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Wednesday, September 04, 2019


Los argentinos se la juegan.. ¿o no?

“Y seguimos votando más por la emocionalidad del presente, que por la racionalidad del futuro”.

¡Y claro que el Fondo Monetario Internacional va a acompañar a muerte a la Argentina! Lo aseguró, entre otras reconocidas personalidades el economista Mario Blejer, quien en marzo de 2001 fue nombrado vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) por el presidente Fernando de la Rúa, luego de haberse incorporado al Fondo Monetario Internacional como consejero y asesor principal en 1980, rol que mantuvo hasta 2001 en el que aceptó ser parte del gobierno de De la Rúa. "El FMI necesita que a la Argentina le vaya bien. Creo que hay suficiente evidencia de que se han querido hacer cosas necesarias y que el financiamiento del FMI fue una función importante para esto", manifestó Blejer.

¡Y por supuesto que al FMI le interesa que a la Argentina le vaya bien! ¿Por qué? ¿Acaso porque se va a fundir si Argentina en última instancia no le pudiera pagar los 56.000 millones de dólares que le prestó? ¡No seamos ridículos! El capital del FMI es fruto de las aportaciones de sus 183 países miembros (incluida Argentina)  las cuales reflejan la posición de cada uno de ellos en la economía mundial y que suman un total de 210.000 millones de “Derechos Especiales de Giro” (DEGs) o 300,000 millones de dólares. Los DEG son activos de reserva internacional emitidos por el FMI, y cada miembro puede solicitar una cantidad de DEGs, activos intercambiables por divisas, en proporción de la cuota que aporta al Fondo Monetario Internacional.

El FMI ha mostrado una vez más  su responsabilidad hacia un país miembro, que necesita nuevamente la ayuda para la cual lo integraron. Y a quien acuden siempre después de haber cometido sus últimas burradas, acusándolo luego de imponer restricciones que fomentan la pobreza de las poblaciones a las cuales sus dirigentes ya empobrecieron.  Y por defender y administrar los recursos que son de todos!  ¡Ridículos! Claro que el FMI  le va a conceder en su momento ese último desembolso de 5.400 millones a los argentinos para que (y les pido mil disculpas por la expresión) se metan los dólares por el culo y por las orejas aquellos que nunca se  comprometieron con la realidad de ese hermoso y rico  país, y lo único que han hecho por más de sesenta años ha sido jugárselo a la timba financiera! Un país que puede producir de todo, pero cuyos responsables políticos se lo roban todo! Es como un barril sin fondo; cuánto más produce (y conste que últimamente ya no produce mucho) más lo roban! Es un país enfermo de corrupción y de mediocridades políticas.

Y ante estos últimos vergonzosos y lamentables acontecimientos donde queda demostrado que nadie en el resto del mundo cree en la Argentina, y el único que le puede prestar es el FMI se ha vuelto una lucha, no ya entre Macri y el kirchnerismo, sino entre el FMI y los que quieren y apuestan al default y al quiebre de la Argentina a través de sus adorados y codiciados dólares. Hace pocos días atrás estuvo en Uruguay, invitado por las cámaras empresariales, Sergio Berensztein,  uno delos analistas políticos más influyentes de Argentina,  quien afirmó enfáticamente refiriéndose a la situación en su país, que “Hace falta un shock de confianza, en una situación muy, pero muy compleja”.

¡Y yo diría que necesita un shock de confianza aderezado con un tsunami de credibilidad, que son parte del mayor capital que puede tener una nación ante el resto del mundo, y es lo que precisamente, ha perdido la Argentina!  Una de las frases más sabias y esclarecedoras para quien quiera entender quiénes somos y cuanto significamos e importamos para el resto del mundo,  se la escuché recientemente al Dr. Mario Negri, Diputado Nacional por la provincia de Córdoba (Argentina)  en el programa televisivo Terapia de Noticias (La Nación): “Yo trato de mirar desde el mundo a la Argentina, y no desde la Argentina al mundo; porque el mundo es quien nos lleva por delante”. ¡Qué gran sentido de la ubicación! Para Argentina o para quien sea. Mientras  nosotros seguimos  insistiendo en nuestra pelea de gallos, convencidos de que el mundo nos tiene que mirar como algo excepcional!

Yo diría que recién a partir del gobierno del Presidente Macri, Argentina empezó a mostrar lo que verdaderamente puede y debe ser como país, más allá de ser simplemente el engaño para que los más pobres sigan siendo y viviendo  como más pobres, económica e intelectualmente, a costa de que los ricos sean siempre más ricos sin hacerse cargo de su responsabilidad social  Y esta vez,  no es una final de fútbol entre macristas y kirchneristas lo que se juega la Argentina. Esta vez es un mundial de existencia y permanencia dentro del concierto mundial de naciones, que puedan garantizar un mejor futuro para todos sus habitantes.  O su fracaso. Creo que con el Presidente Macri comenzó un tremendo cambio de paradigmas en la Argentina. ¡Tremendo y existencia cambiol! Invertir -de verdad - los recursos producidos por la Argentina en obras y servicios destinados a mejorar la calidad de vida de los argentinos, más allá de los gobiernos de turno, en lugar de privilegiar complicidades y amiguismos partidarios.  Y en ello, tan complicado de interpretar, el presidente Macri se jugó su cuota política.

El cambio entre  transformar a la Argentina en ese modelo de país para vivir, invertir, producir, exportar, y transformar la calidad de vida de su gente, o seguir siendo-como aquella metáfora de la rana René - que se fue acostumbrando tanto al calor del agua tibia, que cuando hirvió, se cocinó! Aún cuando los argentinos se sigan aferrando al entretenimiento mediático a través de sus figuras tan emblemáticas como Susana Giménez, o Mirta Legrand, tendrán que darse cuenta que el mundo ha cambiado mucho! Y que  no se detendrá ante sus amores o emociones.

Quizá hoy, como nunca, Argentina está obligada a mirarse a sí misma ante el mundo -o como diría Negri -desde el mundo hacia si misma, fuera de la mirada desde el propio ombligo. O mayoritariamente los argentinos siguen apostando a la vieja política de tirarles unas monedas para calmar las necesidades y los dolores  más inmediatos de la población más vulnerable,  mientras los políticos siguen conservando sus cómodas zonas de confort, o se deciden -pagando los costos de toda transformación en profundidad - a jugársela para, a mediano y largo plazo,  lograr al fín rescatar  la credibilidad y la confianza para ser ese mejor país que todos quieren,  pero que nadie se decide a intentar.

¡Ojalá que lo entiendan porque de verdad, para ganar lo tienen todo; pero para perder también!

Nota: Algo bueno sucedió, al fín. Se comenta que el lunes por la mañana, luego de haberse dado a conocer durante el fín de semana las nuevas medidas para el control cambiario y la obtención de dólares, mucha gente salió disparada hacia los bancos a retirar sus ahorros; sin embargo, durante la tarde volvieron a depositarlos. Es una muy buena señal de que -dentro de tanto caos y tantos culpables -se comienza a tener confianza en las autoridades presentes. ¡Un bálsamo, dentro de tantas heridas!

Alberto Rodríguez Genta                                                                                          argentaster@gmail.com                                                                                                            


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