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Thursday, June 23, 2022

 ¡Excesos peligrosos!


Una medida gubernamental que considero extremadamente necesaria y oportuna, fue el exigir a las empresas comerciales que fabrican alimentos, aclarar en los envases los posibles excesos de ingredientes que pueden dañar la salud de las personas. “Exceso de Sodio”, “Exceso de Grasas”, “Excesos de Grasas Saturadas”, “Exceso de Azúcares”, a partir de un Decreto del año 2020.

Y quiero contarles, brevemente, la experiencia personal que me llevó a aplaudir esta medida. Para aquellos que no me conocen personalmente, les aclaro que, si bien no estoy considerado un mal tipo, soy un poco bestia e impulsivo, y me rindo fácilmente ante promociones que -con un mínimo de seguridad en calidad y origen - enamoran mis escasos recursos financieros. Y ello me llevó, hace unos tres años atrás, a degustar un alimento sopa, cuya oferta promocional en precio y rendimiento, me aseguraban una propuesta alimenticia muy conveniente. Tal fue el caso que, enamorado de su sabor y precio, procedí a consumirlo dos veces diariamente.

El resultado fue que, antes de una semana me subió peligrosamente la presión arterial, de un normal de 12 en alto, a un 22 y creciendo, por lo cual debí llamar a mi emergencia SWAT. Y tras las preguntas de rigor, sobre sucesos o circunstancias especiales que pudieran haber cambiado mis hábitos alimenticios, descubrieron mi bestialidad de inyectarme vía oral y muy disfrutablemente, más de 1.000 mg. de cloruro de sodio diariamente.  ¡Vaya! Simplemente me indicaron que podría haber reventado como un vulgar sapo, sin siquiera haberme dado cuenta. Desde ese día, se los juro, aprendí a cuidar mi tendencia natural, y revisar, por lo menos, los contenidos en sodio, en lo que consumo.

Y esto me ha reafirmado, entre otras cosas, la conclusión de que los seres humanos somos propensos a tomar decisiones importantes para nuestro futuro, sin haber consultado suficientemente el contenido de las propuestas recibidas, y el alcance de sus ingredientes. ¡“Cloruro de Sodio: 550mg. aclaraba aquel envase! Y yo, como bestia primaria que soy, ni se me había ocurrido leerlo, y menos aún atenderlo.

Y se me ha ocurrido llevar esta experiencia a un gran tema que nos une y a su vez nos divide, y que nos hace querernos, fanatizarnos, u odiarnos, a los uruguayos, según nuestras preferencias políticas. Los uruguayos hoy, según los analistas internacionales, somos el ejemplar país con “democracia plena”. ¡Y no es poco decir ante el enchastre de nuestros hermanos latinoamericanos! Pero quizá al igual que en los alimentos, tenemos el uso de algunos ingredientes que conspiran contra la salud democrática. Algunos “excesos”, que amenazan la convivencia y mas allá la coexistencia como nación. Tal es el caso de un “Exceso de Democracia”, un “Exceso de Sindicalismo”, o un “Exceso de Proteccionismo”.

Y no es que estos ingredientes sean malos en sí mismos; sino en la forma y cantidad en que los utilizamos. Democracia, Sindicalismo, y aún Proteccionismo, son elementos básicos en una sociedad que se precie de avanzada, y respete los derechos ciudadanos de su población. Pero en sus excesos frente a una mayoría republicana, puede elevarnos peligrosamente la presión, llevarnos a cometer injusticias sociales, y a un exceso de proteccionismo excluyente que dañe las arterias por donde fluye la economía y la sustentabilidad de la nación. Y ningún sector de la actividad nacional, está libre de caer en estos excesos.

Me preocupa especialmente el exceso de sindicalismo, que pueda llevar a una hipertensión en la relación laboral, por parte de algunos sindicatos con exigencias abusivas y por fuera de convenios acordados. Me refiero, por ejemplo, a una cooperativa lechera que es orgullo del Uruguay en gestión y eficiencia, y la mayor exportadora de la región, quien, luego de haber soportado siete años de durísimas privaciones para sus legítimos propietarios- productores, los esforzados tamberos, se encuentra en medio de un nuevo conflicto. Esta vez porque, habiendo mejorado sus resultados en las últimas rendiciones -lo cual fue aprovechado para adquirir nuevos y más eficientes equipos para la industrialización de sus productos – es rehén de un abusivo sindicato que, en demanda de más beneficios, está dificultando la entrega del vital producto a la población, amenazando incluso con obstaculizar las exportaciones.

Es de hacer notar que este sindicato en especial es de los más privilegiados dentro del sector laboral, con salarios y beneficios muy por encima de la media nacional, y aún de las ganancias de muchos pequeños productores, cuyo trabajo es por demás sacrificado.

También el insólito caso de los empleados de ANCAP (FANCAP) una empresa estatal quebrada financieramente, a la cual hubo que recapitalizar con fondos nacionales en más de U$S 800 millones, y con pérdidas sistemática de US$ 8 o 10 millones por año en los últimos 20 años, en el negocio del portland, ahora obstaculizando la iniciativa gubernamental de asociar este sector de actividad con un privado. ¡Sin tampoco ofrecer alternativas, más allá de seguir sangrando al Estado! O el rechazo del PIT-CNT a una elemental reforma a la Educación, que detenga el deterioro creciente y reconocido - por más de varias décadas - y por todos los partidos.

O el de obstaculizar la imprescindible reforma de la seguridad social, comprometiendo de por vida, la viabilidad financiera del Banco de la Seguridad Social, máximo organismo de quien depende la vida, de los presentes y futuros jubilados. Y ni que hablar de los nuevos paros de funcionarios portuarios en complicidad con la operadora Montecon, quienes, habiendo recibido los beneficios de la privatización, ahora se lamentan de los usufructos abusivos y mal obtenidos, frente a su par, competidor. ¡Claro, mientras les convenía a ellos, tanto como a los compañeros de la empresa competidora, silencio absoluto!

Podría citar otros de estos excesos que amenazan la salud de la nación. ¿Excesos de Democracia; Excesos de Sindicalismo; o Excesos de Proteccionismo?  Saquen ustedes las conclusiones. ¡Lo que me permito sugerir, para no repetir mi peligrosa experiencia con el exceso de sodio, es detenerse a leer, analizar, e interpretar, los posibles daños de algunos de los ingredientes en exceso, en los componentes, más allá de su promesa en precio y sabor!

 

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