Tuesday, May 10, 2011

Argentina, desde una silla de ruedas.(II)

El gobierno y el rejunte.

En mi artículo anterior, y luego de comentar una enriquecedora entrevista realizada por Gabriela Vaz, en Buenos Aires –de la cual mantengo el subtítulo “El gobierno y el rejunte” - al diputado argentino Jorge Rivas, quien en noviembre de 2007 sufriera un brutal atentado que lo postró en una silla de ruedas, prometí analizar sus declaraciones como forma de entender la intrincada realidad política del país hermano.

Tratar de entender la política argentina, no es nada fácil. Y sus relaciones con el resto de la sociedad, menos aún. No hace mucho terminé de leer el libro “El dueño”, a través del cual el periodista Luis Majul hace un fantástico esfuerzo por enlodar la política kirchnerista y a cuanto ser humano se acercó a ella. Verdaderamente me resultó patético. No porque tenga una especial simpatía por el grupo “K” –ya que es algo que no me corresponde juzgar –sino porque si algo me queda claro, es que la política argentina, como tal, está tan en silla de ruedas como el propio diputado Jorge Rivas. Quizá la mejor prueba de ello es que –según la interpretación de las últimas encuestas evaluando las candidaturas presidenciales, Cristina K –ahora la niña odiada del barrio –por el sólo hecho de demostrar la menor de las incoherencias durante su gestión, arrasaría con una oposición tan desperdigada como falta de propuestas.

Y el propio partido de Rivas no escapa a esta ecuación. Mientras él estuvo internado, el PS bonaerense -del que era secretario general- fue intervenido por las autoridades nacionales del Partido debido a una alianza que el senador Ruben Giustiniani, líder del sector, realizó entonces con Elisa Carrió. En su vuelta al ruedo político, el diputado integró un bloque de centroizquierda por fuera del PS bajo el nombre Nuevo Encuentro Popular y Solidario -integrado además por Martín Sabbatella, Carlos Heller, Ariel Basteiro y Vilma Ibarra- que es aliado al kirchnerismo.

Hoy Rivas –el combativo y valiente diputado por el cual manifesté mi reconocimiento en el artículo anterior -está terminando su tercer mandato como legislador y piensa candidatearse para el próximo período. La tarea no es fácil. La rutina diaria del diputado (recordemos que quedó seriamente discapacitado a raíz del brutal atentado) consta de levantarse a las 6.30, leer los diarios y ya a partir de las 8.30 iniciar sus ejercicios de kinesiología y fonoaudiología hasta las 17 horas cuando comienza el trabajo en la oficina hasta avanzada la noche. "..pero te aseguro que para mí el trabajo también es terapéutico", confiesa a la periodista Gabriela Vaz, en Buenos Aires. Quizá nadie mejor que él, entonces, aun utilizando el sistema informático por el cual escribir cada respuesta le lleva un promedio de diez a quince minutos, para aclararnos algunos entramados del escenario político argentino. Y creo que lo logra.

-¿Qué lo impulsó a asumir la banca? –le pregunta la periodista.

- Creo que fundamentalmente fueron las ganas- contesta él - Mi país estaba, y está, atravesando un momento histórico extraordinario y no quería ser sólo un observador o comentarista de esta etapa.

-¿Qué define ese momento?

-Sería una respuesta larga, pero brevemente te diría que es para mí muy importante cómo la política volvió a tener poder decisorio sobre el poder corporativo y, por lo tanto, la militancia política volvió a llenarse de sentido.

-En una nota dijo notar que hoy existe "cierta desvinculación entre lo que se debate en la superestructura política y los problemas cotidianos de la sociedad".

-Sobre todo lo noto en mi ámbito, el Congreso, donde la oposición tiene mayoría y es común que trate de impulsar temas que están alejados de los problemas concretos, como podrían ser trabajo, salud, educación, seguridad, y otros que podrían abordarse con seriedad y no haciendo con cada uno una patética rencilla electoral.

-Usted fue primero opositor parlamentario del gobierno de Néstor Kirchner. Luego dijo haberse "rendido ante la contundencia de los hechos" y terminó como su vicejefe de gabinete. Después del accidente, bromeó en una entrevista diciendo que lo que más lo entusiasmaba de este gobierno eran "los enemigos" y cuando le preguntaron a quién veía como sucesor de Cristina, usted solo nombró a Néstor y acotó: "Mirá lo que serán las alternativas que hasta lo veo lindo". Su apoyo actual a la reelección de la presidenta, ¿es más por descarte que por convicción?

-No. Claramente creo que es un proyecto transformador, como también claramente en el escenario político argentino no se visualiza un proyecto alternativo superior. Siendo franco, no se ve un proyecto alternativo, ni mejor ni peor. Veo solo al gobierno y a sus costados un rejunte que hace ruido.

-Si tuviera que elegir un hecho, ¿cuál cree que fue el mayor acierto del proyecto actual?

-Es muy difícil sintetizar en un hecho más de siete años de gobierno, si sumamos los dos, pero haciendo esa salvedad creo que lo mejor fue la asignación universal por hijo.

-En caso de que la población reelija esta administración, ¿qué haría distinto?

-Creo que en el futuro se debe construir una nueva fuerza política más "confiable" (las comillas son de Rivas) que el PJ, para sostener el proyecto que encarna Cristina.

-El político Pino Solanas, también socialista, aseguró que este gobierno "le hizo creer a la gilada que es de izquierda", pero que no es así.

-Este es un gobierno sostenido por una masa crítica diversa y es natural que tenga contradicciones, pero sin dudas es de avanzada. Le dejo a Pino el izquierdómetro.

-¿Cambió en algo su visión de la política?

-Obviamente me cambió mucho la vida, pero creo que mis principios políticos se mantuvieron inalterables.

-¿Y su perspectiva de la vida en general?

-Es inevitable ver muchas cosas desde otro lugar. Pero, sin ponerme demasiado profundo, en estos últimos años aprendí a distinguir entre los verdaderos problemas y las simples molestias cotidianas. (Fin de la entrevista)

Plaza del Congreso y "el Pensador" de Rodín.

Sin ánimo de entrometerme dentro de algo tan privativo como la política interna de los hermanos argentinos, quiero rescatar esta última frase de Jorge Rivas, influenciada sin duda en mucho, por la cruel experiencia que lo confinó a una silla de ruedas: “..aprendí a distinguir entre los verdaderos problemas y las simples molestias cotidianas”.

Tengo buenos amigos en Argentina. Y también familiares a quienes se les recibió como a hermanos, sin distinción. Hoy, Uruguay cuenta con la inversión de varios empresarios argentinos que nos han ayudado a hacer de este pequeño país, una excepción, recibiéndolos como a hermanos, sin distinción. Excusándome entonces, como lo dije al principio del artículo anterior, en mi especial respeto por esos hombres y mujeres capaces, del país hermano, me atrevería a decirles: “Argentinos: tienen un país que es un regalo de Dios..! Aprovéchenlo y disfrútenlo..! Sepan distinguir entre los verdaderos problemas que les impide ser más grandes, y las simples y mediocres rencillas cotidianas, que los empequeñece. De verdad, los aprecio..”

Argenta Mayo, 201

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