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Location: Cordón, Montevideo, Uruguay

Wednesday, December 16, 2009

El país de lo posible.


Uruguay Siglo XX: la partida.

Hace unos años, fui un publicista bastante exitoso en mi país. El éxito se debió no tanto a mis genialidades, sino al haber tenido la suerte de conocer algunos empresarios mas inteligentes que yo, que tuvieron la habilidad de convertir en éxito algunas ideas en común. En 1991, una crisis de angustia existencial y profesional, me decidió a alejarme del Uruguay.
Después de haber leído, años atrás, “Las venas abiertas de América Latina“ de Galeano, y otras críticas furibundas hacia el imperio norteamericano; de haber vivido a flor de piel la época de la guerrilla tupamara y de la dictadura; de haber pagado como pocos la “quebrada de la tablita” de 1982; y de revisar periódicamente los informes sobre pobreza de la Cepal, me fui con la interrogante de saber si estábamos condenados a ser, irremediablemente, los “indigentes” del mundo, y para siempre. Pensé que Uruguay ya me lo había mostrado todo. Que cada vez habían más preguntas y menos respuestas. Juzgué al país por mi propia impotencia; cerré la puerta de mi oficina, apagué las luces, y me marché.

Pero nunca pude desarraigarme del Uruguay; pues en la medida que iba conociendo otras realidades, intentaba responder a mis interrogantes existenciales: ¿Para dónde va el Uruguay? ¿Cómo y con qué puede Uruguay ir a un futuro mas cierto y con menos sobresaltos y privaciones? ¿Qué le puede ofrecer Uruguay, a sus nuevas generaciones, para que no abandonen el país? ¿Será que estamos condenados de por vida a las desgracias derivadas de los caprichos del imperio, y a nuestra condición de patio trasero, también de nuestros hermanos mayores? Pensaba en el futuro de mis hijos, y mas de una vez me sorprendí en las reflexiones, pensando que mi salida del país quizá fue más un salir a buscar respuestas, que a encontrar soluciones.

La última década del Siglo XX se me fue, en Venezuela, llenándome de más dudas y preguntas. Después de un intento de golpe de Estado a menos de un año de estadía, y otro al final del año, la posterior destitución de un presidente por el congreso, la elección de otro interino y luego otro mediante elecciones, el panorama político y social estaba muy agitado. Pero recién comenzaba. En la mitad de la década, quebró la mitad del país por una crisis bancaria, y a finales de la misma, una nueva elección de autoridades puso en la presidencia -luego de dos años de prisión -a quien fracasó en el primer golpe de Estado. Así comenzó el nuevo Siglo. Destinado, sin duda, a no ser un Siglo cualquiera. A los dos primeros años, fracasó otro golpe de Estado, esta vez, contra el primer golpista. Y de ahí en más, comenzó con furia el Socialismo del Siglo XXI.
Uruguay Siglo XXI: el regreso.
Dieciocho años después, veo cosas muy auspiciosas en el panorama político, social, y económico del Uruguay, para los próximos años. Si bien para algunos sigue existiendo el cuco de la izquierda marxista, a través del recientemente electo presidente José Mujica y sus simpatizantes caribeños, yo diría que también es valido que para otros siga existiendo la amenaza del atraso, la exclusión social, el marginamiento, el desempleo, y todos los derivados de un sistema capitalista que en buena parte del mundo ha sido tan salvaje como inhumano. Basta hacer un repaso a las cifras de la Cepal de los últimos veinticinco años para comprobar que, aunque cambiamos muchos gobiernos, muchos querían cambios pero muy pocos querían cambiar.

