Sunday, December 05, 2010

WikiLeaks: ¿Responsabilidad Social Corporativa?


Sin duda que el nuevo Siglo no comenzó nada bien para la primera potencia mundial: EE.UU. Suponiendo que aún siga siéndolo, porque en realidad, de “potencia” no está mostrando demasiado, más allá de auto-bombardearse a sí mismo. Y es que luego de las vergonzosas quiebras y corruptelas al por mayor protagonizadas al inicio del Siglo por Enron, WoldCom, etc. etc., la explosión de la burbuja tecnológica, y ahora la joyita puesta con la crisis de las hipotecas subprime, que dejaron a más familias sin techo y sin empleos que una guerra mundial, el daño más grande se lo está haciendo a su propio pueblo.

Y en este sentido, tampoco los documentos y chismeríos sacados recientemente a la luz por WikiLeaks, con más teatro y sonido que verdadero contenido, le hacen ningún favor a la adjetivación de potencia. Lo malo (o lo bueno) es que ellos no pueden argumentar –como Chávez y Fidel -que se trata de ataques del “imperio” o de las oligarquías capitalistas. Ni siquiera del sistema comunista. Ni de los terroristas. Parecería propio de un pueblo guiado por un sentido de auto-destrucción.

Si a esto le agregamos que en el plano militar tampoco pegan una, pues en la interminable y absurda guerra en Afganistán, pese a todo su poderío y sofisticación bélica solo han matado a los que no debían, en lugar de a quien querían, y en Iraq a quien querían, pero también a los que no debían, no puedo explicarme el sentido de tanta sangre derramada, tanta torpeza acumulada, y tanta plata mal gastada. Recordemos que en un artículo anterior, cité que el mismo Congreso que a duras penas aprobó la “socialista” idea de Obama y Hillary Clinton de dotar de un sistema de salud para los menos pudientes, votó prontamente y sin la más mínima muestra de rubor un aumento del gasto militar en más de 522 mil millones de US$.
Pero Julian Assange, el creador de WikiLeaks, advirtió que la publicación de los documentos secretos del departamento de Estado norteamericano es "sólo el comienzo", y que su objetivo ahora serán los bancos y las corporaciones. ¡Mi Dios!: ¿Será que este hombre está aliado con Chávez? En una de sus raras entrevistas a la revista Forbes, Assange aseguró que el "gran negocio" será expuesto en el futuro gracias a la divulgación de archivos, de la misma manera que ha hecho con la diplomacia estadounidense. A su vez, el creador del portal negó ser un "anti-sistema" y consideró incorrecto etiquetarlo dentro de "una casilla económica y filosófica". Se autodefinió como "un absoluto defensor del libre mercado", y aunque reconoció tener "diferencias" con el capitalismo, aseguró amar el libre mercado, por lo que destacó que un "mercado perfecto precisa información perfecta". En ese sentido, añadió que la presencia de WikiLeaks demuestra "que es más fácil guiar un negocio justo, una empresa correcta, mientras que es más difícil guiar una ilegal". ¡Vaya; una excelente noticia para los defensores de la Responsabilidad Social Empresarial (o Corporativa)!

Máxime cuando desde su ignorado paradero Assange advirtió que "En el fondo, cada administrador delegado debería estar motivado por todo esto. Es decir, para un gerente honesto es más fácil avanzar si sus competidores deshonestos son afectados por la difusión y la publicación de sus delitos". Sin duda, esto debe estar haciendo retorcer en su tumba a Milton Friedman, quien refiriéndose a la RSE afirmaba “Ya es demasiado difícil para una empresa funcionar decentemente como empresa”. Pero Assange advierte "Ahora tendremos que encontrar un buen nombre para cuando difundamos en el futuro grandes masas de documentos. ¿Megaleaks?, Me parece bien, me gusta".




En realidad, lo divulgado hasta ahora por WikiLeaks es más polvo que contenido, pues son cosas que en su mayoría ya todos sabíamos. Que las embajadas norteamericanas cumplen su papel de informantes no es ninguna novedad, por lo cual la furia de la Casa Blanca por la divulgación no autorizada de más de 250.000 documentos confidenciales del Departamento de Estado, que "pone en peligro la vida de personas, amenaza nuestra seguridad nacional y socava nuestros esfuerzos para trabajar con otros países a fin de lograr una solución a los problemas compartidos”, no suena demasiado convincente a no ser para ellos mismos. Cuando mucho, al decir de Francois Heisbourg, de la FRS, la divulgación de estos textos reforzará la idea de que "los estadounidenses son incorregiblemente incapaces de llevar adelante una acción de forma discreta". Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon al enterarse de que el escandalete infiltró su propio patio trasero, declaró "Lo que me preocupa es la mezcla de tareas diplomáticas con las de espionaje".

Los cables filtrados, revelando que tanto Israel como las principales monarquías petroleras del Golfo llegaron a pedirle a Washington una operación militar para "poner fin" al programa nuclear iraní, o las sospechas sobre una posible presencia de Al Qaeda en la llamada "triple frontera" entre Paraguay, Argentina y Brasil, así como la decisión de aislar al presidente venezolano Hugo Chávez -entre otros asuntos sobre América Latina - no constituyen ninguna sorpresa. Por otra parte, cualquier pendejo que al igual que yo haya vivido los últimos años en Venezuela, sabe de la infiltración ideológica, tecnológica, y estratégica de Cuba sobre este país. Como también conoce los chismes ya divulgados por la prensa sobre el primer ministro italiano Silvio Berlusconi y su participación en "festines salvajes" que él pretende desconocer, pero de los cuales se han publicados fotos por doquier.

En fin, más allá de quitarle o agregarle sensacionalismo a la impúdica acción del australiano creador de WikiLeaks, no deja de ser tentadora la posibilidad de que ahora la potencia mundial que se ha encargado de espiar, desestabilizar, y hasta “certificar” a su antojo la conducta de los demás miembros de la comunidad internacional, sea a su vez vigilada, investigada, y expuesta en la vitrina de las realidades. Por aquello de la necesaria “Certificación de la Calidad en la gestión Administrativa”, que nuestro país se esfuerza por impulsar a través de la INACAL, y el compromiso consciente y voluntario aceptado por buena parte de la humanidad, en respetar los principios básicos de la “Responsabilidad Social Corporativa”.

Quizá la esperanza positiva que nos deja esta travesura de WikiLeaks, sea la reflexión acerca de que “es más fácil guiar un negocio justo, una empresa correcta, mientras que es más difícil guiar una ilegal". Porque en casos como éstos, al decir de Dominique Moisi, del IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales) “No se castigará al ladrón, sino a quien ha sido robado”.
¡Que así sea!

Argenta
Diciembre, 2010

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