Para el New York Times, Uruguay es el ejemplo.
¿Si Montevideo puede actuar en conjunto, ¿por qué no Washington?", se preguntaba el New York Times, haciendo referencia al largo y vergonzoso debate entre demócratas y republicanos para alcanzar un acuerdo que salvara al país del default.

Y es que casi coincidentemente, el viernes 28/07 se conocía el dato de las cuentas públicas en Uruguay a junio, arrojando un déficit de 1,3% del Producto Interno Bruto (PIB), un 0,1 punto porcentual menos que en el año cerrado a mayo. A su vez, la suba de la nota por parte de Standard & Poor`s (S&P), ha dejado a Uruguay a un escalón (una nota más) del grado inversor para las tres grandes calificadoras (S&P, más Fitch y Moody`s). "El problema, por supuesto –aclara el periódico norteamericano - es la credibilidad, que las agencias de calificación han exigido. El Congreso ha prometido disciplina fiscal durante décadas, solo para deshacer sus promesas antes que el ajuste de cuentas. La disciplina fiscal es dolorosa, impopular y, en el Washington de hoy, tan esquiva como la prosperidad que alguna vez tuvimos", afirmaba.
"Para escapar al caos, un terrible acuerdo", tituló The New York Times su editorial. "El acuerdo permitiría evitar una catastrófica moratoria del gobierno, inmediatamente y probablemente hasta el final de 2012". "El resto es casi una completa capitulación a las demandas chantajistas de los extremistas republicanos. Dañará los programas para la clase media y los pobres y dificultará la recuperación económica".

Lo cierto es que este año los republicanos que controlan la Cámara de Representantes mostraron como nunca, su hilacha. Con la deuda y el déficit en sus niveles más altos en 60 años, plantearon aplicar US$ 2 billones en recortes de gastos a lo largo de diez años, “sin incrementos de impuestos”. Y obtuvieron importantes rebajas en los gastos, sin ceder respecto a un alza de impuestos a los sectores más ricos o la supresión de ventajas fiscales, como la que poseen los propietarios de aviones destinados a negocios empresariales, que fuera muy criticada por el propio Obama.
Los impuestos a las lavanderas. Sin embargo, como lo afirma Krugman, esta conducta repetida de los republicanos y su insensible defensa de los más ricos, no es algo que acaba de ocurrir. Tuvo su punto alto cuando a mediados del 2007 y en un foro de excepción convocado para recaudar fondos para la aspirante a presidenta de Estados Unidos, Hillary Clinton, Warren Buffet, el inversor más famoso del mundo pidió en público que le subieran los impuestos. Entre los 400 asistentes a la reunión se encontraba –por ejemplo -el presidente de Morgan Stanley, quien tuvo que tragarse perlas como "la gente que se gana la vida de esa manera (refiriéndose a las firmas de capital riesgo y brokers) debería pagar los impuestos que refleje su trabajo" de boca del ilustre inversor. Además, Buffett acusó al Congreso de haber sido el "planificador de impuestos" de las grandes fortunas al crear un sistema para que los ricos pagaran una menor proporción de sus ingresos que sus empleados y sirvientes.


Uruguay ya cumplió también la meta de reducir a la mitad para 2015 la proporción de personas sin acceso seguro a agua potable y a saneamiento. Además, aseguró la reducción en tres cuartos entre 1990 y 2015 del ratio de mortalidad maternal y el garantizar que tanto niños como niñas tengan acceso a completar la escuela primaria. Más allá aun, está "cerca del objetivo" de reducir en dos tercios entre 1990 y 2015 la tasa de mortalidad en menores de cinco años y de eliminar la disparidad de géneros en la educación en todos los niveles educativos.
Estas noticias, sin embargo, no son las preferidas de los informativos de la televisión uruguaya. Tampoco el reconocimiento del New York Times, que apenas mereció una mención en una de las ediciones informativas. Pero, aunque a muchos nos duelan en el lomo los altos impuestos que pagamos los ciudadanos de este país, reconocimientos como el expresado por el New York Times, nos hacen sentirnos orgullosos de ser quienes somos. Solidarios, serios, responsables. Otro mérito para “la celeste” que integramos todos.
Argenta
Agosto, 2011
Recomiendo: Paul Krugman: la basura debajo de la alfombra.
http://la-tercera-opinion.blogspot.com/2008_10_01_archive.html
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