Saturday, March 08, 2008

Conflicto en el jardín.


Imagínese que usted vive en una casa con un bonito jardín..

Que Uribe se pasó de rosca, no cabe ninguna duda. Que Ecuador tiene derecho a sentirse ofendido y agredido en sus principios de soberanía, tampoco. Que el Presidente Chávez está tratando de sacar su tajada política para beneficio personal, no es menos cierto. Que Daniel Ortega aprovecha la situación para volver a mostrar ante el mundo sus frustradas reivindicaciones guerrilleras, es evidente. Yo lo invito a usted, amigo lector, a hacer una simple comparación: imagínese que vive en una casa con un bonito jardín ( quizá ya lo hace..) y que su vecino, exacerbado en la persecución de una dañina rata que se refugió en su propiedad, le arroje una granada de mano en un intento desesperado por acabar con la plaga. ¿Cómo se sentiría usted?

Considere que aquí hay por lo menos cuatro intereses en juego; el suyo, el de su vecino, el de los vecinos de su comunidad, y aún el de la rata. Con toda seguridad, su primera reacción va a ser de furia incontenible, tanto por la invasión implícita a su propiedad, por los destrozos cometidos a ella, y aún por la posibilidad de que el artefacto hubiera llegado a producir un peligrosísimo incidente dentro de alguno de los miembros de su familia. Por otra parte, sienta un precedente gravísimo ante el resto de sus vecinos.

Su vecino próximo, a la vez, teniendo una oportunidad como pocas de acabar con el oprobioso enemigo que significa un peligro para los bienes y la salud de su familia, excusa su acción asegurando que, si bien él no quería llegar a esos extremos, las ratas son una plaga que afecta a toda la humanidad y que si no se toman medidas urgentes – y a veces extremas –dentro de poco todo el vecindario se verá inundado por este mal y los perjudicados serán muchos más.

Los vecinos de la comunidad, por su parte, se dividirán entre opiniones a favor y en contra del delicado suceso. Algunos verán al vecino agresor como un defensor de sagrados intereses comunitarios ante amenazas comunes, otros lo verán como un abusador que sienta un peligroso precedente para la convivencia en común. Finalmente, los familiares de la rata, invocando todos los tratados sobre preservación del medio ambiente y el equilibrio ecológico, recordarán que ellas también fueron creadas por Dios en su concepción universal; que cumplen un rol dentro de esa creación sirviendo inclusive para atroces experimentos científicos en aras de la supervivencia de la especie humana, y que por los años y años de existencia se han ganado su derecho a la convivencia en el mismo y único planeta.

Si esta comparación les parece un tonto ejercicio humorístico, no es tan así. A veces hay que usar este tipo de simplificación para poder mirar los hechos desnudos de prejuicios e intereses sectoriales, y ponerlos en su desapasionada dimensión. Intentemos ahora, analizar el verdadero caso en cuestión.

El vecino agresor.
Desde luego que fue una barbaridad el paso dado por Uribe al meterse en el terreno propiedad de su vecino, para cómodamente y sin prejuicios, bombardear a su declarado enemigo. Un enemigo que por cierto, no es de Uribe, sino en todo caso de todo el pueblo colombiano quien –según multitudinarias manifestaciones –no aprueba el carácter belicista y los hechos inhumanos y delincuenciales de estos también colombianos que han perdido hoy por hoy su razón de ser y de hacer. Frente a ello debe considerarse también, y no es menos importante, el daño que el accionar deshumanizado de estos grupos guerrilleros han producido y producen en los terrenos domésticos de sus vecinos, ya sea Venezuela, Ecuador, u otros limítrofes. Venezuela, en este sentido, tiene antecedentes oprobiosos y repudiables de acciones contra sus propios soldados - servidores de la patria - y aún contra ciudadanos expuestos a la extorsión, el secuestro y el asesinato, por culpa de un conflicto que no es suyo.

El vecino agredido.
Aún todo ello, no puede ser motivo ni justificación suficiente para emprender un operativo de tamañas repercusiones y peligros, violando la soberanía de un vecino y hermano de convivencia, lo cual tampoco deja de ser un acto terrorista, para combatir a terroristas. Tiene todo el derecho del mundo Ecuador ha sentirse agredido, ofendido y violado en su soberanía territorial y aún humana; estos actos deberían estar absolutamente erradicados de nuestra comunidad latinoamericana. Esto es seguirle el juego a la condenable política unilateral de los Estados Unidos, quien no se distingue, por cierto, por respetar tratados ni principios que hacen a la institucionalidad de la comunidad de naciones. Si algo o a alguien no debemos copiar en este sentido, es la concepción militarista, prepotente, y agresiva, del país norteño, cuyas consecuencias ya hemos pagado demasiado caro. Ante estos halcones depredadores que se sirven de la guerra para sus ambiciones hegemónicas e imperialistas, no podemos dejar una puerta abierta facilitándoles la entrada a nuestro jardín con el propósito de matar ratas que ellos mismos alimentan. Pero tampoco podemos ni debemos dejarles la puerta abierta a los grupos delincuenciales que con nuestra complicidad tácita -bajo compromisos de no agresión o simpatías ideológicas -penetran con total impunidad nuestra soberanía territorial y nuestra dignidad nacional. No se puede ser aliado de Dios y del diablo al mismo tiempo.


