Lección de Democracia para el mundo.
¡Que lindo, que reconfortante, que orgullo, ver, este 1º. de marzo del 2025, en este mi pequeño pero enorme país, una lección de democracia al mundo entero! Bueno; por algo los que analizan frecuentemente el desempeño democrático de los países del mundo, como el reconocido medio británico The Economist, sigue insistiendo, una vez más, que Uruguay es uno de los pocos países (apenas 15) con “democracia plena”, en el mundo. Y el primero, dentro de nuestra región. ¡Hoy me quedaron las manos calientes de tanto aplaudir! Así como ayer, hace 34 años atrás, me quedaron los ojos llorosos, por tenerme que ir. ¡Carajo; y es que ante tanta emoción, hoy, hasta tuve que recular para que no se me espiantara un lagrimón!
Son emociones muy fuertes, cuando uno ha vivido experiencias muy fuertes, y son experiencias intransferibles, para quien ha dejado en ellas, parte de su vida. Y es la enorme satisfacción de volver a casa, cuando la familia logró poner en orden la casa, y porque irse no es cobardía, cuando solo cada quien sabe hasta donde puede estirar su agonía. Todo ese ese dolor de la ida y la frustración, nos acompañarán de por vida.
Nos acompañaron 185 representantes extranjeros de 65 países, incluidos 14 jefes de Estado, 21 organismos internacionales y regionales, además de empresarios “de primer nivel”, y cientos de fotógrafos y corresponsales extranjeros. Incluso mandatarios que nunca, antes, habían venido. “No me importa el tamaño de país. Me importa el carácter del presidente”, expresó Lula Da Sila, nuestro hermano presidente brasileño. Y me recordó la famosa frase de Den Xiaoping, explicando su pensamiento económico para el futuro de China: “No me importa el color del gato, sino que cace ratones”.
“Se lo notaba impaciente -relata el diario El País, refriéndose a nuestro recién electo presidente Yamandú Orsi, en momento previos a su asunción. “.. definió en cuatro palabras lo que estaba sintiendo en ese preciso momento. “Emoción, compromiso, orgullo y gratitud...”, (..) y se frenó, casi pidiendo disculpas, porque no tenía más sustantivos que compartir”, Y me gustó la nota. Y me gustó la síntesis. Y me gustaron los conceptos. “Emoción, orgullo, compromiso, y gratitud”. ¿Qué más?
A 40 años del regreso de la democracia, dejamos atrás, espero, los pases de factura que nos quisieron torcer el pensamiento, olvidándonos que, nos guste o no, uruguayos somos todos, y nadie es propietario del talento. El nuevo presidente consagró en su 1° de marzo la consolidación de la democracia y se pronunció contra los “muros ideológicos”.
Lección de democracia para un mundo que no encuentra su sustento, y no aprende de sus fracasos, repitiendo los intentos.
Lección de democracia para un mundo que, pese a los adelantos de la ciencia, prefiere seguir cultivando los gérmenes de la violencia.
Lección de democracia para los intolerantes, los soberbios, los intransigentes; que en su afán de reivindicar horrores contra su gente, repiten las masacres y genocidios contra los inocentes.
¡Lección de democracia de un país pequeño -que se ha vuelto grande -para un mundo grande, que se ha vuelto pequeño!
Ese, es mi Uruguay. Sin alardear del Make Uruguay Great Again. ¡Porque tenemos unos huevos, y unos ovarios, del carajo!
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