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Saturday, July 25, 2026

¿Antiargentina? ¡Esto es verdaderamente estúpido!


Estas infantiladas entre hermanos, deberían haberse acabado. Cada uno de nuestros países hermanos sudamericanos, y los del Mercosur, hemos vivido épocas de grandes tensiones, guerras civiles, conflictos políticos, muertes entre hermanos, y sin duda algo han tenido que ver los supuestos amigos de una u otra ideología. Pero no aprendemos; poque jugamos siempre a ser, y prometer ser, los nuevos Mesías protagonistas de una restauración nacional, a través de visiones tan distintas como el “yo gano, tu pierdes”, el lugar de “ganemos todos”.  En realidad, el pueblo les importa un carajo. Primero el endiosamiento personal y partidario, repleto de promesas y mentiras, que, inevitablemente, fracasarán una vez más. Y para ello, intentarán a toda costa mantener a sus pueblos subyugados, iluminados, y prisioneros de sus propias emocionalidades.  

Hemos tenido fracasos tras fracasos; nos hemos aplaudido, y nos hemos odiado, profundizando una brecha social como única forma de trascender unos sobre otros. No llegamos a entender, nunca, que la unión y la fuerza están, primero, entre los de adentro, y luego con los de afuera. "Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera; decía el Martín Fierro -tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera". ¿Y acaso no ha sido así? ¿Acaso no nos ha devorado, tanto los imperialistas consumistas, como los consumados comunistas?

Ahora el díscolo y libertario presidente de la muy querida hermana república Argentina, Javier  Milei, va a alcahuetear una vez más la derecha más extrema de la política internacional, visitando  a nuestra hermana Brasil, para respaldar la campaña de Flávio Bolsonaro, el hijo del golpista hoy juzgado y condenado por la justicia de aquel país, por atentar contra la constitución y la leyes. Lo mismo que hizo su “magnífico”, admirado, y fracasado, presidente norteamericano, Donald Trump, pretendiendo burlar, engañar y desprestigiar a su país, poniendo en serio peligro su institucionalidad. Y pretendiendo intervenir vergonzosamente en las elecciones de otros países hermanos con amenazas de estúpidos aranceles y ridículas bravatas.  

Javier Milei partirá hacia San Pablo para participar de una agenda de alto voltaje político en Brasil, con la que el mandatario argentino da inicio a una serie de viajes internacionales destinados a apoyar a dirigentes de derecha en la región. ¡Mi Dios! ¡Peor que su amigo Trump! ¿La comitiva argentina representará a la mayoría de los argentinos? La Casa Rosada encuadró el viaje como una visita orientada a “fortalecer los vínculos” entre Argentina y el estado paulista, aunque el perfil de los encuentros previstos deja en claro el componente político del desplazamiento: apoyar al principal contrincante de las próximas elecciones del mandatario Lula da Silva, a quien no visitará. ¿No es estúpido?

¡No sería de extrañar que en algún momento, el libertario Milei decidiera castigarnos con aranceles a los demás miembros del Mercosur que no comulguemos con sus ideas y las de Donald Trump! Se informa que el gobernador paulista, Tarcísio de Freitas recibirá a Milei con honores militares en la Plaza Cívica. Y que  allí tendrá lugar la Ceremonia de Imposición de la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción que otorga ese estado. ¡Vaya! ¡Y todavía lo condecoran por desestabilizador!

¿Tiene alguna necesidad institucional Milei, para ir a enemistar a su país, y a los países hermanos, con el hermano Brasil? ¿O es sólo por un mesianismo ideológico personal? ¿Será porque Trump le facilitó la obtención unos mendrugos en dólares para escapar de un vencimiento internacional? Mendrugos que Argentina nunca hubiera necesitado, y hoy le hubieran sobrado, con una mínima gestión responsable, y aprovechando sus inmensos recursos renovables. Su amigo Donald Trump, mentiroso y narcisista iluminado, está protagonizando la mayor de las vergüenzas mundiales, enemistándose con sus ayer aliados, sacrificando a su pueblo con nuevas contribuciones – más allá de la inmensidad de recursos apropiados -para financiar torpes y erráticas guerras, y para probar su enfermiza voluntad de ser lo que nunca fue, ni es, ni será: un gran presidente de quien fue una poderosa nación, hoy muy debilitada.

Lula da Silva, presidente dos veces electo democráticamente de Brasil, ha advertido sabiamente que espera que Milei, no cruce una “línea roja”. Por otra parte, el candidato del Partido Liberal a quien apoya el presidente argentino, no es, ni mucho menos, el favorito en las encuestas. ¡Absolutamente al pedo, pues!

Hoy, finalizado en Mundial de fútbol 2026, se habla por ahí de una campaña antiargentina; un fenómeno de polarización mediática y digital que cobró fuerza en redes sociales y medios internacionales. Curiosamente, la campaña antiargentina fue una estrategia publicitaria utilizada por la dictadura cívico-militar, aupada por los principales periódicos y  periodistas argentinos, antes y durante la celebración de la Copta Mundial de Fútbol de 1978, para manipular a la población frente a las denuncias internacionales por las sistemáticas y masivas violaciones a los derechos humanos del régimen. Los medios de comunicación masiva se caracterizaron por la desinformación a través del ocultamiento de hechos, el silenciamiento de opiniones, y la censura explícita.

La actual supuesta campaña antiargentina, se basa en: acusaciones masivas de racismo y xenofobia contra la selección y los hinchas; denuncias sobre supuestos amaños arbitrales bajo consignas como "ArgenFIFA"; cruces políticos e ideológicos vinculados a la imagen global del gobierno de Javier Milei y su alineación internacional.

Siempre habrá personas y personajes que, por distintas razones (y más bien “antirrazones”) realizan a través del fútbol su catarsis personal, descalificando, negando, insultando, a sus oponentes, y con lo cual lo único que logran es mostrar su bajo nivel de cultura y tolerancia, ante hechos de particular relevancia. Nadie podrá negar el fenómeno del seleccionado argentino, campeón mundial en la anterior competencia, y vice - campeón en ésta, perdiendo por tan solo un gol, estando muy cerca de empatar la final, tras dos extenuantes alargues. ¡Nadie podrá negar, tampoco, la soberbia presencia de Lionel Messi, ese gran capitán, un jugador extraordinario, rodeado además de una habilidad, una modestia, y una sencillez, que sólo demuestran los más grandes porque ya se han tuteado con la gloria!

Amigo, además, profesional y familiarmente. con nuestro ídolo, Luis Suárez, otro ejemplo con las mismas condiciones. Por todo ello, no me cierran las estupideces del presidente Milei. Le faltan aptitudes como éstas. Messi juega para el país, y para la felicidad de su gente. Milei juega para sí mismo y para un grupo de intolerantes, que solo comparten la ambición de los prepotentes. Es verdaderamente estúpido.  

 

 

 

  

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