La comunidad de vecinos.
Hoy, al arribar a la vigésima cumbre del Grupo de Río que se lleva a cabo en República Dominicana, recién oí las primeras palabras sensatas del Presidente Venezolano Hugo Chávez –cuya actuación no ha estado particularmente feliz en este incidente –llamando a las FARC a que "humanicen la guerra, que no utilicen el secuestro como un arma de guerra; a que entreguen las armas, que formen un partido político". Y éstas, y no otras, deberían haber sido las palabras del Presidente Venezolano desde el inicio del conflicto. Nada justifica las descalificaciones, los insultos, la verborragia gratuita y las agresiones, frente a un país hermano representado por un Presidente democráticamente elegido y reelegido por su pueblo.

Esa complaciente y cómplice reivindicación de los derechos de los grupos delincuentes en contra de los derechos de un pueblo que mayoritariamente quiere, desea, y merece vivir en paz; de espaldas a una comunidad internacional que ha rechazado y repudiado los secuestros, la extorsión, los ataques a poblados civiles inocentes, las bombas y la minas personales, las inhumanas condiciones en que mantienen a sus rehenes en plena selva, no pueden ser motivo de aceptación por ninguna mente sana.

Venezuela ha pagado los errores de no tener una Cancillería idónea capaz de hacer frente a estos delicados temas; la única Cancillería que utiliza es la de las no siempre felices expresiones salidas de la bilis del Presidente Chávez, erigido en Presidente, Canciller, juez y dictador de todo cuanto acontece en el mundo, amén de portavoz gratuito de reivindicaciones mas ajenas, que las de su propio pueblo. Esto quedó claro cuando –en un último intento desesperado por marcar protagonismo y lanzar un salvavidas a sus socios ideológicos de las FARC, pretendió mostrar en plena cumbre, pruebas de supervivencia de 6 rehenes militares.. ¡¿Seis rehenes entre los varios cientos que están en su poder..?! ¿Qué esperaba lograr con esto el Presidente Chávez? En todo caso, lo único que logró fue recordarnos a todos las ignominiosas condiciones en que estos bárbaros mantienen a quienes no se pliegan a sus “socialistas” ideas de libertad..! Estos son los peligros que encarnan tanto Chávez como Bush, en sus alocadas y desbocadas ambiciones de protagonismo y de poder.

La rata en cuestión.
Hace mucho tiempo que estos grupos irregulares, tal como lo hicieron los Tupamaros en Uruguay, y otros en otros países, deberían haberse puesto a derecho formalizando su movimiento político para debatir en el terreno de la democracia, la paz, la inteligencia y el aporte de ideas y propuestas enaltecedoras, los principios que orientan sus objetivos.
En este sentido, nadie puede ignorar que hoy por hoy, aquel sentimiento reivindicativo que representaron las FARC, el ELN, y otros tantos, han perdido su vigencia. Directamente, no tienen justificación. Es hora de repensarse o desaparecer, antes de terminar perpetuándose ante la opinión pública mundial como una simple rata más; un vulgar grupo de delincuentes, narcotraficantes y asesinos, lo cual nunca debió estar en el ideal de sus creadores, cuya lucha –se esté o no de acuerdo con ellos -no merece desdibujarse en una mancha semejante.

Tu jardín, mi jardín..
Lo que está en juego aquí, no es solamente los intereses de los hermanos colombianos y ecuatorianos; lo que está en juego es la estabilidad, la paz, y el progreso de toda la región, cuyos indicios de prosperidad, hoy evidentes, tanto esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas nos han costado. Si bien ha quedado claro el imperdonable error del Presidente Colombiano, quien supo con hidalguía asumir las consecuencias, disculparse en nombre de su nación y comprometerse en soluciones humanitarias, también nos ha mostrado, gracias a Dios, la sensatez, la ubicuidad y la inteligencia de un joven y prometedor Presidente Correa, quien pese a los poderosos encantamientos del Presidente Venezolano, tomó distancias desde un principio de las pretensiones trasnochadas de solicitar beligerancia para los enemigos de la nación hermana. ¿Acaso no deberían ser los colombianos –si así lo desearan –quienes exigieran este derecho universal? También el Presidente Correa debe haber sacado sus reflexiones, ante el hecho comprobado de que las plagas de su vecino, hacían vida en el jardín de su casa.
Miles de manos plantadas en los terrenos de la sede de laONU
en Ginebra recuerdan los mas de 6.000 niños combatientes en
Colombia y más de 300.000 en el planeta.
Al fin, siendo pasadas las cinco de la tarde y mientras escribo estas reflexiones, la cordura parece haber tomado la palabra en plena cumbre del Grupo de Río. Funcionó la institucionalidad; funcionaron los mecanismos y los organismos creados, precisamente, para observar, monitorear y corregir los excesos de familia. Buen augurio para los Latinoamericanos todos, que estamos demostrando madurez, y aprendiendo al fin a dirimir nuestros conflictos internos sin ayuda de fuerzas multinacionales ni costosos salvadores de profesión.

Finalmente, una gran felicitación para el Presidente Leonel Fernández, quien nos sorprendió con sus dotes de mediador, conciliador y facilitador, neutralizando un conflicto más epidérmico que intestinal.

Argenta
(Alberto Rodríguez Genta)
Marzo, 08, 2008

1 Comments:

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7:56 PM  

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