¿Es que no puede haber fútbol sin imbéciles?
Por favor, vamos a estar claros. Ese hermoso espectáculo deportivo del fútbol, se mantiene -y nos mantiene -gracias a las habilidades personales de seres humanos que actúan para brindarnos un entretenimiento. El fútbol es un momento para disfrutar en familia. Y aquí, en Uruguay, no podemos seguir tolerando unos grupos de imbéciles inadaptados, que aprovechan el fútbol, entre otras actividades, para ir a hacer su catarsis de frustrados, y resentidos, y mal educados, mostrando su bajo nivel de convivencia.
Ahora,
nuevamente, tras incidentes al término de otro clásico Peñarol-Nacional ¿otro
más.. y van..?) los Sindicatos Policiales exigen "medidas
ejemplarizantes". Pero es que no sólo lo exigen los Sindicatos Policiales;
lo exigimos todas los ciudadanos de un país que tenemos
motivos de sobra para convivir en paz, respetándonos los unos a los otros, y
disfrutando, cada quien, y en su momento, los resultados de lo que depare la
contienda futbolística, siempre cambiante, aunque siempre sean los mismos. Los
mismos clubes, los mismos personajes, los mismos perdedores y los mismos ganadores.
¿Cuá
es el problema existencial de estos resentidos sociales? ¿Cuántos
clásicos más vamos a inventar durante el año, para que, mientras los gladiadores
de la pelota nos deleitan con sus habilidades, un grupo de inadaptados nos den
su bochornoso espectáculo de anormalidades? ¿Cuánto más campeonatos? El
Campeonato Uruguayo, el Torneo Apertura, el Torneo Clausura, el Torneo
Intermedio, la Supercopa Uruguaya, la Copa AUF Uruguay, y pare de contar.
¿Inventaremos alguna más? Y los clásicos se prostituyen, en el afán de llenar
las arcas de los clubes, y los incidentes se multiplican perjudicando al
deporte, hiriendo e incluso matando, a fanáticos y policías.
Esto
es como seguir echándole leña al fuego, o víctimas humanas para el espectáculo
en el coliseo . Ya está bueno tener que organizar un ejército policial para
controlar a unos desajustados sociales. Ya está bueno seguir utilizando a
nuestros policías -tan necesarios para otras incidencias mayores – al servicio
de unos malvivientes menores. ¡Ya está bueno el acostumbrarnos al “siempre ha
sido así”, para exculparnos y exculpar a los infractores, que hacen del fútbol,
una vergüenza personal y nacional!
¡Dirigente
deportivo, Jamás! Tenemos compatriotas que luchan y hasta pagan,
por conseguir la presidencia de los clubes más reconocidos. Les juro que me
sentiría avergonzado de subirme a ese altar para nuestra vanidad personal,
donde se sigue bautizando a los más intransigentes. Sería bueno recordarles
aquellos conceptos de la “Responsabilidad Social Empresarial” (RSE), el
compromiso voluntario de una empresa para operar de forma ética, equilibrando
su éxito económico con el bienestar social y el cuidado del medio ambiente.
Según
el jefe de Policía de Montevideo “El operativo se saldó con cinco hinchas de
Peñarol detenidos y cuatro policías con heridas leves. Y se encontró -tras la
rotura de "unos ocho bloques" -una "pieza ciega" en la
tribuna Cataldi. Una pieza ciega que contenía todo aquello que no debería
contener un club de fútbol: material para fanatizar a sus seguidores. En ese estadio “Campeón del Siglo”,
inaugurado hace apenas 10 años, con tantos bombos y platillos. Y financiado por nuestra máxima institución
crediticia (el BROU). O sea, que, los máximos responsables de este club,
consensuaron y disimularon este aberrante ocultamiento. ¡Son
una vergüenza y unos sinvergüenzas!
Por
ello, los Sindicatos policiales exigen "medidas ejemplarizantes"
luego de que se registraran estos vergonzosos incidentes. Y los entiendo. Y los comprendo. Porque el ser
policía al servicio de la nación, no desmedra los sentimientos y la dignidad humana
de los integrantes de la Institución. Son seres humanos, padres, madres, hijos,
vecinos, amigos, compañeros, con los mismos sentimientos, y nuestros
representantes para controlar las imbecilidades y abusos, de los descerebrados que
nos perjudican como sociedad.
No
es posible que debamos aceptar que no puede haber fútbol sin imbéciles para
arruinar el espectáculo, ni ciudadanos civiles ni policías heridos, para
alegrarles el momento de satisfacción a los extraviados mentales, que no
aceptan convivir en un estado de derechos comunes, y obligaciones sociales,
para enriquecernos, y no para degradarnos.
En
el futbol también deberían utilizarse - obligatoriamente por parte de los
propios clubes -campañas con mensajes que -al igual que los del Ministerio de Salud
Pública que nos advierten de los abusos del tabaco, el juego, o el alcohol, en
este caso sobre los excesos de fanatismo que ponen en riesgo nuestra salud
social: “Contrólate. El uso excesivo de tu fanatismo por nuestra camiseta,
puede resultar dañina para el resto de la sociedad”. “El fútbol es de todos y para todos; de él
vivimos, y por él existimos”.
Amen.











