La Gran Estafa.
No; no. Esto no trata de la famosa película de Don Siegel, allá en 1973. Esta es apenas una telenovela. Tras finalizar la telenovela de la investigación de la Gran Estafa del astillero Cardama, a Uruguay, la oposición anuncia que hará una denuncia penal contra la ministra de Defensa, Sandra Lazo, por el presunto delito de abuso innominado de funciones, la rescisión del contrato, y otras estupideces. “Seguimos sin saber en base a qué cálculos, a que análisis fue que indujeron al presidente de la República a firmar una rescisión a todas luces ruinosa”, afirmó el diputado Gerardo Sotelo”. Y me recuerda a la frase de George Orwell, en su libro 1984: "El Partido te ordena rechazar la evidencia de tus ojos y de tus oídos. Era su orden más esencial y definitiva".
Pobre
Gerardo; es que su político “Partido Independiente” del Uruguay, llegó
a niveles tan bajos de aprobación en las últimas elecciones nacionales (41.618 votos, el 1,71% de los
sufragios válidos y apenas 1 escaño, ocupado por él, en la Cámara de Diputados)
que lo único que les queda para existir, es seguir echando una bocanada de su
último oxígeno, a ese otro gran conglomerado, donde tuvieron que reunirse todos los
perdedores; representantes de aquellos excelsos partidos políticos tradicionales;
colorados, blancos, rosados, y otros bienaventurados, que cada tanto surgen,
para sumar uno o dos votos, para derrotar al Frente Amplio.
Pero
Sotelo, es comunista, haciéndole los mandados a toda esa comandita que pretende
ocultar uno de los mayores fraudes comprobados, para el Estado, afirmando que la
oposición sigue sin saber las razones de una rescisión ¿a todas luces
ruinosa ¿Más ruinosa que todas las mentiras, dilaciones, vergonzosas
presentaciones de falsas garantías, e incumplimientos de plazos a montones? ¡Pese
a los cuales se le adelantaron 8 millones de dólares! Y perdimos los dólares y lo más lamentable,
el valioso tiempo en que nuestra Armada Nacional ya debería contar con las cada
día más necesarias patrulleras. Y es que son la viva representación de Donald
Trump en Uruguay. Mienten, tergiversan los hechos, disimulan las
contradicciones, y disfrazan las comprobaciones, de acuerdo a su conveniencia
política, en contra de los intereses del Estado.
Nunca
se llegó ni al 60% de la obra, como señaló en su momento el Ministro de
Defensa, Javier García, y ni mucho menos que, como aseguraba el senador
nacionalista Luis Sergio Botana Arancet (un economista, funcionario, docente y
político uruguayo) en un “X” del diputado de Cabildo Abierto, Alvaro
Perrone, ”las lanchas está casi listas”. ¡Vaya fantasía!
Y
ahora pretenden una denuncia penal contra Sandra Lazo, cuando la vergüenza es
tan grande, que ya no pueden taparla ni con un poncho. ¡Esto ha sido una verdadera estafa
para la nación! Hasta un medio español especializado “infodefensa.com”, en un
artículo del periodista Andrea Guidugli (26.10.2025) alertaba sobre las trampas en que estaba
cayendo Uruguay. “Una historia de errores, silencios y sombras, que muchos
prefirieron no ver”, decía.
¡Ojalá
hagan la denuncia penal contra Lazo; porque quedarán pegados una vez más, como
moscas al mosquitero! Que haga también la suya el señor Cardama, mediante la
cual, supuestamente, podría sacarnos, económicamente, el hígado, los ojos, o
alguna otra parte vital. Casualmente, en un artículo reciente (27/08/2026)
titulado “¿Un ojo de la cara?”, el devoto abogado y periodista del
Partido Nacional, Ricardo Reilly Salaverri, publica en EL País, un
artículo que explica, según su sabiduría profesional acomodaticia para el caso,
“En abogacía una máxima reza “vale más un mal arreglo que un buen pleito”. “Vale
en lo público y lo privado”.
“Hay
dos escenarios asimétricos. Si Uruguay gana: probablemente no tenga bienes en
que cobrarse. Dependerá de los activos que la sociedad española entonces posea
o no. Si Cardama gana -por el contrario- se encontrará enfrente con el Estado
uruguayo, cuya capacidad patrimonial para cumplir un laudo es infinita. No
porque los gobernantes frentistas vayan a levantar el muerto, sino porque se
pagará con más impuestos y el sudor de Juan Pueblo”. ¡Qué lindo intento de
manipulación! Pues yo le aseguro, estimado compatriota abogado, que lo que no
podrán sacarnos nunca - ni Cardama ni otros tantos - son los huevos necesarios
para seguir enfrentando a la estafa internacional.
Nota: Conste que yo, en su momento,
reconocí algunas decisiones y obras del anterior gobierno. Y no me arrepiento. No
sería ético no hacerlo. Como tampoco lo sería el no reconocer la bajeza y la impudicia
en este caso tan sonado, que tanto ya nos ha costado. Yo le gradecería a Dios y
a la opinión uruguaya que, por favor, en las próximas elecciones, nos voten una
oposición -sea de izquierda o de derecha - tan mediocres como estos opositores.


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