¿Por qué te haces tanto daño, Argentina..?
A Javier Milei, como a Donald Trump, nunca les importaron sus pueblos. Simplemente los han usado como plataformas para montar el circo de sus apetencias de exacerbado protagonismo. Los dos padecen de ese “narcisismo maligno”, al cual se referían 200 profesionales de la salud mental, con respecto a Donald Trump, y frente a las elecciones presidenciales, cuestionando su salud mental, e incluso, firmando una carta abierta advirtiendo al público sobre su «narcisismo maligno». Y sin embargo, a los dos los han votado, para reivindicar necesidades y sueños postergados.
Pero
ellos nunca se han sentido ni han estado
cerca de sus pueblos, y sus humanas necesidades. Solo les interesa ser
aclamados por sus genialidades, y aparecer junto a los grandes personajes de la
política, las finanzas, y el mundo empresarial. Mirándose sus propios ombligos.
Sus éxitos se miden en alabanzas entre ellos mismos. Viven en un mundo aparte
alimentado por sus egos, adulancias, y sus intereses en común. Lejos, muy lejos
de sus pueblos y su gente. Si; sin duda están enfermos.
Recientemente, mientras Javier Milei
satisface su ego dando una conferencia
en la Universidad de Bar-Ilan de Israel, (el 20 de abril de 2026) y según unas
tomas en Instagram, se postra de rodillas ante el genocida Netanyahu, alcahueteándole que “Argentina
está a tu disposición”, y asegurando que “Argentina hará lo que sea para ayudar
a Israel”, la
crisis en el sector de discapacidad en Argentina (abril 2026) presenta graves
recortes y ajustes presupuestarios, con marchas frente al Ministerio de Salud
por falta de prestaciones, medicamentos y pañales. Se denuncian demoras en
pagos a obras sociales, recortes en el nomenclador, y un freno en la aplicación
de la ley de emergencia aprobada por el Congreso.
“Ajuste
por US$67.000 millones: los recortes que explican el giro fiscal de Milei y el
quiebre de 20 años de expansión del gasto”, titula LA NACION, del 7 de abril de
2026. La motosierra superó los 10 puntos
del PBI en poco más de dos años; se concentró en transferencias, programas
sociales, obra pública y subsidios; bancos internacionales destacaron el
compromiso del Gobierno con el superávit. Claro; a los bancos internacionales
tampoco les importan mucho los argentinos de a pie. ¡Tan solo los números
fríos marcan el éxito de los representantes del pueblo!
La
Ley de Emergencia en Discapacidad fue aprobada en julio de 2025 por el Congreso
y vetada en agosto a través de un decreto firmado por Milei, que luego fue
rechazado por el Parlamento en septiembre, ratificando así la ley y obligando
al Ejecutivo a promulgarla. No obstante, el Gobierno se resiste a aplicarla con el
argumento de que el proyecto no enunciaba de forma expresa de dónde se
obtendrían los fondos para financiar tal mejora para el sector. La Justicia
rechazó ese argumento en diciembre pasado y ordenó aplicar la ley de manera
inmediata, en un fallo que fue apelado por el oficialismo.
Increíblemente,
mientras tanto en mi pequeño Uruguay, el Banco de Previsión Social, que es
quien presta las distintas prestaciones de jubilaciones y pensiones por
discapacidad, y aún las naturales, cada año las actualiza y aumenta de acuerdo
al índice de inflación, para no perder poder adquisitivo. Y en 2026, las ajustó
un 5,72%, contra el 3,65%: 2,O7 por encima. Tenemos las jubilaciones y los
sueldos mínimos más altos de la región. ¡Y no tenemos ni una gota de petróleo,
ni un gramo de acero, aluminio, litio, o esos grandes recursos naturales!
Por
lo cual, que me digan que el fisco argentino (¡un país que lo tiene todo en materia
de recursos naturales!) no tiene claro de dónde se obtendrán los fondos para
atender a este sector, tan sensible y tan necesitado, de su sociedad, demorando
el pago de prestaciones, e impulsando un proyecto de ley titulado 'Contra el
fraude de pensiones por invalidez', me parece absurdo, ridículo, e indecente.
Vamos; es muy cierto que durante el gobierno de los corruptos Fernández de
Kirchner, y su combo, se dilapidaron los mejores esfuerzos que los argentinos pudieron
hacer, contribuyendo, inconscientemente, a su reelección, tratando para ello de
ser más generosos que Jesucristo cuando repartía los panes entre los pobres. ¡Y
mientras hubo panes gratuitos para regalar generosamente, sin importar de donde
venían, aquello fue una fiesta!
Y
Milei se ha convertido ahora en el nuevo personaje bíblico para los grandes
financistas, empresarios, inversores, del mundo capitalista. "Ganarás el
pan con el sudor de tu frente"; advierte Génesis 3:19, en la Biblia
católica. Pero esta vez, sin importarle que hay muchos de sus compatriotas,
que, sin quererlo ni merecerlo, no pueden hacerlo, porque ese mismo Dios que
nos creó a todos, decidió que fueran diferentes. Y lo cierto es que ahora, el
mesías Milei hace todo lo contrario; ¡refuerza las arcas del estado argentino, quitándoles
los panes a los miles de argentinos, que más los necesitan! ¡Y sin que puedan
producirlos!
¡Carajo;
¿qué somos los humanos? ¿Países financieros destinados a mostrar números
felices, a quienes se deleitan con números que hacen, a otros tantos miles,
infelices? Yo suelo mirar, entre canales de televisión prepaga, algunos de la
hermana república Argentina. Y recientemente, en una secuencia de las
manifestaciones por lo recursos para la discapacidad, me enterneció la imagen
de una madre de Córdoba, llamada María del Valle, asistente con su hija discapacitada,
de no más de doce o trece años, y quien, como si entendiera la reclamación por
ella, le ponía la cabeza contra el pecho y le aferraba el brazo, mientras la
madre trataba de calmarla.
-“Tranquila,
mi amor; tranquila; estamos bien; estamos bien… tranquila; estamos bien”. Y no sé por qué, me puse en su
lugar, y casi me pongo a llorar.
Mientras
me imaginaba a Milei, regocijándose mientras daba esa “megaconferencia” en
Israel, sin poder explicar que buena parte de su plan de ajuste en su país, lo
pagaron y lo siguen pagando, los más necesitados. ¡Carajo; es que en realidad
ni era tan complicado! Es una fórmula infalible. No me gusta este Milei que se
apropió, de buena fe, de las expectativas, las esperanzas, las ilusiones, de un
hermoso país que, de alguna forma, siempre trata de herirse a sí mismo. Creo
que merece algo aún mejor, que esto que ya fue mejor, frente a lo que ayer fue
lo peor.
Hasta ahora, Argentina no es un país
confiable. Y por el solo hecho de que el descerebrado y circunstancialmente
presidente de Estados Unidos, le haya dado su bendición, a un nuevo mesías
coyuntural, no significa que es un aval de confianza para la nación. La
república Argentina, puede y debe más que valerse por si sola! Simplemente con
los aportes de sus agricultores, paga el presupuesto anual de sus elementales necesidades sociales.
Y le sobra paño para reservar.
¡No depende de los alcahuetismos de
algunos de sus connacionales! Pero el presidente Milei debe decidirse; ¿gobernará
para su pueblo, o para complacer el regocijo de sus aliados internacionales?
¿Le importará más la salud de sus perros, que la de sus connacionales?
Me sigo preguntando; ¿por qué te haces
tanto daño, Argentina?..


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