Wednesday, October 13, 2010

Stiglitz, Krugman, Buffet: Estúpidos capitalistas.


El hecho de que Cuba esté en quiebra, o el que Europa esté atravesando graves conflictos sociales por los recortes impuestos a los sectores más vulnerables de la población, quizá estén restando trascendencia a la gravísima situación socio-económica en la que se encuentra hoy el país considerado como el más poderoso del planeta: los Estados Unidos de Norteamérica. Sin ser economista, ni un alienado anti-imperialista al estilo de Chávez o Fidel (que han hecho de las agresiones gringas un escudo antimisiles para su propia ineficiencia) pero tomando en cuenta, si, el historial rapiñero de este país norteño, es necesario prestar atención a algunas voces suficientemente calificadas, para tratar de entender la situación. Y fundamentalmente, para entender como se cocinan los pasteles en los bunkers de los más poderosos (y también inescrupulosos) que permiten seguir alimentando sus insaciables deseos de poder y de riqueza, a costa de que los que menos tienen, paguen los impuestos que deberían pagar los que tienen más..

Es un viejo dilema estadounidense que, hasta ahora, gracias a la inescrupulosidad de los republicanos, el apalancamiento de los países que más producen, y la fantasía del consumismo ciudadano, se ha mantenido en pie. Pero todo indica que, como resultado de su más reciente travesura capitalista, el sistema implosionó, y esta vez, volver a conectar la fantasía con la realidad, demandará algo más que un simple recambio de fusible..

Joseph Stiglitz, “Capitalistas estúpidos. El economista ex jefe del Banco Mundial, asesor económico senior de Bill Clinton, y ganador del Premio Nobel de Economía 2001, escribió en Vanity Fair/Znet, el 14/12/2008, un artículo titulado “Capitalistas estúpidos”. A través de él, nos da una enriquecedora lección sobre la otra cara detrás del balconcito de Wall Street y sus sonrientes campanazos. “Algún día –dice Stiglitz -se habrán calmado las amenazas más urgentes producidas por la crisis crediticia y nos veremos ante la tarea principal de elaborar una dirección para los pasos económicos del futuro. Será un momento peligroso. Detrás de los debates sobre la política futura hay un debate sobre la historia: un debate sobre las causas de nuestra situación actual. La batalla por el pasado determinará la batalla por el presente. Por lo tanto es crucial entender bien la historia”.

Paul Krugman, “..las cosas podrían ser peores”. Paul Krugman, a su vez, otro Premio Nobel de Economía (2008), profesor de la Universidad de Princeton, quien en sus famosas columnas de opinión ha analizado el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres en la era Bush, y quien en buena medida llegó a predecir la crisis financiera de EE.UU., escribió en el New York Times desde Tokyo, el 27/09/2010, el artículo “Japón: las cosas podrían ser peores”. En él, compara el colapso financiero ocurrido en aquel país durante la década de los ’90 y sus consecuencias posteriores, con la actual crisis norteamericana. “Si los republicanos van más allá del obstruccionismo y de hecho empiezan a fijar la política -lo que podría suceder si arrasan en las elecciones de noviembre- estaremos rumbo a un desempeño económico que hará que Japón se vea como la tierra prometida” -afirma Krugman. “Resulta difícil exagerar lo destructivo que serían las ideas económicas presentadas hace quince días por John Boehner, presidente de la minoría en la Cámara de Representantes, en caso de ser aplicadas. Básicamente, propone dos cosas: reducir sustancialmente los impuestos a los ricos, lo que incrementaría el déficit presupuestal y ayudaría en poco a la economía, y drásticos recortes al gasto que deprimirían la economía y no mejorarían mucho el panorama presupuestario. Menos empleo y más déficit, la combinación perfecta”.
Krugman.Una cultura política corrupta”. Pero Krugman ya venía denunciando duramente los antecedentes de las medidas actualmente en debate en el Congreso, en lo que denominó a través de un artículo en el New York Times, desde Nueva York, el 20/09/2010: “Una cultura política corrupta”. “Veamos algunos antecedentes –aclara en él. “Allá en 2001, cuando se aprobó en forma forzada en el Congreso el primer conjunto de recortes fiscales de Bush, se redactó la legislación con una disposición peculiar que indicaba que toda la cuestión vencería el último día de 2010, con todas las tasas fiscales volviendo a los niveles del año 2000.

