Thursday, September 07, 2017

¡El último Tuit…!  

Se asegura que el tuit que ha logrado batir récords de “Me gusta” , en la historia de la red social Twitter, pertenece al expresidente de Estados Unidos Barack Obama, con un mensaje sobre la violencia racista del sábado 11 de agosto, en Charlottesville (Virginia).  El tuit de Obama, que utilizó una cita del nobel de la Paz Nelson Mandela acompañada de una foto suya con un grupo de niños de varias razas, superó los 2,71 millones de me gusta y sobrepasó así a uno de la cantante Ariana Grande posterior al atentado en su concierto de Manchester (Reino Unido) en mayo, que tiene 2,70 millones. La cita de Mandela, dividida en una serie de tres tuits, dice: "Nadie nace odiando a otra persona debido al color de su piel, su historial o su religión. La gente debe aprender a odiar y si puede aprender a odiar, se le puede enseñar a amar".

Y yo pensé que en Uruguay, lo adaptaría así: “Nadie nace en Uruguay odiando a otra persona debido a la preferencia por un club de fútbol, un partido político, o aún dentro de las diferentes interpretaciones de una concepción ideológica”. La diferencia con el resto de la cita de Mandela está en que a los uruguayos ya nos enseñan a odiar desde que nacemos, por lo cual debería ser relativamente fácil enseñar a amarnos. ¿Y saben qué? No funciona! Es frustrante observar que, al conmemorarse el “Día Nacional de Prevención del Suicidio”, por ejemplo, se anuncia que  los uruguayos pasamos a ocupar el primer puesto de suicidios en América Latina!

Aun cuando, y hablando de política, por ejemplo, en su momento fue creado un movimiento político denominado “Asamblea Uruguay”, que podía y debería ser el lugar de acogida racional de esos diversos conceptos de izquierda, que precisamente por no actualizarse a la realidad de los tiempos que implacablemente van corriendo y obligándonos a cambiar, caen en los mismos y repetidos errores. Según el diccionario, “Asamblea” significa “reunión numerosa de personas convocadas para algún fin”. Y agrega: “Cuerpo político deliberante”. Y claro, deliberante y convocada para algún fin; en este caso el fin supremo de la mejor y más seria redistribución de la riqueza del país, y para lograr el mayor bienestar de toda la sociedad uruguaya!

¡Eso es Asamblea Uruguay! Sin discriminar a nadie, e incluyendo a todos! Que es la mayor sapiencia de la ciencia de la política universal! Y como tal, integra el mayor movimiento político modernista e inclusivo de la izquierda regional! ¡Y quizá hasta universal! ¡El Frente Amplio! Y  conste que me prometí no hablar del desafortunado caso del compañero Sendic, por ser un tema menor e intestino, dentro de nuestro desafío universal. Eso simplemente se cura con una purga apropiada…

Sin embargo, dentro de los movimientos que se autodenominan de izquierda (en Uruguay hay como 28 dentro del mismo Frente amplio y otros por fuera..!)  para algunos es muy fácil ser liberal, independiente, o de izquierda radical, subidos en una nube y sin responsabilidad de gobernar! Y es que dentro de nuestros países hermanos, muchos se subieron a la izquierda al comenzar el nuevo Siglo, dado el fracaso de los modelos tradicionales y las edulcoradas promesas de los movimientos progresistas. Lo difícil es gobernar. ¡No sólo discursear y reunirse para militar! Y gobernar para toda una nación con sus distintas  necesidades, intereses, apetitos, fortalezas, carencias, y debilidades!

 ¡Eso es lo más difícil! Y ha sido, desde siempre, el gran aporte de Asamblea Uruguay conduciendo la política económica del Uruguay, para que esa redistribución haya sido posible. Para que seamos considerados por los organismos internacionales un ejemplo de crecimiento económico con inclusión social. Para que Uruguay haya bajado la pobreza y la indigencia a niveles históricos. Para que hayamos dignificado los sueldos y las jubilaciones como nunca antes.

Para que hayamos tenido los mayores índices de inversión privada y los menores índices de desempleo de la historia uruguaya.  Hay algo que universalmente ha quedado demostrado: no se puede distribuir lo que no se tiene. Y aún más, no se puede buscar la equidad, distribuyendo la riqueza, sin incluír a quienes la producen, y a su vez, sin hacerla llegar a  quienes más la necesitan. No sirve redistribuír la pobreza como forma de igualar hacia abajo; lo que enriquece a las naciones y su gente es redistribuír el esfuerzo de todos, para logra algo mejor para todos! ¡Y claro que es lo más difícil!

