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Monday, November 02, 2026

 Entre autitos voladores y taxis sin conductores.


¡Vaya! Es que si algo nos faltaba a los uruguayos, quienes nos distinguimos por alcanzar año a año nuevos récords de venta de vehículos automotores, es un invento como éste que nos relata  la agencia EFE, sobre un reciente anuncio de Tesla, presentando su nuevo vehículo deportivo Roadster, bajo el título “Tesla presenta un coche que acelera de 0 a 100 en menos de un segundo, y que también vuela”. Roadster -se aclara – es un vehículo equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX que le permiten elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas, además de acelerar de 0 a cerca de ¡100 kilómetros por hora en menos de un segundo!

En una de las pruebas (¡el video es impresionante!) el Roadster ascendió por una rampa curva hasta quedar invertido, salió impulsado al aire, realizó una voltereta y aterrizó de forma controlada delante de otros varios vehículos que seguían la misma cola, gracias a sus propulsores. El sistema, desarrollado en colaboración entre ingenieros de Tesla y SpaceX, utiliza aire comprimido almacenado a muy alta presión en lugar de combustible convencional para cohetes. Confieso que, años atrás, yo le regalé a uno de mis hijos, un juego de pista de autos eléctricos, desarmable, con autitos que se elevaban por un carril ascendente, y luego caían para seguir una ruta sobre rieles.  Hasta aquí, pues, no es tan novedoso. Al fin y al cabo, también los tenemos en los juegos del Parque Rodó.

Y bueno, aire comprimido también utilizan, los rifles de los juegos de nuestro Parqué Rodó para que, usted, si baja algún patito de la línea de tiro, se lleve un conejo peluche, como corolario de su éxito. Y es que mientras mantengamos estos inventos dentro de nuestras casas o en los parques públicos de entretenimiento, estarán más controlados, pero ¿ustedes se imaginan el aporte que puede significar este nuevo concepto de autos tierra -aire, para los uruguayos, que seguimos batiendo año tras año, récords de muertes y accidentes vehiculares, ya sea por arriesgados adelantamientos, no respetar las luces rojas, la señal de pare,  exceso de velocidad, o maniobras imprudentes?

Es bueno saberlo; aquí, en Uruguay, vivimos chocando todos contra todos. Y no se trata de los autitos eléctricos del Parque Rodó; sino de las calles y carreteras de este - ya de por sí -demográficamente pequeño país, en donde hacen falta más que nunca y más que nada, mayor cantidad de residentes. (Y también mejores choferes.)  Aquí se producen hasta los choques más inverosímiles imaginables.  ¡Autos que se revientan de frente, de costado, y de atrás; motos enfrentadas entre sí (¡yo no podría lograrlo nunca!); motos contra chasis de camiones estacionados y hasta con columnas del alumbrado; taxis contra ómnibus; camiones contra ciclistas; y hasta bicicletas con bicicletas! Parecería que las academias de choferes, en lugar de enseñar a manejar, enseñaran las mil formas de chocar.

Nuestra solución, quizá, está en la llegada de los autónomos. O sea, aquellos vehículos que usted los llama con un silbido (como al caballo “Plata” del Llanero Solitario) o en este caso, un toque en la aplicación tecnológica especial, y en menos de cinco segundos, el tipo se cuadra a sus órdenes, sin la costosa y arriesgada intermediación de un ser humano. Imaginen ustedes que yo ya estaba bastante conforme llamando al Radio Taxi 141, que luego de chequear mis datos básicos, (nombre, dirección, etc.) me asegura el envío de uno de sus bólidos tripulados, en ¡5 minutos! Pero en el caso de los autónomos, no hay piloto.

Y entonces no tenés a nadie con quien conversar, con quien enterarte de como está la ciudad, con quien echar alguna puteada por los políticos o el estado del tiempo, en fín…es la más absoluta soledad y desprendimiento social. Los coches autónomos ya no son un concepto propio de la ciencia ficción. En estos momentos circulan por las vías públicas, y transportan pasajeros en ciudades de varios países. Algunos son excelentes, otros se han visto implicados en accidentes graves, y lo peor es que la mayoría de la gente no tiene ni idea de cuáles son sus derechos legales si uno de estos vehículos provoca un accidente.

Ya en 2026, y por citar solo un caso, Waymo (Alphabet) opera una flota de alrededor de 2,500 robotaxis de Nivel 4 (conducción totalmente autónoma en entornos mapeados) en múltiples ciudades de Estados Unidos como San Francisco, Phoenix, Los Ángeles, Austin, Atlanta y Nueva York, además de presencia en Tokio y Londres.

Ahora tratemos de imaginarnos, por un momento, la interrupción del volador Roadster de Tesla en las calles y carreteras uruguayas. Aunque está diseñado para la conducción manual, yo ya me lo imagino volando a 370 kilómetros por hora para colocarse varios lugares por delante de otros conductores, arrancando puteadas, trompadas, y enfrentamientos verbales y físicos. ¡Hay más de un caso en que un conductor se baja, increpa, y hasta mata a otro, simplemente porque al pasar lo miró mal!

Bueno, aún tenemos tiempo. Musk reconoció que el Roadstar no está todavía necesariamente “optimizado para la seguridad”, lo que plantea interrogantes sobre su homologación para circular por carreteras públicas, y mientras, concentra sus esfuerzos en los vehículos autónomos y la robótica.

¿Nos salvarán los autónomos sin conductores, de los autitos voladores?

 

 

 

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