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Wednesday, June 26, 2019


“Sin tetas no hay paraíso”: ¿Las tetas de Cristina?
                                     
Ustedes recordarán que este es el título de una exitosa telenovela colombiana que relata  la historia de una joven que está dispuesta a arriesgarlo todo con el fin de escapar de la pobreza en que vive y cumplir sus sueños de ser una gran actriz.

Y es que en este año especial, por ser electoral en varios de nuestros países hermanos,  se me ocurrió la semejanza de que también en la política hay unas tetas que crea el populismo,  muy sabrosas y también muy engañosas, que hacen creer a la gente que prendiéndose a ellas y utilizándolas, y sin mayor esfuerzo,  van a resolver sus vidas de por vida! Es el engaño de creer que, a nivel de país, sin tetas no hay paraíso. Y las experiencias, vividas en nuestra región han sido desastrosas!

En realidad, la culpa no es de quienes creen en la promesa, y la necesitan, sino de quienes la hacen. Porque son los que -de alguna forma -condenan una y otra vez a los pobres a seguir siendo pobres, y a los más necesitados - que más que  económicamente lo son intelectualmente - a seguir siendo necesitados de por vida. Diría yo, que son los mercenarios de la política; porque la utilizan a cualquier precio con tal de lograr objetivos siempre partidarios, pero rara vez solidarios.

Pero los políticos siguen insistiendo y prometiendo, y la gente les sigue creyendo! ¡Vaya facilidad de enamoramiento emocional! Unos fogosos y mentirosos discursos encendidos, unos dólares invertidos en las engañosas pantallas televisivas, otros metidos en los bolsillos de los más desprotegidos, y otros a los más favorecidos, montarán la eterna lucha entre débiles y poderosos. Y es que ésto también me lleva a reflexionar, una vez más, sobre la fuerza irresistible de ese sentimiento intangible - que es el amor -y que nos lleva a enamorarnos de otras personas apasionadamente, aún sin conocerlas demasiado. ¡Y es que somos, por excelencia, emocionales! Y solemos pagar muy caro nuestras emocionalidades. Porque no nos gusta cuestionarnos; no nos gusta conflictuarnos, y menos, pensar demasiado!. Nos gusta simplemente lo que nos gusta porque nos queda cómodo, y porque nos gusta creerlo y aceptarlo!

Y bueno, como tratan de explicar algunos psicólogos, somos producto tanto de nuestras percepciones y emociones, como de nuestras convicciones y sinrazones!  Y como estamos en los mismos momentos político- electorales, tanto los uruguayos como mis hermanos argentinos, quiero destacar algunas verdades que, aunque todos ya las conocemos, nos negamos a aceptarlas y, fundamentalmente, a  internalizarlas para tomar nuestras decisiones.

Recientemente, durante el  Primer Encuentro Iberoamericano de Convergencia Empresarial, en un foro del Mercosur, el presidente del Banco Nación Argentina, Javier González Fraga, compartiendo  con representantes de Uruguay y Brasil, expresó conceptos reveladores para quien los quiera entender. “Hace 100 años -recordaba González Fraga -el Diccionario Enciclopédico Español definía a Argentina como un país tan rico que estaba destinado a competir con Estados Unidos por el liderazgo del mundo. Esa es la causa de nuestro problema, nos creímos un país rico, y cuando uno se la cree se debilita el esfuerzo, el ahorro y la búsqueda de más productividad. Ese sentir ciudadano, repasó, “es tierra fértil para los populismos, para los políticos que prometen riquezas sin esfuerzos”. Y agregó que “en los últimos 70 años el país pasó por diversas medidas que apuntaban a “soluciones fáciles y mágicas, tomando atajos”, pero en realidad “nos llevó a la frustración y el estancamiento”.


