banco Central y sus mentiras y devaluaciones) el diabólico modelo rentista
comunista, del cual todos deberían depender, para no perecer!
Pero
ya está bueno: en estos tres años algo debería haberse implementado para
aliviar la extrema situación de las familias, los empleados, jubilados, y los
seres menos favorecidos por los abusos del ayer. Que fue lo que logramos en
este pequeño pero hermoso paisito, llamado Uruguay, vecino, hermano, y amigo,
con su modelo de “crecimiento económico, pero con inclusión social”, luego de
la más salvaje crisis económico de los años 2002. Llevar a “déficit cero”, las anomalías
macroeconómicas, pero también, conjuntamente, ir llevando a “déficit cero” las
necesidades más urgentes de la sociedad, que debe ser, siempre, la única y más beneficiada, de cualquier plan, modelo, o
invento, socialista o liberal. En eso, no nos parecemos.
“Triste
destinos los caballos argentinos..”, decía el genial, Atahualpa Yupanqui, en
aquellos versos, referidos a estos nobles animales, llevados al matadero. ¡Y
resultó como que esto fuera una profecía, también para la suerte de sus ciudadanos!
Porque lo que más nos preocupa y duele, hoy, a los hermanos sudamericanos, es
que, según un informe de la Fundación
Encuentro y la consultora W, citado por Infobae, (10 Ago, 2026) “el 78% de los hogares argentinos
pertenece a la clase baja y media baja”. La mayor parte de las familias
percibe ingresos por debajo del promedio nacional, de $2.800.000, según el
estudio, mientras que el 5% de la población (y para formar parte de este grupo ) debe recibe
al menos $7,5 millones mensuales, mientras el D1: clase baja superior no pobre, ( 31%), deben conformarse
con un mínimo mensual requerido llega apenas a los $1,4 millones.
¡Joder! ¡Cuánta segregación
social! En el nivel más vulnerable, “se come menos y peor”, con casos donde se
registra una reducción significativa de las comidas diarias.“ La concentración
de los ingresos por debajo del promedio, ayuda a explicar por qué el consumo
masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando: la inflación se desaceleró y los
salarios reales comenzaron a recomponerse.
¡Ojalá! Dios quiera que nuestros hermanos
argentinos no olviden las tristes y empobrecedoras lecciones, de unas décadas
atrás. No creo que pasar de un
populismo socialista extremo, a un modelo capitalista liberal extremo, sea la
solución. ¡Un país al cual la Pachamama
le dio riquezas hasta de sobra para vivir disfrutando plenamente, y que, sin
embargo, ¡parte de su población, apenas puede sobrevivir humanamente!







