Monday, October 08, 2007

Una Propuesta de Convivencia para Venezuela.

POR UNA CONVIVENCIA SIN VIOLENCIA.

Hace aproximadamente dos meses entregué al Alcalde del Municipio Sucre, Estado Miranda, José Vicente Rangel Avalos, una propuesta para una Campaña contra el Delito y la Violencia, dado que nuestro Municipio -con sus aproximadamente 1 millón 800 mil habitantes y unos 2.000 barrios con un 80% de marginalidad y pobreza - es uno de los más castigados por la delincuencia. A pesar de que en algún momento fustigué duramente la "mano blanda" de su gestión frente a los abusos de quienes han invadido los espacios públicos de la urbanizaciónen la cual vivo, siempre mantuvimos con José Vicente una actitud respetuosa basada en la colaboración, y en la búsqueda de espacios para el entendimiento ante una coyuntura política y social por demás difícil y conflictiva. La complejidad de problemas de todo tipo que imperan en el Municipio Sucre, hace que José Vicente este sentado sobre un verdadero "barril de pólvora"; pero lo más problemático, es que ese barril de pólvora nos amenaza a todos! El 5 de septiembre se hizo un acto en el Teatro CADAFE, para dar a conocer la nueva propuesta "Combatiendo la Delincuencia desde la Prevención". El 26 de septiembre se acordó -en principio -formar un Equipo de Trabajo Multidisciplinario y Pluri -Institucional para trabajar sobre el tema. Los conceptos aquí expuestos forman parte de mi primer informe al Alcalde Rangel Avalos.

26 de setiembre, Reunión en la cual se acordó la creación de un Equipo de Trabajo
Multidisciplinario para el Combate de la Delincuencia desde la Prevención.

Antecedentes/Presentación.

Cuando tratamos el tema de la inseguridad personal, en Venezuela, pensamos como única y exclusiva solución, en la represión. Y por experiencia deberíamos saber que la represión no ha solucionado ni solucionará este problema. Nuestros psiquiatras, psicólogos y especialistas, han hecho cientos de estudios tratando de entender que motiva o justifica a quien mata sin piedad por un par de zapatos deportivos, por mil bolívares, por una moto o un carro, o por el simple placer de matar. Muy pocos, sin embargo, han extraído de estas investigaciones una propuesta diferente para desmontar el odio y la violencia que impulsa a estos seres humanos –deshumanizados - a cometer estos brutales actos reñidos con el más elemental sentido de convivencia. Seguimos pensando en la represión.

Hemos declarado culpables de nuestra impotencia a los policías, a los jueces, a las autoridades nacionales, estadales y municipales. Hemos victimado en nuestra desesperación al COP (Código Orgánico Procesal Penal) exigiendo de él las respuestas necesarias para el castigo a una violencia que no ha sido generada por las leyes, ni podrá ser combatida únicamente a través de la legislación. Hemos victimado a nuestros policías exigiendo una Reforma Policial por los abusos a los derechos humanos, la mala formación, la ineficacia de su actuación. Les reclamamos a los jueces su responsabilidad en el enjuiciamiento a los delincuentes y en el diligenciamiento de las causas penales, motivo de la impunidad, la multiplicación del delito, y la mayor criminalidad. Pero a su vez pedimos mas policías y mejor armamento, y más jueces y más leyes para una mas eficiente REPRESION. Si; puede haber parte de culpa en una ineficiente REPRESION.

Pero sin duda es hora de pensar en la PREVENCIÓN y en la DISUASIÓN.
Porque mas allá de preocuparnos, deberíamos ocuparnos, en trabajar sobre las causas y el origen de tanta violencia, de tanto crimen sin sentido, de tanto odio y de tanta exclusión. Y es que nos hemos olvidado de la PREVENCION. Nos hemos olvidado de formar los ciudadanos que el país se merece y crear las condiciones con las cuales convivir. En nuestra desesperación por encontrar culpables, nos hemos vuelto especialistas en la destrucción; pero ahora necesitamos especialistas para la reconstrucción.

Situación/La sociedad enferma.

No nos han invadido seres extraños todavía..El germen de tanta violencia y tanta delincuencia esta en el seno mismo de nuestra sociedad. Es nuestra sociedad enferma la que esta produciendo y multiplicando jóvenes y despiadados asesinos para quienes la vida humana no vale nada. ¿Cómo es que hemos llegado a crear esos monstruos humanos a partir de niños que nacen en la inocencia y en lugar de amar la vida y el hogar, se transforman en seres que destruyen lo que deberían amar? A través de los reportes policiales y las investigaciones es alarmante comprobar que buena parte de los delitos contra la vida –y los más brutales -son perpetuados por jóvenes de entre 13 y 20 años de edad.

