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Thursday, May 24, 2012

Recoba: el ejemplo de un "Chino" Nacional.

Yo festejo la victoria de mi equipo, no la derrota de los demás”.  Si esta frase la hubiera pronunciado en su momento Winston Churchill o Abraham Lincoln, o algunos de los grandes estrategas mundiales, estaría recorriendo  la web dentro de las “frases más célebres” de los hombres más célebres. Pero la dijo aquí, en Uruguay, el “Chino” Alvaro Recoba, uno de los mejores jugadores de fútbol a nivel nacional e internacional, y autor del gol de tiro libre que le dio el triunfo a su equipo en el último clásico jugado el fin de semana pasado. Claro, no fue un gol cualquiera. Fue una obra de arte. Uno de esos goles por los cuales se lo llamó La Zurda Mágica, al marcar un gol Olímpico durante la Liga Italiana, siendo elegido el mejor jugador del partido.

"El Chino", como se le conoce en el mundillo del fútbol, era hasta el 2001 el jugador mejor pagado del mundo, con una cifra cercana a los 7.5 millones de dólares por año en el Inter de Milán. Es considerado uno de los mejores pateadores de Tiros Libres en Italia. En la Liga Italiana marcó un gol Olímpico, pateando un corner de tal forma que la pelota tomó un efecto que acabó en gol. En ese mismo partido fue elegido mejor jugador y fue apodado La Zurda Mágica. Hizo un gol similar al de Maradona en el año 1997, jugando en Uruguay para el Club Nacional de Football contra Montevideo Wanderers Fútbol Club. Tras un breve paso por el Venezia, en 1999 retornó al Inter, quien en 2007 lo cede en préstamo al Torino de Italia, y en el 2008 es transferido al Panionios NFC de Grecia. En diciembre de 2009 rescinde su contrato con dicho club de mutuo acuerdo y vuelve al Uruguay.


Tras muchos rumores que lo situaban en Chile o Perú, firma por Danubio [- ]el club que lo vio nacer futbolísticamente -  y al año siguiente, en 2011, se oficializa su fichaje por Nacional, marcando 5 goles, uno de ellos en el partido clásico contra Peñarol, y ayudando a su equipo a obtener el campeonato Apertura. Ahora, Nacional y el Chino van por el Clausura. Pero el Chino tiene otra faceta aún mucho más destacable que sus mágicos goles de tiro libre, de sus pases magistrales, y su presencia dentro de la cancha. Por ejemplo, se dice que fue él –más allá de representantes  y apoderados –quien acordó  y aceptó, las condiciones para jugar en Nacional. Y que Nacional sacó la lotería. Porque también “se dice” que gracias a su buen tino y acertado criterio, el Chino se ha hecho de  una posición económica que le permite estar más allá del bien y del mal. Entonces, se da el lujo de vivir como le place, jugar con quien le nace,  y hacer declaraciones como éstas,  una vez finalizado el último clásico, que demuestran la inmensidad de su persona.

Los rivales pueden ser amigos.

Después del clásico fui a poner nafta y el que me atendió era hincha de Peñarol. Y me felicitó. El rival mío y el de Nacional es Peñarol, pero nunca le falté el respeto a nadie sea hincha de Peñarol o de cualquier otro equipo. No lo hice cuando estaba en Danubio ni lo hago ahora. No va en mí. Seguramente, ningún hincha de Peñarol va a estar contento, pero yo festejo la victoria de mi equipo no la derrota de los demás. Toda la vida fui así. Me tocó perder y me fui tratando de saludar a los que ganaron y me fui ganando y saludando a los que perdieron. Así debe ser”.

Y para demostrar con hechos que fuera de la cancha el mundo es otro  y que los rivales –aun dentro  del fútbol -pueden ser amigos y tener causas comunes, días antes del partido el Chino, junto con su gran amigo y rival, el Tony Pacheco, uno de los ídolos más ovacionados del cuadro adversario, fueron a dar una charla a los chicos recluidos en la  casona Ituzaingó de la Colonia Berro.