¿Por qué la fecha límite? En parte, se utilizó para disfrazar la irresponsabilidad fiscal de los recortes fiscales: eliminar ese último año redujo la tasa del costo de los recortes, porque normalmente se calcula para un período de diez años. También permitió al Gobierno de Bush que se aprobaran los recortes fiscales empleando la conciliación -sí, el mismo procedimiento que denunciaron los republicanos cuando se aplicó para promulgar la reforma de la salud - mientras evadía la reglamentación diseñada para prevenir la utilización de ese procedimiento para incrementar los déficits presupuestales a largo plazo.

Obviamente, la idea era retomar esas disposiciones en fecha posterior y hacer permanentes esos recortes fiscales –afirma el Premio Nobel Sin embargo, las cosas no salieron como estaban planeadas. Y ahora la medianoche ya está sobre nosotros. Así que, ¿cuál es la opción ahora? El Gobierno de Obama quiere preservar las partes de los recortes fiscales originales que benefician principalmente a la clase media -que es una propuesta costosa por derecho propio-, pero dejar que venzan en su fecha esas disposiciones que sólo benefician a personas con ingresos muy elevados. Los republicanos, con el apoyo de algunos demócratas conservadores, quieren conservarlo todo.
“Y hay una posibilidad real de que los republicanos obtengan lo que quieren” –advierte Krugman. “Eso es una demostración, como si alguien necesitara alguna, de que nuestra cultura política se ha vuelto no sólo disfuncional, sino profundamente corrupta”.”¿Qué es lo que está en juego? –se pregunta mas adelante: ”Según el Centro de Política Fiscal, no partidista, hacer permanentes todos los recortes fiscales de Bush, en contraposición con seguir la propuesta de Obama, le costaría al Gobierno federal 680.000 millones de dólares en ingresos en los próximos diez años. A efectos comparativos: se requirieron meses de negociaciones difíciles para lograr la aprobación congresal para unos simples 26.000 millones de dólares en ayuda necesaria con urgencia para los Gobiernos estatales y locales.

¿Y a dónde irían a parar estos 680.000 millones de dólares? Casi todo iría al 1% más rico de los estadounidenses, gente con ingresos de más de 500.000 dólares anuales. Sin embargo, las estimaciones del Centro de Políticas indican que la mayoría de los recortes fiscales iría al décimo del 1% más rico (…) Y la deducción fiscal promedio para esos pocos suertudos -los integrantes más pobres del grupo tienen ingresos anuales de más de dos millones de dólares, y el miembro promedio gana más de siete millones de dólares al año - sería de tres millones de dólares en el transcurso de la siguiente década.

¿Cómo se puede justificar este tipo de regalo en un momento en el que los políticos dicen que les importan los déficits presupuestales? –pregunta Krugman -Bueno, se repite la historia. La campaña original para los recortes fiscales de Bush dependió del engaño y la deshonestidad. De hecho, mi primera sospecha de que nos estaban engañando para invadir Irak se basó en la semejanza entre la campaña para la guerra y la de los recortes fiscales el año anterior. Y, en efecto, se está desplegando ese mismo sello característico de engaños y deshonestidad en nombre de los recortes fiscales para los estadounidenses más acaudalados.(…) es difícil pensar en una forma menos rentable de ayudar a la economía que darle dinero a personas que ya lo tienen en abundancia, y que es poco probable que gasten una ganancia inesperada.