Hace poco se publicó un estudio coordinado por el salesiano, psicólogo y profesor de la Universidad del Zulia, Alejandro Moreno, en el cual se intenta responder a una desgarrante realidad nacional:¿Cómo es el delincuente violento, asesino, popular, venezolano? ¿Cuáles son las fuerzas internas que motivan y dirigen a este tipo de personas hacia ese tipo de conductas? El trabajo, basado en el testimonio de 15 homicidas – dentro de los cuales resaltan las experiencias de chicos de 15 años -se publicó bajo un título escalofriante: "Y salimos a matar gente".

En el relato de uno de esos chicos de quince años de edad, se aclara que en su primera entrada al INAM ya lo culpaban de haber cometido seis homicidios. "Aquí se caen muchos mitos –aclaran los autores - Y uno es que la pobreza no tiene nada que ver con la delincuencia. Es decir, tiene que ver en cuanto a que son pobres, pero no es por pobres por lo que delinquen. ¿Por qué lo hacen? Delinquen porque quieren sobresalir, quieren adquirir lo que ellos llaman respeto. Y respeto es imposición, miedo”. Evidentemente –agrego yo –una gran carencia de autoestima.

Conclusiones/Resultados
Y personalmente, pienso que el tema va más allá. Y creo firmemente que si, es un problema de pobreza. Sólo que no es exclusivamente de pobreza económica, sino de pobreza de formación; pobreza de valores, pobreza de medio ambiente, pobreza de familia, pobreza de un país que se creyó rico potenciando la riqueza del petróleo por encima de la riqueza de su gente. Esos chicos delinquen porque no tienen formación para otra cosa! En realidad, no tienen formación para nada. Y un ser humano sin formación, termina siendo una deformación. Matan, porque al igual que los suicidas terroristas han encontrado una razón para morir, pero no una razón para vivir.Le pierden el respeto a la muerte propia, en la misma medida que irrespetan la vida ajena. ¡No tienen una razón para vivir! Ni conciben que otros las tengan, si ellos no las tienen. Nunca sintieron el amor de una familia ni el calor de un hogar. No saben lo que es amar, porque nunca fueron amados. No saben lo que es respetar porque nunca fueron respetados. No tienen valores, porque nunca fueron valorados. Muchos son hijos de una madre ultrajada, luego castigada, y mas tarde abandonada. Como también lo serán ellos. No le importan a nadie, y ellos lo saben. Nadie los quiere, y ellos lo saben. ¿Por qué habrían de importarles entonces los demás? Por eso terminan siendo los hijos de nadie, y los verdugos de todos.

La delincuencia se ha vuelto una enfermedad similar al dengue; por más que fumiguemos el mosquito patas blancas con operativos en los espacios públicos de la convivencia, si no llegamos a los lugares en donde se reproducen las larvas, y si no atacamos las causas del dónde, cómo y porqué se reproducen esas vidas que producen nuestras muertes, jamás nos libraremos completamente de la plaga aunque matemos unos cuantos zancudos. Volvemos al tema de la REPRESION y la PREVENCIÓN.

De igual manera que fumigamos a los zancudos, nosotros fumigamos el delito con operativos policiales en los barrios y las urbanizaciones a través de las policías municipales, el CICPC y la Guardia Nacional. Con incursiones de nuestros policías en los barrios en operativos de búsqueda de maleantes reconocidos e identificados, y con operativos estratégicos, una vez que el mal ya está hecho. Y matamos algunos delincuentes y mueren algunos de nuestros mejores policías, y mañana levantaremos el operativo y seguirán muriendo nuestros vecinos, nuestros niños, nuestros comerciantes, nuestras comunidades..

Operativos: Pero, ¿que es un operativo? El diccionario dice que es algo “capaz de surtir efecto o de funcionar”. Lo que no aclara es por cuánto tiempo, ni si es capaz de solucionar. Pues señores, los operativos son algo así como un analgésico para erradicar el dolor de cabeza, no para curar la enfermedad. Por mejor voluntad que pongan nuestras policías, los operativos no “solucionarán” la enfermedad. Son necesarios, sin duda, para detener puntualmente el delito y brindar seguridad; pero lo que verdaderamente hace falta es cambiar radicalmente los paradigmas con que hemos pretendido enfrentar este mal social.

Argenta
Octubre, 2007

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