Monday, June 13, 2011

Socialismo a la uruguaya.

Es difícil comparar el modelo de socialismo adoptado por Uruguay, con el de otros países latinoamericanos, como Venezuela, por ejemplo. Y cito este último porque casualmente, durante los dieciocho años que viví en él, se gestó la más radicalizada y encarnizada lucha por el poder, encendiendo el odio y la intolerancia entre los habitantes de un país, ya de por sí signado por la violencia de los sin ley. Me he preguntado varias veces, de que pueden hablar y en que pueden coincidir presidentes como Mujica y Chávez, cada vez que se encuentran por ahí. O por aquí. ¿Antiimperialismo? ¿Oligarquía? ¿Capitalismo? ¿Burguesía? ¿Qué el ser rico es malo y que la inversión privada es perversa?

Permítanme aclararles el porqué de mis interrogantes. En su visita a Uruguay a fines de marzo del 2011, Hugo Chávez advirtió arteramente que "si el capitalismo vuelve al poder" se terminará la cooperación petrolera. Reclamó solidaridad y pidió unidad a países "hermanos". Dijo que Venezuela tendrá elecciones a fines de 2012, a las que volverá a postularse. "Si Venezuela cayera otra vez en el imperialismo, muchas cosas caerían. Desaparecerían las ayudas mutuas, sería impensable que Ancap tuviera presencia en el Orinoco” –pronosticó. A su vez, aseguró que el acuerdo Ancap -Pdvsa permitirá a Uruguay "asegurar su futuro". Algo que dudo mucho. Lo que no dudo, frente a estas fraternas “advertencias”, es que Chávez vino a cobrar su factura por “favores recibidos”.

Y cuando una vez más agitó su manida referencia al antiimperialismo y a su conflictiva relación con el Fondo Monetario Internacional, tratando de “encompinchar” con sus bromas a Mujica, éste a su vez festejó las bromas pero, no perdió la oportunidad para aclararle que en los años pasados, "al FMI siempre le pagamos, y al final de la nota poníamos.. muchas gracias". Luego, cuando Chávez lo interrumpió para seguir con sus fanfarronadas, Mujica le contestó: "Sí, pero vos tenés petróleo. Nosotros le pagamos pero siempre sonreímos porque… vaya a saber uno las necesidades…".

Es bien conocido, a su vez, que Chávez no ha desperdiciado oportunidad en su país -y muchas las ha creado –para expropiar, nacionalizar, enajenar o lo que fuera, todo tipo de empresas productivas, financieras y de servicios, por igual. Petroleras, cementeras, agroindustriales, papeleras, siderúrgicas, financieras, envases de vidrio, medios de comunicación, telecomunicaciones, electricidad, edificios de viviendas y centros comerciales, supermercados, y todo aquello que signifique la mayor concentración de medios y poderes para el Estado. Una de las tácticas utilizadas, como en el ejemplo de la “renacionalizada” Sidor (Siderúrgica del Orinoco) –adquirida mediante licitación por capitales privados de la argentina Techint en 1997 –ha sido impulsar la toma de la empresa por los trabajadores (al mejor estilo marxista) y luego de aducir falta de acuerdos entre patronos y trabajadores, directamente expropiarla.

En este caso – y según las autoridades chavistas -la decisión se tomó, luego de 16 meses de infructuosas negociaciones, tras una actitud "colonizadora y prepotente" de los directivos de la empresa y para "normalizar la situación de explotación y maltrato" al que estaban sometidos los trabajadores. Pero, como lo menciona la BBC, “Es útil recordar que la medida se tomó en agosto de 2008, una semana después de que se anunciara la nacionalización de las empresas del sector cementero. Y ya el año pasado se había iniciado la política de nacionalización de industrias petroleras, de telecomunicaciones, y de electricidad”.

Frente a estos hechos, Uruguay, por el contrario, muestra una cara socialista totalmente diferente. Hace pocos días –y por citar un ejemplo –el Gobierno uruguayo le transmitió al sindicato de la paralizada empresa Paylana su apoyo en su iniciativa para cogestionar la textil, ante las declaraciones de las autoridades de la empresa comunicando dificultades financieras para comprar lana y normalizar sus actividades. Dicho apoyo podría incluir la participación del Estado, y mientras tanto, a raíz de esta situación ingresarán nuevos trabajadores al seguro de desempleo. El ministro de Trabajo afirmó que el gobierno está dispuesto a apoyar cualquier salida que signifique evitar el cierre de la hilandería, aclarando que mantendrá una reunión con el gerente general de la empresa, para conocer cuál es la situación de la misma.

Pero éste es tan sólo un ejemplo entre muchos: puesto que este socialismo uruguayo respeta, favorece y ama, tanto la inversión privada como la propiedad privada. Tanto favorece al empresario, como protege al trabajador. ¿Cómo se entiende esto? ¿Y lo de Chávez?