Me gustan esas cosas – dice Alvaro Recoba -Soy joven, tengo 36, pero es tanta la experiencia que se agarra jugando al fútbol, y llevando muchos años de casado y de padre de familia, que es como si tuviera muchos más. Mis 36 son como 48 de otra persona. La idea, el pensamiento que nos une con el `Tony` es decirles a los chiquilines que el fútbol es una diversión, por más que haya muchas cosas en juego.


El fútbol; mucho más que un juego..
Álvaro Recoba participa, junto a otros futbolistas, de un proyecto para ayudar a los menores infractores que están recluidos en los hogares del INAU. La iniciativa nació en una ONG en la que trabaja Raúl, su padre. "No se trata de rescatarlos ni de darles una mano, sino de demostrarles que hay otra salida-dice el Chino - Un camino diferente al de entrar y salir de los hogares por robar o cometer otros delitos. Muchos de los jugadores salimos de hogares muy humildes, obvio que yo no llegué a robar, pero agarré otro camino", explicó.
"Recién estamos arrancando. La idea es que cada uno de nosotros sea padrino de un cuadro del INAU. Vamos a llevar entrenadores o ex -jugadores, para que trabajen con ellos. Está el `Tony` Pacheco, `Mati` Cabrera, el `Cacique`, Andrés Scotti y seguro que va a venir Darío Rodríguez. Creemos que el fútbol puede dejarles un buen mensaje. La semana pasada fuimos con el `Tony` a la casona Ituzaingó de la Colonia Berro. No es fácil estar ahí y no tener ninguna motivación para cambiar. Yo veo esos gurises de 15 años y no me los puedo imaginar haciendo algo jodido. La idea, tampoco es tratarlos como pobrecitos, sino mostrarles que hay otra posibilidad. Luego estará en ellos tomarla o no".
Si aquellos goles del Chino como el Olímpico de la Liga Italiana, o los convertidos durante el Apertura, o esta última joyita del clásico que lo acercan al Clausura, valen un Campeonato, estos otros, jugando para el INAU y los gurises uruguayos, valen un mundial. Porque este “Chino” nacional, que además juega en Nacional y nos hace sentirnos orgullosos de ser tricolores, nos hace sentirnos aún más orgullosos de ser uruguayos, más allá de casacas y partidos. Porque se trata de hombres que más allá de saber manejar una pelota, saben manejar  valores en una sociedad que –a nivel social patea mucho –pero convierte muy poco.


La anécdota. El día en que se sentaron a firmar el contrato con los directivos de Nacional, nadie se animaba a hablarle de dinero, porque la mayoría temía que esa frase “no vuelvo por plata” o “firmo en blanco” terminara evaporándose con el documento arriba de la mesa. “¿Cuánto querés ganar?”, preguntaron Alex Saúl y Luis Bruno. Y el Chino les respondió con otra interrogante: “¿Cuánto me quieren pagar?”. Cuando le dijeron 5.000, los dejó mudos: “¿pesos o dólares? Resultó siendo dólares, claro. Si bien Nacional estaba muy lejos de los 7,5 millones anuales  que le pagaba el Inter, por lo menos tenía reservas de dignidad. Pero él ya les había quitado el estrés: “No importa, denme un buen premio por ser campeón y pongan la cifra que quieran, yo firmo”. Firmó. Volvió. Los conquistó a todos y el domingo 20 de mayo del 2012 abrió una vez más la última puerta: la del corazón del hincha. Pero la semana anterior había abierto una más grande: la de los chiquilines internados en el INAU.

¡Gracias Chino, y también gracias Tony, y gracias a todos esos enormes deportistas para quienes el fútbol - mucho más que un juego - es un ejemplo de vida!

Argenta
Mayo, 2012

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