Conciliar intereses en principio encontrados, para identificar un modelo en el cual todos nos sintamos beneficiados,  requiere de un fenomenal esfuerzo, tanto emocional como racional. No es fácil: ha quedado comprobado en varias investigaciones y estudios, incluso uno del Banco Mundial, que no necesariamente los países que más crecen económicamente, son los más felices. ¿Y dónde está entonces la explicación? Muy simple; es que  los seres humanos, cuanto más tenemos más queremos. El que no tiene, nada se sentirá feliz con tener algo. El que ya tiene algo se sentirá feliz  con algo más, y el que ya tiene más, se sentirá infeliz por no tener aún más. Así de simple. No es tanto una cuestión de tener más o tener menos, sino más bien de sentirse realizado con lo poco o lo mucho que cada quien haya logrado, dentro de sus expectativas de vida.

Pero hay algo irrebatible que muestran todas las experiencias de los movimientos de izquierda; no se pueden generar egresos, sin antes haber generado los ingresos. Y he aquí donde se debe reconocer la ecuanimidad entre los sentimientos emocionales y las decisiones racionales, del líder de Asamblea Uruguay, Danilo Astori Y es precisamente este, su gran  mérito, Un hombre con sentimientos de izquierda emocional, pero con el indispensable raciocinio de una izquierda racional. Un hombre que puede ser amado u odiado, de acuerdo a los intereses particulares, ideológicos o políticos, de quienes no se conciben parte de una realidad nacional, sino que simplemente miran su ombligo, como principio y fín de una verdad sectorial.

Un hombre al cual no es fácil querer, porque su responsabilidad se basa en el entender y el hacer. Y en un hacer que muchas veces molesta, porque exige la responsabilidad de todos los ciudadanos en el esfuerzo de colaborar para que los beneficios indispensables que debe brindar la nación, lleguen a la mayor cantidad de sus ciudadanos. Decía Simón Bolívar: "El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad posible y mayor suma de estabilidad política.”

Y a su vez afirmaba nuestro José Artigas: "No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad". Dos pensamiento magistrales de quienes lo dieron todo por la causa de sus pueblos! Hombres a los cuales -si las hubiera habido - nos les preocuparían las encuestas de aceptación o simpatía, porque estaban demasiado ocupados en hacer lo que se debía y se imponía! No les preocupaba ser simpáticos o carismáticos: sólo los movía la indeclinable convicción de obtener la independencia, la libertad, la dignidad, y la mayor satisfacción de sus compatriotas. Por eso, quizá no hubieran sido favorecidos en las encuestas de opinión! ¡Y que lamentable tener que aceptar, que por ello mismo, tuvieron que morir fuera de la patria que los parió!

Y sin siquiera tener la oportunidad de escribir un Tuit diciendo “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”. ¡O tantos otros!

Será que me estoy volviendo tan viejo y tan tonto, que cada día me gusta más esa canción que dice: “Ven a ese criollo rodear.. rodear…rodear.. los paisanos le dicen, mi General”. No se: capaz que es porque cuando estuve internado tres meses en La Española, más muerto que vivo, leí ese estupendo libro de Marcia Collazo “Amores cimarrones. Las mujeres de Artigas”, que aprendí y me encantó revalorizar la historia de nuestro compa José Gervasio Artigas! Traté de ponerme en su lugar, asentándose ocasionalmente en unos ranchos de paja y barro, visitando a su madre y a su última hembra, sin electricidad, sin internet, sin celular, sin Twitter, sin WhatSapp, y me dije…¡éste tipo, en bolas, liberó a una nación! ¡Qué bolas!

Y sin querer caer en los amarillismos de la prensa ni en el banal show de las telenovelas, pensé: “Cuál podría ser mi último Tuit, si me muriera mañana..? ¿O esta noche?

Se los dejo pensando…aún no se me ocurrió. Pienso que debería ser algo así como: “¡Salven la economía, y vivirán en armonía!”, pero quizá es demasiado prosaico.

Y para ustedes, mis amigos del Facebook, ¿cuál sería su último tuit..?                                                               

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