Para los buenos entendedores, sin embargo, el mensaje de Mujica ha sido mucho más explícito de lo que algunos, arteramente, han querido hacer creer. Mujica quiere adentrarse en el modelo neocelandés, no en el cubano. Se siente más identificado con el liderazgo de Lula, que con el de Castro o el de Chávez. En este sentido, debo confesar que me tiene pasmado y asombrado la capacidad de respuesta y aprendizaje del ex -guerrillero tupamaro uruguayo, estableciendo una similitud con el destruido Japón que después de la segunda guerra mundial se levantó de las cenizas para ganar con el esfuerzo y la entrega de su gente trabajadora, lo que no pudo ganar en la guerra con los temidos kamikazes. Algo igual, pasó con Mujica y los Tupamaros, incluida su esposa. El tiempo fue más o menos el mismo: a menos de treinta años de su destrucción, los japoneses ya estaban mandando en los mercados mundiales ganando la otra guerra, la más importante, la que tiene que ver con satisfacer las necesidades del ser humano a través del uso y disfrute de las comodidades y facilidades para el entretenimiento, las comunicaciones, el transporte, y las expresiones que permitirían el desarrollo y la modernización de las sociedades.

Hace unos años, Robert Reich, autor del libro “La Próxima Frontera” hacía estas reflexiones: “Los Estados Unidos inventaron los videocasetes, los robots, los fax, los chips y numerosos otros aparatos, pero los japoneses fueron quienes los llevaron a escala mundial”. Y en los años 70 y 80, los productos japoneses entraban a los mercados mundiales arrasando a los nacionales con la misma furia con que los habían arrasado a ellos! Pues algo parecido sucedió con el colectivo político de Mujica, el Frente Amplio, el cual desde 1971 ha aumentado permanentemente su penetración dentro del caudal electoral, pasando de ser el "tercer partido", hasta recibir la mayoría absoluta de los votos válidos y alzarse con la Presidencia de la República en 2004, y repetirlo ahora, en el 2009. Y no es menos significativo observar que el partido de José “Pepe” Mujica y los Tupamaros, dentro de este colectivo, ha sido siempre el más votado. Sin olvidar que Mujica fue el primer tupamaro en lograr una banca en el Parlamento, primero como diputado y luego senador; el primero en presidir la Asamblea General, y el primero en ser ministro. Y ahora, el primero en ser presidente.

Si bien es cierto que los partidos tradicionales fundaron las bases de una democracia asentada en el concepto de bienestar social en Uruguay, también es cierto que fueron ellos mismos quienes no fueron capaces de renovar sus propuestas y dar respuestas, de cara a un mundo con nuevas exigencias y a una población con crecientes demandas de inclusión social. Quizá podríamos afirmar que Mujica ha sido, desde el Frente Amplio y para la sociedad uruguaya, lo que Edwards Deming para la productividad empresarial y la sociedad japonesa. Al explicar los conceptos de su famoso método de la Calidad Total, Deming tenía su propia definición: “La calidad no tiene ningún significado salvo el definido por las necesidades y deseos de los clientes”. Un concepto que, traducido a la actividad política, encuentra su semejanza en el dicho de Mujica: “si se pierde el camino al corazón de las masas, todo lo demás es mera filosofía militante de boliche”.

Los nuevos paradigmas.
Algunos analistas atribuyen parte del crecimiento lento pero sostenido del FA hasta 2004, al hecho de que –al no haber desempeñado nunca este partido el gobierno nacional -pudo capitalizar el descontento con la gestión gubernamental de los partidos tradicionales que ya habían ocupado el gobierno. Según esa interpretación, al ganar la elección de 2004 y transformarse en gobierno, el FA perdió esa característica de oposición “virgen”, y por lo tanto, la victoria quebró el modelo que explicaba su ascenso. Bien; ¿pero cómo explicamos el triunfo del 2009? Además, ¿cómo explicar los veinte años que el Frente Amplio ha regenteado la comuna de la capital del país? Sin duda que el excelente gobierno liderado por Tabaré Váquez, ha dejado una impronta muy particular, rompiendo paradigmas, y haciendo viable y visible una nueva concepción socialista en la gestión gubernamental uruguaya. Y creo que, hasta ahora, una de las experiencias de gestión socialista más positivas de América Latina. Algunos se siguen preguntando quién es el verdadero Mujica; si el que despertaba temores por sus ambigüedades, o el político “devorado por el sistema”, como lo encasilló uno de sus propios compañeros. A mi se me ocurre una temeraria reflexión: es el político que le hizo un guiño al sistema, invitándolo a un pacto de no agresión.