Bueno, recordemos que durante una entrevista que mantuvo en su chacra con la revista brasileña Veja en septiembre del 2010, Mujica discrepó con el rol que Chávez le brinda al Estado, sosteniendo que "la estatización es una solución abandonada", debido a que "se trata de una receta perfecta para desarrollar una burocracia opresora". Le deseó "suerte" a Chávez de quien se definió como "bastante amigo", pero señaló que a pesar de que en ese país se busca el socialismo, consideró "difícil" que "pueda seguir en ese camino". Y es que Mujica, si bien asegura seguir teniendo una "visión socialista" porque según él "desde el punto de vista antropológico, creo que el hombre es un animal socialista", reconoció que cuando se intentó implantar un Estado socialista, "el resultado fue desastroso".

Por otra parte, y para ahuyentar los diablillos de la desconfianza -siempre bien alimentados por la oposición - durante la segunda cena convocada por las autoridades uruguayas en el Hotel Conrad el 2 de abril del 2011 (el primero fue en febrero del 2010) con el objetivo de reafirmar la política económica del gobierno, opositores, dirigentes gremiales y empresarios –varios de ellos argentinos, norteamericanos, etc. – saludaron el mensaje de continuidad dado por el presidente y el vice-presidente. El empresario argentino Alejandro Bulgheroni, por ejemplo, expresó: "Lo del presidente fue muy bueno. No veo diferencias con los anuncios de febrero de 2010. Una cosa es cuando un gobierno empieza y otra cosa es un año después cuando se ratifica todo que se quiere seguir haciendo. Todo me pareció muy positivo".

No menos importante es el hecho de que un ex presidente y duro opositor de Mujica destacara que "el mostrar en un solo acto, como ha ocurrido otras veces, la coincidencia de todas las fuerzas políticas" es "una linda señal" a la vista de los países vecinos, porque esa coincidencia "no se da en ningún otro país de América Latina, salvo en Uruguay". Y también Alfonso Varela, Presidente de la Cámara de Comercio del Uruguay, comentó: (Con) "el discurso de Mujica, más de tipo filosófico y político (que el del vicepresidente Astori), compartimos muchos temas. Resalto que en ambos discursos dijeron que no iba a haber una modificación del rumbo (económico) y destacaron la importancia de la actividad empresarial".

Como resultado extra, logrado el objetivo de reafirmar la confianza en el país, este evento “social” del gobierno socialista uruguayo, le redituó a las arcas del Estado nada menos que US$ 636.000 entre tickets, donaciones y la subasta de una escultura de Pablo Atchugarry. El plan de vivienda, buque insignia del gobierno de Mujica, y varias instituciones de asistencia, serán los principales beneficiarios de la velada del Conrad.

Quizá Mujica –contrariamente a la actitud de Chávez y otros “revoltosos” de la región -está haciendo suya aquella anécdota de cuando en cierta ocasión, y en plena Guerra Civil norteamericana, alguien le reprochó a Abraham Lincoln ser demasiado cortés con sus enemigos, recordándole que su deber como presidente era destruirlos. A lo cual Lincoln le respondió: “¿Y acaso no destruyo a mis enemigos cuando los hago mis amigos?”. O quizá, frente a los últimos desaires de algunos integrantes de su propio partido, decidió seguir la segunda ley del poder que cita Robert Greene en su famoso libro "Las 48 Leyes del Poder": "Nunca confíe demasiado en sus amigos, aprenda a utilizar a sus enemigos".

Algo parecido también le habría sucedido al recientísimamente electo Presidente del Perú, Ollanta Humala, quien tras su vinculación con el chavismo y su doctrina revolucionaria, decidiera abandonar la nave del Socialismo Siglo XXI. Ahora, adoptando un discurso más moderado y decidiéndose por el modelo de Lula, hasta recibió el apoyo de Mario Vargas Llosa. Consultado en una entrevista sobre las diferencias con el Humala de las presidenciales de 2006 y cómo se siente en la piel de este nuevo Humala, respondió: “Uno tiene que ir a la par de los cambios del país. Nosotros en estos años analizamos permanentemente al país y entendemos que los cambios necesitan también a los cambios de los políticos. Y el político que no cambia no entiende cuáles son los desafíos actuales”.

Para cerrar este artículo, y rescatar la intencionalidad del mismo - que no es otra que destacar la seriedad de la propuesta política uruguaya y sus diferencias abismales frente a los modelos radicales de la región - me permito citar nuevamente la frase del ex presidente uruguayo y duro opositor de Mujica, en el evento del Conrad: "el mostrar en un solo acto, como ha ocurrido otras veces, la coincidencia de todas las fuerzas políticas" es "una linda señal" a la vista de los países vecinos, porque esa coincidencia "no se da en ningún otro país de América Latina, salvo en Uruguay".

Eso, en realidad, es lo que yo quería transmitir. Sería muy bueno que los uruguayos, antes de levantar el cuellito duro para criticar alegremente lo que nos falta y quejarnos de nuestra suerte, valoráramos más lo que tenemos, e hiciéramos un compromiso serio para mejorar lo que hacemos. Frente a muchos, hoy, somos un ejemplo!
Argenta Junio, 2011

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