Estados Unidos, el país decadente. “No es Trump. Es Estados Unidos”.
Estados Unidos está permitiendo, con la influencia de Israel, lo mismo que Chávez en Venezuela, con la influencia de Cuba. Israel ha empujado a Estados Unidos a librar guerras que sus ciudadanos nunca hubieran permitido. Cuba penetró, vergonzosamente, en Venezuela, la totalidad del estamento político, hasta el punto de que sus principales asesores en política, educación, seguridad nacional, y planes sociales, eran todos cubanos. Se asegura que durante la intervención militar de Estados Unidos en Caracas, para la sutil “extracción de Maduro y su mujer” del gobernó venezolano, murieron, por lo menos 32 cubanos.
Y
hoy, muchos ciudadanos que ayer vieron en Trump la férrea defensa del
nacionalismo norteamericano, hasta el punto de enamorar a millones de
votantes independientes, inmigrantes
residentes, latinos, afroamericanos, y otras varias naciones, a arriesgar su
elección, en aras de un mayor bienestar, ven con desolación, como, a pesar de
miles de millones de dólares y sacrificios, invertidos, hoy se les niegan sus
derechos sociales, y van a engrosar monumentales cifras para apoyar guerras,
invasiones, genocidios, y asesinatos en masa, contra la propia humanidad. Es
triste, muy triste la realidad humana de esta gran nación.
Chávez
en Venezuela, y sus seguidores posteriores, empobrecieron a su país paulatina y
pacientemente. Con una metástasis cancerosa que los iba consumiendo
lentamente. Y Donald Trump, el mayor
engaño norteamericano está haciendo lo mismo con su gran país, bajo un
marketinero y populista “Make América Great Again”, que en realidad se
transforma en un “Make Trump Great Again”. Es tan ridículo y payasesco todo
esto, que cuesta entender como ese país norteamericano no ha aprendido nada de
sus errores, y sigue las recetas que lo han avergonzado en las guerras contra
Vietnam, Corea, Afganistán, Irak, y algunas otras.
Pero es que el problema no es de él; sino de
quienes, vergonzosamente, seguimos permitiendo -como dóciles corderos - que una
nación con 360 millones de habitantes, en manos de un descerebrado presidente,
siga perturbando y perjudicando a un universo humano de más de 8 billones, que
conformamos este planeta.
Estados Unidos,
el sirviente de Israel.
Algo
muy malo, está sucediendo. Y si no nos ponemos de acuerdo, seguirá sucediendo.
Trump está hundiendo a su país, económica y socialmente, y enemistándolo con el
resto del mundo. El secretario de Estado, Marco Rubio, admitió que Israel
obligó a Estados Unidos a entrar en la guerra con Irán durante una entrevista
con la prensa. Explicó que el gobierno del primer ministro israelí, Benjamín
Netanyahu, había acorralado a la administración Trump, quitándole la decisión a Estados Unidos.
Por
su parte el genocida Netanyahu afirmó que los ataques contra Irán se estaban
llevando a cabo con "la ayuda de Estados Unidos, de mi amigo, el
presidente estadounidense Donald Trump, y del ejército estadounidense".
Describió cómo la segunda guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán en
menos de un año era algo que había estado fomentando durante décadas. "Esta
coalición de fuerzas nos permite hacer lo que he anhelado durante 40 años...
Esto es lo que prometí, y esto es lo que haremos". Todo esto me huele
a podrido. Porque los grandes impulsores de todo esto, sin duda, están podridos
¡Y el olor es insoportable!
Y mientras Trump pide 200.000 millones más para la guerra en Irán, un reciente artículo publicado recientemente por la revista Fortune, alerta que el Tesoro estadounidense ¡acaba de decretar la insolvencia contable del país! El ex contralor general de EE. UU. entre 1998 y 2008, David M. Walker, en colaboración con Steve H. Hanker ((Universidad Johns Hopkins), aseguran que el Tesoro ha dejado una confesión a la vista de todos en sus estados financieros consolidados de 2025: ¡Estados Unidos es insolvente en términos contables! Los números son fríos y demoledores: ¡6,06 billones de dólares en activos frente a 47,78 billones en pasivos al 30 de setiembre de 2025!
Unión
Europea: ¿una servil y obediente aliada de Trump?
Mientras
tanto, recién ahora Europa está preocupada, porque este prestidigitador, mago,
ilusionista, psicópata, o lo que sea, los está acusando de cobardes, maricos, y
lo que sea, por no plegarse a su insensatez de acompañarlo, sacrificando sus
soldados, para ser reventados por los iraníes en el estrecho de Ormuz. ¡Qué
pelotudez! En una guerra que no es de ellos, y que la inventó él, y su
compinche Netanyahu. Pensar que este país fue, durante las guerras mundiales,
su paraguas y su sombrero. Y hoy los prepotea, aplicándoles aranceles
comerciales, insultos y descalificaciones, si no se apegan a su reverencia
personal.
Qué
triste para la gran Europa y sus grandes conquistas militares, culturales,
intelectuales, artísticas, y tanto más, ser hoy menospreciada por un
deshilvanado mental (comprobado) fraudulento, y estafador de su propia nación.
Pero es que Europa se durmió en laureles ajenos, y acomodó su zona de confort.
“Me están lamiendo el culo”, dice Trump, refiriéndose a las
negociaciones de su “fenomenal, única, impresionante y maravillosa política de
aranceles”, hoy, cuando gran parte de nuestro mundo occidental, e incluso
países demográficamente pequeños, como nuestro grande y pequeño Uruguay, se han
abierto atrevidamente, a competir con quien sea, y como sea.
Y
bueno, en algún momento, la humanidad tendrá que revisar, analizar, y juzgar
sus errores, cometidos a través de estas bestias. Y redefinir sus roles. Porque
por suerte, ellos son circunstanciales; pero evitemos que no se transformen en
existenciales. Y porque los derechos aceptados internacionalmente, y en su
momento, en la ONU, la OTAN, la OEA, y tantos otros, para ampararnos de los
grandes abusos entre nosotros mismos, no pueden depender, predominantemente, de
quienes, por pagar una mayor contribución económica para su mantenimiento, nos
abusan impunemente. ¡Sino para quienes aporten lo mejor de su humanidad, y sus
conocimientos!
Nota: recomiendo leer el artículo de la
periodista Lydia Polgreen, publicado el 27 de marzo de 2026 -The New York Times,
titulado “No es Trump, es Estados Unidos”. “Como muchos otros estadounidenses, en estos
tiempos sombríos he oscilado entre dos polos emocionales- asegura Polgreen - En
algunos momentos, me digo a mí misma que Donald Trump es una figura
singularmente malévola que se ha apoderado de hilos del poder que ningún
presidente anterior se había atrevido a tomar. El relato no detiene la
violencia estatal en las calles ni las operaciones militares ilegales en el
extranjero. Sin embargo, tiene su consuelo. Una vez que Trump desaparezca de
escena —como exigen las leyes de la naturaleza, si no las de la política— podrá
suceder algún tipo de restauración del proyecto democrático y constitucional
estadounidense”.




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