A una semana después del balotaje, los principales opositores a Mujica se planteaban la necesidad de "actualizar el discurso" y mirar "con mayor sensibilidad social" la realidad actual. "Nosotros tenemos que desprendernos definitivamente de una visión conservadora”; aseguraba un senador opositor. “A nosotros nos manotearon las banderas. Y las nuestras no las hacemos flamear de acuerdo a los tiempos”, afirmaba otro. Mientas que otro, publicaba en una columna que su partido debe ser "moderno y nuevamente popular, leal con el país, pero también consigo mismo". "Los partidos modernos no rehúyen a estos desafíos, ni se quedan revoleando el poncho como única convocatoria. Está muy bien la tradición, pero no alcanza (...) Somos un partido que deberá modernizarse en su discurso, interpretando mejor los fenómenos culturales y sociológicos que explican buena parte del resultado". Otros aseguraban que: "La crisis de 2001 y 2002 provocó un cambio cultural muy importante, del que quizás hayamos estado un poco ajenos o no supimos interpretar ni advertir". Ese cambio cultural - según uno de los voceros oposicionistas -hizo que muchos votantes "no vieran los defectos" de Mujica o le restaran importancia, a la hora de optar. Según él "Hubo una ilusión óptica: el resultado de las elecciones internas".

Si algo se desprende de estas afirmaciones, es que los partidos tradicionales parecerían haber estado viviendo en otra parte del planeta; muy lejos del Uruguay. No se explica de otra forma que partidos con más de cien años de historia política en el país, reconozcan a esta altura la necesidad de dejarse de revolear el poncho, actualizar el discurso y mirar con mayor sensibilidad social la realidad actual. Que deben desprenderse de una visión conservadora..! Que les manotearon las banderas. ¿Cuáles banderas? Que deben interpretar mejor los fenómenos culturales y sociológicos, y los cambios culturales que no supieron interpretar. Realmente, estas interpretaciones conllevan un simplismo conceptual y un infantilismo político muy difícil de aceptar. No han entendido ni internalizado para nada, los cambios producidos en la sociedad uruguaya. Se quedaron, cómodamente instalados, en el siglo que se fue. Son incapaces de comprender que mas allá de que muchos votantes “no vieron los defectos” de Mujica, lo que si vieron fue la fortaleza de sus “efectos” dentro de la recomposición social del Uruguay. ¿Ilusión óptica? Vaya forma de tratar de tontos a los electores uruguayos!

Ni tanto capitalismo ni tanto comunismo.
Como manifiesto en (http://la-tercera-opinion.blogspot.com/2009_10_01_archive.html) “Del comunismo al socialismo u otras variantes” : “Se me ha ocurrido pensar que paradójicamente, mientras China está revirtiendo desde un comunismo cerrado a un socialismo modernizado, algunos países se están desplazando desde un capitalismo agotado a un socialismo moderado. Pero también hay otros que están yendo desde un capitalismo agotado a un comunismo fracasado. Dentro de nuestra región, Chile, Uruguay y Brasil, se me ocurren los ejemplos más palpables dentro de los socialismos moderados. Y quizá por ello mismo, son hoy, en plena crisis global, los que muestran los mejores resultados. No ha sido fácil cambiar paradigmas tan profundos, porque “la gente le teme más a lo que es difícil de entender, que a lo que es difícil de hacer”. Pero han entendido la necesidad de que las derechas y las izquierdas se desplacen hacia un punto intermedio como forma de reducir las diferencias sociales, desactivar los radicalismos y los odios, lograr el desarrollo con equidad, y asegurar la gobernabilidad a través de la inclusión y la participación de la mayor cantidad de ciudadanos.. Latinoamérica no puede seguir siendo una fábrica de pobres, alimentando con frustraciones y resentimientos una bomba de tiempo desparramada por los cerros y los barrios marginales. Es imposible construir una democracia inteligente y madura con gente tan carenciada. Porque ellos serán luego los que –en base a su resentimiento y no a su razonamiento –entregarán el país a los aventureros iluminados, ávidos de poder y faltos de raciocinio”.

Argenta, Diciembre, 2009

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