No, esto no tiene nada que ver con una política económica sólida -afirma el Premio Nobel de Economía -Más bien, como dije, se trata de una cultura política disfuncional y corrupta, en la que el Congreso no actuará para reactivar la economía; alega pobreza cuando se trata de proteger el empleo de los maestros de escuela y los bomberos, pero declara que no le preocupa el costo cuando se trata de ahorrarle el más mínimo inconveniente financiero a los ya adinerados Hasta ahora, el Gobierno de Obama tiene una posición firme contra esta atrocidad. Esperemos que prevalezca en su lucha. De otra forma, será difícil no perder toda la fe en el futuro de Estados Unidos”.

Warren Buffet. "..los que pagamos menos". Y otra voz que, en este caso desde el lado de los americanos más pudientes, coincide con los reclamos de Krugman, dándonos una insólita referencia sobre el tema, es la del multimillonario Warren Buffett, quien ha manifestado en más de una oportunidad que los ricos deberían pagar más impuestos. Según “elEconomista.es”, en una nota del 28/06/2007, Buffet, el inversor más famoso del mundo, llamado también “El Oráculo de Omaha”, no pudo elegir un mejor lugar para pedir que le subieran los impuestos, que un foro de excepción: el típico evento de recaudación de fondos para la aspirante a presidenta de Estados Unidos Hillary Clinton, que se celebró el 19 de junio de 2007, en un hotel de Manhattan. Entre los 400 asistentes a la reunión se encontraba el presidente de Morgan Stanley, quien tuvo que tragarse de boca del ilustre inversor perlas como: "la gente que se gana la vida de esa manera (refiriéndose precisamente a las firmas de capital de riesgo y brokers) debería pagar los impuestos que refleje su trabajo". Además, Buffett acusó al Congreso de haber sido el "planificador de impuestos" de las grandes fortunas al crear un sistema para que los ricos pagaran una menor proporción de sus ingresos que sus empleados y sirvientes.

La apuesta del millón. "Los 400 (afirmó el veterano patrón de Berkshire Hathaway refiriéndose a la audiencia que pagó unos 4.600 dólares por la cena y otros 1.000 más por el cóctel) pagamos una menor parte de nuestros ingresos en impuestos que nuestras recepcionistas o que nuestras lavanderas". Y para predicar con el ejemplo, Buffet aclaró que él paga un 17,7 por ciento los 46 millones de dólares que ingresa anualmente, mientras que sus empleados, ganando mucho menos, pagan de media un 32,9 por ciento, llegando en algunos casos a tasas cercanas al 40 por ciento. Y por si no quedaba claro, Warren apostó un millón de dólares con cualquier miembro de la selecta audiencia que pudiera demostrar que, en proporción, pagaba menos impuestos que sus subordinados. Pero las críticas a los ricos no terminaron ahí, porque Buffet atacó además la propuesta republicana de eliminar el impuesto de sucesiones, que supone ingresos de unos 30.000 millones de dólares al año a las arcas federales, y que sólo afectaría a 12.000 familias. "Usted podría tomar esos 30.000 millones y darles 1.000 dólares a 30 millones de familias pobres, o ¿acaso debería favorecer a las 12.000 sucesiones y hacer que 30 millones de las familias menos afortunadas pagaran 1.000 dólares adicionales?", concluyó Buffett.

Esto es parte del incierto y conflictivo panorama que enfrenta hoy la sociedad norteamericana, con sus luces y sus sombras. Con sus maravillas y sus miserias. Todo indica que ha llegado el momento de que se produzcan algunos muy resistidos cambios en profundidad, en el país donde los más ricos son subsidiados por los más pobres. Espero que este trabajo, iniciado en realidad con mi artículo anterior "EE.UU. ¿Un país sin alma..?, a través del cual he pretendido aportar opiniones de distintas y relevantes personalidades del escenario económico, ayude a entender aquella afirmación de Stiglitz: “Será un momento peligroso. Detrás de los debates sobre la política futura hay un debate sobre la historia: un debate sobre las causas de nuestra situación actual. La batalla por el pasado determinará la batalla por el presente. Por lo tanto es crucial entender bien la historia”.

De otra forma, y al decir de Krugman, “será difícil no perder toda la fe en el futuro de Estados Unidos”, debido a sus "estúpidos capitalistas".

Argenta
Octubre, 2010

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