Y es que cuando los países latinoamericanos pudimos al fin disfrutar, luego de la década perdida de los 80, los beneficios de la década ganada del promisorio Nuevo Siglo XXI, y del momentáneo encanto de nuestras tetas productivas con los mejores precios de nuestras materias primas, y un momento de riquezas impensadas, nos intoxicamos de placer! Y coincidiendo con González Fraga, uno piensa una vez más que, como dicen los norteamericanos, “el cheque está en el correo al llegar”. Y vivimos siempre pensando, y soñando, y añorando, y esperando, poder volver a disfrutar de ese nuevo cheque y de unas hermosas tetas. Desde chiquitos!

Los uruguayos, por suerte, no nos equivocamos tanto. Porque supimos y pudimos entender y privilegiar, desde el principio, que un país no se puede construír sobre base de pobres más pobres y ricos más ricos, sino en derechos y oportunidades para todos quienes conforman la realidad social de la nación. Y que cuando se trata de restaurar las heridas sociales, producto de los fracasos políticos, económicos, productivos, o lo que sea,  no hay ni habrá nunca soluciones mágicas ni inmediatistas! Supimos entender que sin tetas para todos, no hay paraíso para nadie! Y que sin sacrificios, no hay tetas ni paraísos!
Porque al contrario de nuestros países hermanos, no somos ricos en recursos naturales y, por lo tanto, más allá de alguna pillería de ladronzuelos de barrio, no tuvimos nunca -por suerte -demasiadas riquezas como para vivir del robo y la corrupción. No tenemos petróleo, ni gas, ni acero, ni hierro, ni aluminio, ni oro, ni diamantes Y tuvimos que  convencernos de que -por suerte -únicamente podíamos ser ricos optimizando nuestros recursos humanos. Y que la mayor riqueza uruguaya estaba en la capacidad de su gente. ¡Y POR ESO SOMOS TAN VERDADERAMENTE RICOS!

Porque para pagar, desde los beneficios sociales para los más necesitados, hasta el papel higiénico con el que nos limpiamos el culo, todo lo tenemos  que pagar con lo que producimos y nos cobramos entre nosotros mismos, LOS URUGUAYOS TODOS! ¡ESO ES SER RICO! ¡Nosotros no necesitamos tetas; necesitamos simplemente, poner a cada quien en su lugar, y darle a cada quien su oportunidad Y lo seguiremos haciendo!

Que es lo que, al fín y por suerte, estoy observando hoy en mis hermanos argentinos. Gobernantes consustanciados con las grandes obras destinadas a dignificar las necesidades más incluyentes, y que modernizan la nación, mejorando la calidad de vida de su gente, y no simplemente distribuyendo riquezas heredadas o prestadas, que luego habrá que reponer sin tener con qué. Todos los días me entero de una obra distinta: o de Metrobuses en zonas ignoradas, o impresionantes y millonarias obras de saneamiento y cloacas en Riachuelo ( por donde nos cagaron toda la vida envenenando el Río de La Plata)!  Porque, de qué me sirve darles una canasta básica de 150 pesos mensuales para medicamentos y un bidón de agua por día, si sus hijos seguirán caminando sobre el excremento y los barros contaminados del Doc Sud si ya están muertos antes de nacer! ¡Y porque con esas tetas, tampoco hay paraíso!

Hermanos argentinos; creo que ustedes hoy, no tienen un problema de tetas; TIENEN UN PROBLEMA DE BOLAS, para saber ANALIZAR, DISTINGUIR, Y ELEGIR, a quienes puedan, al fin, marcarles un destino para ese país mejor - que debe ser -pero para el cual ustedes han hecho lo contrario! ¿Serán nuevamente las tetas de Cristina, o las bolas de Macri?

Acepto puteadas, descalificaciones e insultos; porque significa que me reconocerán las verdades! ¡Y las verdades, por suerte siempre duelen, porque son como la fiebre que nos indican que algo en nuestro organismo no está bien!

¡Yo los quiero mucho; el resto es su problema!

Alberto Rodríguez Genta                                                                                        argentaster@gmail.com                                                                                                             http://la-tercera-opinion.blogspot.com

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