Wednesday, August 11, 2010

La carta de un Coronel a Lucía.


Un Coronel integrante de las Fuerzas armadas uruguayas, quien durante la lucha contra los Tupamaros hizo prisionera a la esposa del hoy Presidente de Uruguay, le escribe una carta deseándole éxito por el destino común de todos los uruguayos. “Tienen en sus manos la esperanza de un pueblo..” le recuerda.

La carta, firmada por el coronel Orosmán Pereyra Prieto se inscribe –a mi entender –dentro de uno de los más enriquecedores ejemplos de madurez ciudadana que ha parido el Uruguay, para si mismo y para el mundo entero, a treinta y ocho años de aquellos infaustos acontecimientos. Y contiene sin duda un sabio llamado a reflexión por cuanto como bien afirma el Coronel Pereyra “..fue necesario que se derramara sangre de hermanos para llegar a esto, que tenemos hoy día, Democracia” . Ojalá este ejemplo ilumine a otros países hermanos, inmersos aún en la torpe lucha fratricida.

Coronel Pereyra Prieto
Montevideo, 18 de enero de 2010
Señora Senadora Lucia Topolansky.

Después de transcurridos muchos años, y apelando a una mente muy imaginativa, no se me hubiera ocurrido estar viviendo estas actuales circunstancias y escribiendo esta carta para Usted. Circunstancias, que encuentro que son en lo personal, no esperadas pero posibles como los hechos lo demuestran, y para nuestra nación, por suerte, un triunfo de la democracia, el republicanismo, el respeto mutuo y la tolerancia.

Nacido en el seno de una familia de la clase media (batllista), desarrollado intelectualmente en los bancos democráticos de la Escuela Pública y el Liceo Público, un día me vi enfrentado como oficial del Ejército, prestando servicio en el Batallón “Florida “de Infantería Nº 1, a una lucha fraticida no deseada por quienes allí cumplíamos servicios. Donde, los acontecimientos comenzaron para nosotros, un fatídico 18 de mayo de1972.

(El Coronel se refiere a cuando un comando
tupamaro asesinó a cuatro soldados que
estaban de custodia frente a la casa del
general Alfredo Gravina)
Un torbellino de hechos y sucesos, nos fue empujando a unos (nosotros) ya otros (ustedes), a situaciones que nadie imaginaba.

Recuerdo muy bien dos anécdotas, y estas quiero tomarlas con la simple intención, de que usted pueda calibrar solamente, la autenticidad de quien redacta. La primera, su detención en el Jardín de Infantes del Liceo Francés que se encontraba en Avenida Italia ,portando una granada de mano en su cartera y un revolver 38 cañón corto en su cintura y la segunda, la de nuestro futuro Presidente, en la parada de ómnibus de la Avenida de las Instrucciones, donde concurrió al encuentro en bicicleta y con una subametralladora Uzi colgada al hombro.
Senadora Lucía Topolansky
El traslado al Batallón “Florida” al igual que el suyo, fue en la camioneta Indio lograda en la captura de la Cárcel del Pueblo, y el percance que sufrimos en Boulevard. Batlle y Ordóñez y Canstatt, al pinchar una de las ruedas traseras de la misma (esto último que parece de película, solo lo sabemos quienes fuimos partícipes de uno y otro lado). Más tarde, entablado el diálogo en otros términos, dentro del viejo Batallón ”Florida” del Buceo, nos encontró trabajando en común, como el Quijote de la propaganda usada en la última elección, contra los Ilícitos Económicos (molinos de viento de aquellos tiempos). El tiempo ha pasado y las heridas en la sociedad iniciadas con una guerrilla utópica y una dictadura militar de igual naturaleza, están en tiempo de cerrarse.

Esta carta que es personal, sin representación de ningún grupo, encierra el deseo de quien redacta, que la tarea que han encarado Usted y José Mujica, tenga el mayor de los éxitos. Estoy seguro que así lo sienten todos los ex integrantes del viejo Batallón Florida. Nuestro País, nuestra Nación es más grande que nosotros mismos, y es el momento que nuestro pueblo encuentre el rumbo del progreso y el bienestar material, cultural y moral que necesita. No admite nuestro País seguir desangrándose en exilios, ni en una sociedad culturalmente paupérrima, ni de niños en semáforos, ni destruida por el flagelo de la droga.
Lucía, en su juventud.
Han dado ustedes señal de tomar el camino cierto de la democracia, para lograr los cambios sociales necesarios, para el desarrollo en paz de la sociedad y para ello, nunca es tarde. De ahí mis palabras del principio de esta carta, ya que fue necesario que se derramara sangre de hermanos para llegar a esto, que tenemos hoy día, Democracia. Precio muy caro que pagó nuestra sociedad, para que no les vaya bien en el nuevo gobierno. Tienen en sus manos la esperanza de un pueblo; de quienes los votaron y de quienes no los votamos. Y es grandeza de quienes no lo hicimos, desearles el mayor de los éxitos en la empresa, porque todos los que vivimos sobre esta bendita tierra de la Banda Oriental, tenemos un destino común y hoy él, está en sus manos, por decisión de quien tiene el derecho de hacerlo, nuestro Pueblo.-

La saludo con la mayor consideración, respeto y el deseo reitero, de éxito en la empresa.-

Coronel Orosmán Pereyra Prieto
C.I. 1045.957-4

Argenta
Agosto, 2010

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